lunes, 8 de diciembre de 2014

LA CONSTITUCION DE LA PENURIA

Desde la última vez que visité estas páginas puedo asegurar que no me he aburrido, entre trabajo y otras actividades que me han hecho disfrutar y redescubrir mi lado más creativo. Aún así, no he dejado de darle vueltas a lo que pasa a mi alrededor, y la verdad es que la mayor parte de las veces la realidad me parece desoladora.

Hace unos días me encontraba en un semáforo en pleno Paseo de la Castellana cuando se me acercó una mujer. Me pidió alguna moneda ya que, según me dijo, llevaba 4 años en paro y tenía un hijo de 7 años. Por desgracia no puedo darle una limosna a todo el mundo que me encuentro pidiendo en el metro o en la calle, pero esta vez me llegó su historia y le di un euro. No lo cuento para que nadie piense si soy o no generosa, sino porque llegué al trabajo dándole vueltas a la situación de ese niño, que con 7 años se tiene que dar cuenta de que en su casa faltan las cosas más básicas. Probablemente ese pequeño disfrute de una beca comedor gracias a Educo.org, tenga libros gracias a la generosidad de algún familiar y pueda acceder a ropa y zapatos por mediación de Cáritas o de alguna Ong.
 
 
Luego me leo la Constitución y descubro con horror que ese gobierno que tanto presume de recuperación fuera de nuestras fronteras ha pisoteado todos los derechos consagrados en la Carta Magna. Ni protección a la infancia, ni ayudas a los discapacitados, ni política económica enfocada al pleno empleo (más bien a la creación de empleo basura), ni derecho al trabajo y a recibir una remuneración suficiente para satisfacer las necesidades propias y de su familia, ni protección a las madres, ni sistema tributario justo...

Hablando de esto último, ahora anuncian con gran pompa las nuevas deducciones fiscales, disfrazando de generosidad lo que no deja de ser algo de justicia, que quien más tenga más pague. Casualidad me parece que en 2015 haya elecciones municipales y generales. Aún por muy generosos que se presenten, no deja de ser vergonzoso que España esté siempre en las posiciones de cola europea en cuanto a ayudas a la maternidad y la crianza de hijos, prestaciones de todo tipo, pensiones y, lo más destacado, sueldos (según una encuesta, más del 45% de los asalariados no llegaron el año pasado a mileurista y uno de cada cinco españoles vive por debajo del umbral de la pobreza). Pero bueno, que haya que hacer una gran recogida de alimentos en toda España para dar de comer a esas familias que no tienen ningún tipo de ingreso, o que proliferen las iniciativas solidarias para hacer llegar regalos a todos los niños españoles en estas fechas tan especiales no importa, al fin y al cabo la mayoría de los que votan a los que nos gobiernan gozan de una situación económica desahogada y todas estas informaciones les suenan a chino.
 
El resto (y a muchos aún le sorprende) viven entre la desconfianza absoluta a los políticos y esa melodía tan aparententemente atractiva como a saber si irrealizable de Podemos. Pero nos queda esperanza. No hay nada mejor para olvidarse un rato de la realidad que entregarse a los placeres de la navidad: fiestas, comilonas, regalos...ya llegará después enero con las rebajas y los kilos de más que nos hacen no entrar en los pantalones.

  • Unemployment benefit / Sussidio di disoccupazione - Prestación por desempleo
  • Benefits / Beneficenza - Beneficencia, ayuda social
  • National minimum wage /Stipendio minimo - Salario mínimo
  • Child poverty and social exclusion / Povertà infantile ed esclusione sociale - Pobreza infantil y exclusión social
  • Welfare state / Stato del benessere - Estado del bienestar
  • Human rights / Diritti umani - Derechos humanos
  • Cuts in social policy / Tagli in politica sociale - Recortes sociales 

lunes, 27 de octubre de 2014

RISOTERAPIA

El tristemente fallecido Robin Williams protagonizó hace unos años "Patch Adams", la historia real de Hunter Doherty, un médico estadounidense que descubrió el poder de la risa en la curación de los pacientes. Pensaba hace unos días en ello y en la importancia de la risa tras leer un artículo sobre cómo las emociones pueden hacer daño al cuerpo, o curarlo. En él se decía que reir y sonreir tienen un gran poder sobre el correcto funcionamiento del organismo, ya que algo tan barato y sencillo ayuda a generar endorfinas, y éstas son las que nos libran del dolor de contracturas y de malas digestiones. La risoterapia ayuda a estar mejor emocionalmente y segrega sustancias buenas para el organismo.
http://corthodoxy.files.wordpress.com/2009/03/patch-adams.jpg

Mientras que un niño ríe entre 300 y 400 veces al día, los adultos lo hacemos solo entre 40 y 70 veces, y eso quien lo hace. Lo cierto es que a medida que nos hacemos mayores se nos va agriando el carácter y nos olvidamos de algo tan sencillo como sonreir, quizás porque hemos interiorizado que el respeto va unido a la seriedad y la gente con un carácter alegre es necesariamente frívola y despreocupada. Nada más lejos de la realidad, se puede tener siempre la sonrisa en la boca (lo que creo que ayuda a entablar relaciones y los demás agradecen) y ser de lo más competente y responsable.

En mi caso, me he dado cuenta de que no por estar todo el día de morros o dándole vueltas a lo que hice o dejé de hacer las cosas me van a ir mejor, así que nada más eficaz que sacarle el lado bueno a todo lo que me pasa (aunque a veces me cueste encontrarlo) y, sobre todo, reirme de hasta mi sombra para que las ideas empiecen a fluir y el cuerpo esté más relajado. También he decidido alejarme un poco de todo aquello que me genera ansiedad, como el telediario o esos estupendos programas de investigación que hablan sobre las consecuencias de la crisis, y entregarme al placer de una serie cómica. Cierto es que soy de risa fácil, pero aprender a ver las cosas con más objetividad me ha ayudado a saborear el momento y a desconectar el cerebro de tanta mala noticia.

Aparte de entregarme al placer de un buen ataque de risa, procuro practicar el optimismo y levantarme por las mañanas pensando "hoy será mi día", aunque luego las expectativas no siempre se cumplan. Y es que también me encanta una reflexión del psiquiatra Luis Rojas Marcos: "el optimismo por sí solo no cura, pero hace que uno piense que se va a curar y siga los consejos del médico". Y cierto es que la risa no da trabajo, ni hace que aparezca la pareja ideal, ni que te toque la primitiva, pero ayuda a liberarse del dolor, como yo misma comprobé hace unos años. En aquel momento trabajaba a destajo en un sitio donde no me trataban precisamente bien y alguien me comentó que por qué no me apuntaba a un curso de clown. Puedo asegurar que descubrir mi lado payaso hizo que muchas de las preocupaciones se diluyeran. Allí descubrí no solo mi capacidad para reir, sino para hacer que los demás se rieran conmigo. 

Vivimos tiempos complicados (algunos más que otros) y, ante semejante panorama, no queda más remedio que pensar si queremos engancharnos a los medicamentos para la ansiedad y la depresión, o ejercitar algo tan eficaz a medio plazo como la risa y el optimismo. Porque tal vez si empezamos a ver las cosas de otra manera, las cosas cambiarán.
  • Optimism / Ottimismo - Optimismo
  • To laugh / Ridere - Reir
  • To smile / Sorridere - Sonreir 
  • "Laughter is the best medicine" - La risa es la mejor medicina 
  • "Live and work but don't forget to play, to have fun in life and really enjoy it" - Vive y trabaja pero no te olvides de jugar, de divertirte y de disfrutar la vida. 
  • Have a laugh / Farsi quattro risate - Echarse cuatro risas
  • "Who laughs last, laugh best" / Ride bene chi ride ultimo - Quien ríe último, ríe mejor 

martes, 7 de octubre de 2014

VERANO DE CORRUPCIÓN (Y MUJERES)

Regreso a estas páginas después de un verano muy gratificante en lo personal y bastante entretenido a nivel informativo. Nadie negará que el caso Pujol, el brote de ébola o la decapitación de varios periodistas por parte de esos salvajes que dicen llamarse Estado Islámico no son noticias de primer orden, especialmente en nuestro país darse cuenta una vez más de que a los sinvergüenzas dios los cria y ellos se juntan. 

A veces leo los periódicos y pienso que nos parecemos más de lo que creemos a esa España caciquil que tan bien relató Miguel Delibes en la desgarradora "Los Santos Inocentes", o que aparecía en la también estupenda "El crimen de Cuenca", de Pilar Miró. Tal vez la primera conclusión que habría que sacar de todos estos casos de corrupción política es que no se puede dejar a ningún señor gobernar 23 años, si no queremos que acabe convirtiendo ese territorio en su cortijo, como se ha visto no solo con Pujol, sino también con Fabra, Bartra en Orense, el PSOE en Andalucia....Propongo desde ya una limitación de mandatos (como ocurre en Estados Unidos), para evitar que nadie se pueda perpetuar en el poder y acabe pensando que robar del erario público no es más que una compensación por las molestías sufridas durante el ejercicio de su cargo.

Pero como lo cierto es que estoy harta de tanto "chorizo", a mí lo que me ha llamado la atención de entre tantas noticias ha sido el rotundo éxito del deporte femenino español y la puesta en marcha de una página web que se llama "Micromachismos". Me parece digno de destacar que diarios deportivos como Marca hayan dedicado parte de su portada a los triunfos de Mireia Belmonte o Carolina Marín, campeona del mundo de bádminton. Es cierto que pueda que tenga más tirón el nuevo peinado de Sergio Ramos, pero nadie podrá discutir que sin apenas ayudas, ni patrocinadores, ni cobertura televisiva, las mujeres están demostrando que a sacrificio no las gana nadie. Y esto ocurre precisamente cuando las selecciones españolas masculinas de baloncesto y fútbol (de las que soy seguidora) han protagonizado un Mundial para olvidar, especialmente los chicos de Vicente del Bosque.


Por desgracia día a día se comprueba que, a pesar de que las mujeres no dejan de demostrar su valía, hay
 aún demasiados energúmenos (y energúmenas, para que negarlo, y si no escuchen las vergonzosas declaraciones de Mónica de Oriol, presidenta del Círculo de Empresarios, sobre la mujer trabajadora)que no hacen más que poner barreras. Y para denunciar todos esos comportamientos machistas que son, por desgracia, más habituales de lo que creemos, ha nacido una página que se llama Micromachismos. La razón del nombre viene porque se trata de comportamientos que, al igual que los microbios, no se perciben como peligrosos pero son un caldo de cultivo para enfermedades graves. Frases del tipo "mujer tenías que ser", "no lo haces mal para ser mujer", "si la violaron sería porque iba provocando"...son el pan nuestro de cada día en la España del siglo XXI. Y como muestra la que se ha armado porque a la presentadora Tania Llasera le ha dado por engordar 10 kilos después de haber dejado el tabaco. A algunos solo les ha faltado pedir su lapidación.

Y después de haber hecho un repaso a lo más destacado para mí del verano recién terminado, acabaré con una frase que leí en alguna parte y me parece fantástica para afrontar un otoño con poca luz pero lleno de brillo (o al menos es lo que pretendo conseguir): "En el pasado no hay futuro".


  • Male chauvinism / Maschilismo - Machismo 
  • Gender Inequality / Disuguaglianza tra sessi - Desigualdad entre sexos
  • Tyranny of beauty / Tiranni della belleza - Tiranía de la belleza
  • Tyranny, Despotism / Despotismo, tirannia - Caciquismo 
  • Corruption / Corruzione - Corrupción
  • Arbitrarial and dictatorial behaviour / Atteggiamento dittatoriale - Comportamiento dictatorial

miércoles, 13 de agosto de 2014

HISTORIAS DE LA TELEVISIÓN

El otro día estaba haciendo zapping y me dio por pensar que si el nivel cultural de un país se mide por la calidad de su televisión y por el de sus políticos, entonces creo que en España andamos algo escasos de conocimientos, o a lo mejor es solo una visión distorsionada de la realidad. 

Como decía, me dio por poner un programa que se llama "Cazamariposas", en Telecinco, y cuando llevaba diez minutos contemplando cómo veranean determinados personajes sin oficio ni beneficio, o cómo un presunto cómite de sabios ponía a parir el estilismo de famosas de todo pelaje, dije basta y cambié de canal. Debe ser que habré madurado o me habré vuelto una escéptica, pero me importan un bledo las aventuras y desventuras de gente que no conozco de nada y que, en su mayoría, se hace popular por vender al mejor postor su intimidad. También comprendo que soy una rara avis, puesto que si muchos pensaran como yo "Sálvame" no llevaría 5 años con audiencias millonarias ni cada edición de alguno de los realities de Mediaset sería un acontecimiento que se convierte en trending topic en Twitter.

Pero mi intención, lejos de pretender que la mayoría cambie sus gustos televisivos, es más bien la de reflexionar sobre lo mucho que nos cuesta asumir nuestra responsabilidad (a unos más que a otros) y cómo tendemos a echarle la culpa al apuntador de nuestras decisiones. Hace unos día leía unas declaraciones de Jiménez Losantos en las que confesaba que "Sálvame" era su vicio oculto. Y llegué a la conclusión de que, mientras de cara a la galería los españoles se decantan por los documentales de La 2 o el cine español, la realidad que pocos confiesan es que se pirran por conocer el siguiente capítulo en la vida de la Pantoja o la familia Mohedano o que compran determinadas publicaciones para descubrir si las famosas tienen celulitis o arrugas. De una forma u otra la mayoría somos cómplices de que exista eso llamado telebasura, o de que se paguen cantidades millonarias a petardos/as dispuestos a inventarse lo que sea con tal de pasearse por todo plató que esté abierto a darles cobijo.

Lo más grave no es dar audiencia a un tipo de televisión que al fin y al cabo ´"no hace daño a nadie" - excepto a los miles de periodistas que no tienen trabajo porque las cadenas prefieren apostar por individuos que tienen algo (morboso) que contar-, lo peor es cuando la complicidad llega a otros terrenos, como la política, y nos encontramos con que los partidos políticos niegan cualquier responsabilidad en casos de corrupción que se han prolongado decenios. ¿Alguien se cree de verdad que en CDC desconocieran las andanzas del señor Pujol durante 23 años? ¿O que en la Junta de Andalucia o el PSOE andaluz no supieran lo que se estaba haciendo con las ayudas a la formación o los ERE?

Creo que igual que las cabezas pensantes de los programas del corazón (o las vísceras, más bien) se piensan que todos los telespectadores somos unos imbéciles dispuestos a pasar horas contemplando cómo sufren los famosillos, los políticos se creen que todos los ciudadanos somos unos lerdos abiertos a tragar con todas sus mentiras. Y encima querrán que nos de pena la persecución mediática a la que ven sometidas algunas "honorables" familias que han controlado a su antojo personas y territorios durante años. O se sorprenderán de la ascensión de partidos como Podemos. 

Yo he llegado a la conclusión de que es algo parecido al masoquismo sentarse delante de la tele a ver la maravillosa casa en la playa de Fulano, las super vacaciones de Mengano o el cuerpazo que tiene esa top-model que se ha liado con el futbolista de moda, así que he descubierto el placer de no seguir determinados programas y entregarme a otros hobbies. De igual manera, he empezado a dejar de leer todas esas declaraciones en las que los políticos miran para otro lado, aunque hasta ellos mismos se dan cuenta de que tienen una paja gigante en su ojo. Lo hago por mi bien, no vaya a ser que tanta ficción y mentira me pasen factura. Y cada cual que haga lo que considere oportuno, no vayan a decir que se coarta la libertad individual y se queden sin saber el capítulo final en el culebrón televisivo del verano.

 

miércoles, 16 de julio de 2014

COSAS DE NIÑOS





Hace unos días me topé en la radio con una canción que siempre me ha conmovido especialmente, "Luka", de Suzanne Vega, un texto sobre el maltrato infantil que inevitablemente me hace pensar en los niños que se esconden debajo de la mesa cuando escuchan el ruido de unas llaves en la cerradura. Me ha pasado toda la vida, no puedo con los adultos maltratadores y no me merecen ninguna compasión, porque por mucho que uno sufra, pagarlo con quien menos culpa tiene no es la solución. Como leí una vez en un libro llamado "Mi maltratta perche mi ama": la violencia no es una enfermedad, es una elección. 

Tal vez en los últimos meses digiero peor todas las noticias que tienen que ver con desgracias infantiles porque me ha llenado la vida una criatura a la que dan ganas de comerse y con la que me divierto horrores jugando a las "quecas". Me ha pasado lo que creo que le ocurre a la mayoría de las madres y padres, por un lado nos volvemos fuertes y resistentes, mientras que por otro se nos ablanda el corazón y nos llega todo de una manera especial, ni mejor ni peor que antes, simplemente de forma distinta. Me gustaría que todos los niños tuvieran un brillo especial en los ojos y, sin embargo, cada día soy más consciente de lo difícil que lo tienen miles de crios en este país por culpa de políticas incomprensibles que han elevado los niveles de pobreza de forma considerable y evidente.

Creo que no hace falta ser muy inteligente para darse cuenta de que las dificultades económicas van ligadas a situaciones de depresión, desesperación y violencia. Y no quiero decir que en las familias ricas no se den situaciones de malos tratos, pero es más frecuente en hogares donde no se llega a fin de mes y los hijos se convierten en un "estorbo" y en un saco ante el que descargar todos los golpes que la vida da a los padres.

Siento vergüenza cuando leo que España, uno de los 7 países de la UE donde no existe prestación por hijo a cargo (una ayuda perfectamente asumible por los estados y muy beneficiosa para la natalidad, como demuestran Alemania, Suecia o Francia), es uno de los "campeones de la pobreza infantil" en Europa. Pero mientras este problema nos preocupa a unos cuantos (y que conste que no he pasado hambre en mi vida y espero no verme en esa situación), los políticos se quitan de encima los alarmantes informes de Cáritas o Save The Children, y la petición de la Defensora del Pueblo para que abra los comedores escolares en verano, diciendo que la apertura de los colegios durante los meses de julio y agosto supondría estigmatizar a los que pasan por dificultades. Y claro, como no se quiere "estigmatizar" a los niños procedentes de hogares con progenitores parados de larga duración, donde la nevera tiene menos alimentos que Swarovski mi joyero, mejor que sigan pasando hambre en silencio antes que airear a los 4 vientos que somos cada día un país con más pobres y poner remedio. 

Y a la falta de sensibilidad de los que nos dirigen se unen también la ceguera y la falta de inteligencia. ¿Es que nadie va a poner remedio a los problemas de envejecimiento de la población española? ¿No se dan cuenta nuestros políticos que no hay mejor política familiar que la conciliación de la vida personal y profesional, acompañada de una prestación por hijo a cargo de unos 100 euros al menos durante al menos los 10 primeros años de vida del retoño? Que nadie piense que me he vuelto loca o que no sé que pasamos por dificultades económicas en la caja común, pero una ayuda por caja hijo durante un período de tiempo minímamente prolongado animaría a mucha gente con trabajos temporales y precarios a tener hijos, y los niños son el futuro...y sin ellos no hay país que se sostenga por mucha reforma de la Seguridad Social y de las Pensiones que hagan en los próximos años. 
Quizás soy demasiado vehemente, pero no soporto que cada día se vea de formas más natural que mientras unos niños tienen 3 playstation, educación y sanidad privada y acceso a todo tipo de actividades, otros menos afortunados tengan que imitar a Charlot en su famosa película "La Químera del oro" y comerse la suela del zapato a falta de carne o pescado en la nevera. Una generación no puede salir adelante gracias a la labor de las Ong. El día que eso lo entiendan nuestros dirigentes y pongan remedio a tanto maltrato y desprotección a los más pequeños y débiles, a lo mejor entiendo sospechosas reformas del aborto que, lejos de querer ayudar a las madres y los niños, lo que pretenden es propagar unas determinadas ideas que (casualidad o no) proceden de esas mismas clases dirigentes. 

Y ahora os dejo con algo de vocabulario a dos lenguas: 
  • Child poverty / Povertá infantile - Pobreza infantil
  • Family policies / Politiche familiari - Políticas familiares
  • Development / Sviluppo - Desarrollo 
  • Child benefit / Assegno mantenimento per figli minorenni - Prestación por hijo a cargo
  • The ageing population - L'invecchiamento della popolazione - Envejecimiento de la población

martes, 24 de junio de 2014

NI HÉROES NI VILLANOS

La Selección Española de Fútbol ha abandonado el Mundial de Brasil a las primeras de cambio y dando una imagen que ni los más agoreros podrían haber previsto. Yo (que en su momento fui una forofa del fútbol que no se perdía un partido del Madrid ni un programa deportivo que analizara lo ocurrido en la Liga) creía que llegaríamos al menos a cuartos, como hacíamos antes de convertirnos en una potencia mundial, por lo que la temprana eliminación me ha llevado a reflexionar sobre el significado de la victoria y la derrota y cómo se viven en España.

Vicente del Bosque, que me parece un señor con algo más que dos dedos de frente, decía antes del partido contra Chile "ni somos salvadores de la patria, ni pisoteamos la bandera". Una buena manera, en mi opinión, de dar a entender que los futbolistas se limitan a hacer su trabajo lo mejor que pueden y que el fútbol, por mucho que sea "la cosa más importante dentro de las cosas menos importantes" (Arrigo Sacchi, ex entrenador del Milan, dixit), ni salva vidas ni saca a un país de la crisis, aunque alguna alegría colectiva proporcione. Todo esto viene un poco a cuento porque la mayoría de los que hace 4 años pusieron banderas en sus terrazas y salieron a celebrar el triunfo de la Selección por las calles de toda España, ahora piden a gritos que se guillotine a los jugadores de la Roja en una plaza pública. Lo más parecido a estar en las buenas, y en las malas que cada cual se las ventile como pueda.

Siempre he oído decir que somos un país de envidiosos, donde al que se le ocurre triunfar y presumir de ello se le crucifica. Creo que con lo ocurrido en la última semana también deberíamos decir que somos un país de desmemoriados, donde al primer tropiezo se nos olvida lo bueno vivido, los éxitos conseguidos. No solo me refiero a la Selección que, aunque ahora haya pasado a ser casi el enemigo público número 1, desde hace 6 años no ha hecho más que dar alegrías a los amantes del fútbol, en particular, y del deporte, en general. Por desgracia no nos pasa solo con los deportistas, también tendemos a ser los primeros en criticar a los españoles que triunfan fuera de casa, paseando con garbo y salero el nombre de España en sitios donde no saben ni situarnos en el mapa. Javier Bardem, Penélope Cruz, Pedro Almódovar, Pau Gasol, el doctor Valentín Fuster, Elena Ochoa, el diseñador Custo Barcelona, la abogada Miriam González (esposa del vicepriministro inglés Nick Clegg)...son algunos de los muchos españoles que se han hecho un nombre no solo entre nuestras fronteras, sino que fuera gozan de un respeto y reconocimiento que, en muchas ocasiones, les negamos dentro, sea por la consabida envidia o porque en nuestra cultura está muy mal visto presumir de lo conseguido. ¡Mejor parecer un mediocre, no vaya a ser que nuestros amigos y conocidos nos tachen de soberbios!
Personalmente me da mucha pena cuando somos los primeros en destacar los defectos de los nuestros y ponerlos en la picota, como estos días se hace con los actuales campeones del mundo y de Europa de fútbol y en otras ocasiones se ha hecho con muchos otros. En vez de entender que el éxito y el fracaso son cíclicos y dependen de variados factores, ensalzamos hasta la extenuación a "nuestros héroes" para dejarlos caer en el abismo más absoluto a la primera dificultad. Pedro Almódovar, Penélope Cruz y Javier Bardem ganan sendos oscar y se atreven a hacer parte de su discurso en español, pero aquí solo importa si van a manifestaciones en defensa del cine o del Sáhara o si muestran de forma pública el rostro de sus hijos. La Selección pierde (cierto que de una forma inesperada y precipitada) y los periódicos se tiran a la yugular de Del Bosque y de los jugadores, en vez de darles las gracias por los servicios prestados y entender que mantenerse en la cima es una tarea complicadísima. Hoy están abajo, pero mañana se levantarán y volverán a demostrar que tan equivocado es considerarlos héroes como tacharlos de villanos.
Siempre he pensado que lo más inteligente es relativizar tanto la victoria como la derrota, puesto que la vida es bastante parecida a una tortilla, hoy te toca estar arriba y, sin saber muchas veces por qué, al día siguiente estar achicharrándote de cara a la sartén. Y, sinceramente, creo que las personas valemos tanto cuando nos va bien como cuando nos va mal, puesto que en circunstancias complicadas la mayoría reflexiona sobre los errores cometidos o actuaciones que le han llevado a esa situación y saca conclusiones que le valdrán para el futuro. Si para los chinos crisis significa oportunidad, también para nosotros puede ser un momento de poner en valor otros talentos que, tal vez, desconocíamos que poseíamos. En el caso concreto de nuestros futbolistas, seguro que son los primeros interesados en aprender del batacazo y volver a demostrar su valía profesional, puesto que al fin y al cabo en la derrota (en la victoria todos somos amigos) muchos se acuerdan de forma despectiva de ellos y de sus pobres madres.

Al final, como dice un sabio refrán, "quien ríe último, ríe mejor". 


  • Netherlands trounces Spain 5-1 / Olanda schiaccia la Spagna 5-1 - Holanda aplasta/da una paliza a España 5-1.
  • "You can't win them all"- No puedes ganártelos a todos 
  • "At the game's end we shall see who gains" - "Al final del juego veremos quién gana" 
  • Victory, Draw, Defeat / Vittoria, Pareggio, Sconfitta - Victoria, empate, derrota 

lunes, 9 de junio de 2014

¿NO HAY MAL QUE POR BIEN NO VENGA?


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Llevo varios días sumergida en la lectura de "Dime quién soy", de Julia Navarro, un magnífico fresco de lo que pasó en Europa entre 1936 y la caída del Muro de Berlín y una oportunidad de adentrarse en los horrores de los totalitarismos. En un momento de la novela uno de los personajes asegura que no comulga con ninguno de los ismos (fascismo, socialismo, comunismo...) porque al final todos acaban siendo igual de perniciosos. Y razón no le falta, viendo lo que pasó tanto en la España franquista, como en la Alemania nazi o la Unión Soviética de Stalin, 3 países gobernados por distintos perros pero que, al final, resultaron tener el mismo collar.

El libro me ha hecho pensar en toda la gente que una vez creyó a pies juntillas en una idea (pongámosle el comunismo, que pretendía acabar con las clases sociales y transformar la sociedad en un paraíso de igualdad) y se dio de bruces contra una amarga realidad, y en que lo que ha pasado con la crisis económica actual y el concepto de capitalismo no difiere tanto de lo que pasó hace décadas en Europa. Millones de personas han despertado de golpe en los últimos 5 años a una realidad desoladora. Resulta que el capitalismo, ese que parecía ir indisolublemente unido a la democracia y a la sociedad del bienestar, se ha revelado como una máquina implacable capaz de generar cada día más pobreza y desigualdad, al menos en nuestro país. Porque por mucho que los políticos españoles se empeñen en hablar de recuperación, cientos de miles de personas se han quedado descolgadas y tardarán años en recuperar el nivel económico que tenían antes de la crisis (o puede que no lo logren nunca). 

Ahora que he empezado a trabajar en una zona de alto nivel adquisitivo, donde proliferan tiendas como El Ganso, Michael Kors, Dolores Promesas o Carolina Herrera y el 90% de los niños van a colegios privados bilingües, me produce un shock mayor saber que el Defensor del Pueblo ha pedido a las comunidades autónomas que dejen los colegios públicos abiertos durante el verano para que los miles de niños que disfrutan de una beca comedor (y que en muchos casos viven en la pobreza y van al colegio sin haber cenado y desayunado) puedan al menos realizar una comida al día. Vergüenza les debería dar a los que mandan que día sí y día también diferentes informes alerten sobre el aumento de la pobreza infantil en España y sobre el abismo cada vez mayor entre ricos y pobres. Claro que es probable que les suene a chino porque ellos están lejos de esas realidades, viviendo en barrios ricos y llevando a sus hijos a carísimos colegios privados... mientras recortan en educación pública.

Volviendo a los totalitarismos, lo que parecen tener todos en común es que auparon a una minoría a costa de destruir la vida de millones de personas, a las que sometieron a condiciones brutales de vida y condenaron al silencio y al miedo. Algunos dirán que no todo fue malo, y estoy de acuerdo. Con Stalin, Hitler, Franco o Mussolini algunos se hicieron millonarios a costa de hacerles la ola a estos individuos y de explotar al resto del pueblo. Leía el otro día en una revista de historia que algunos historiadores defienden que la persecución a los judíos en la Alemania nazi benefició a miles de alemanes, que vieron cómo sus negocios conseguían mayores beneficios a costa de quitarse de en medio a la competencia hebrea. Como dice el refrán "no hay mal que por bien no venga"...aunque en este caso el mal lo sufren muchos y el bien unos pocos privilegiados.

Mirándolo en perspectiva, lo triste es que ese refrán se podría aplicar a lo que pasa estos días. Algunos han hecho su agosto a costa de la crisis económica, beneficiándose de las bajadas brutales de salarios y de la necesidad de una amplia mayoría de trabajadores, dispuestos a dejar de lado sus derechos con tal de tener un trabajo mal pagado con el que poder hacer que sus hijos coman más de una vez al día.

En definitiva, dicen que a todo se le puede sacar el lado positivo...lo terrible es que ese lado solo lo saborean unos cuantos. El resto se conforman con verlo por televisión...si es que aún tienen el privilegio de tener una. 
  • "It's a recession when your neighbour loses his job, it's a depression when you lose your own". - Es una recesión cuando tu vecino pierde su trabajo; es una depresión cuando tú pierdes el tuyo
  • To tighten up the belt / Allacciarsi la cintura - Abrocharse el cinturón
  • Some people can't afford to pay the bills or to have three meals a day / Tante persone non si possono permettere di pagare le bollette o mangiare tre volte al giorno - Tanta gente no se puede permitir pagar las facturas o comer tres veces al día
  • Rise of Economic differencies between social classes / Aumento delle Differenze economiche fra classi sociali - Diferencias económicas entre clases sociales 
  • Repression and terror /Repressione e terrore - Represión y terror

lunes, 2 de junio de 2014

DE MALÉFICAS ELECCIONES Y LAS HADAS BUENAS DEL CUENTO

Pasada una semana desde la celebración de las Elecciones Europeas (y recién conocida la noticia de la abdicación del rey), lo que parece claro es que los próximos años van a ser de los más entretenidos en Europa (y de paso en nuestro país). Aunque haya gente que pase de la política y de los políticos, lo cierto es que las decisiones que se toman en el Parlamento Europeo y en la Comisión tienen una consecuencia directa en la vida de todos nosotros. Y la entrada de un buen número de partidos cuyo principal objetivo es dinamitar el "proceso europeo" no me resulta una realidad de lo más alentadora.

Pensaba el otro día en la ascensión en media Europa (en países ricos, donde los ciudadanos disfrutan de importantes prestaciones y de un nivel de vida que ya quisiéramos en estos momentos griegos o españoles) de partidos de ultraderecha, que no esconden su racismo ni xenofobia ni su enfado por todas esas decisiones que toma Bruselas y que se basan en la solidaridad supranacional. Lo primero que viene es la crítica feroz a sus votantes, la consideración de que son personas insolidarias, racistas y una especie de bruja mala del cuento, gente que deposita su confianza en Marine Le Pen, Nigel Farage, Geer Wilders o la Liga Norte. La realidad es siempre más compleja y tal vez habría que pararse a pensar por qué personas que antes confiaban en el gobierno comunitario ahora abogan por dejar la UE o, al menos, restituir las fronteras internas y recuperar competencias nacionales. 

En España la crisis (o la gestión que han hecho de ellas nuestros políticos) nos ha quitado el poco estado del bienestar del que gozábamos, acostumbrándonos a un panorama desolador en el que miles de ciudadanos confian más en Cáritas, Mensajeros por la Paz o Educo.org que en los servicios sociales oficiales. Quizás no hemos asistido a un estallido social ni los comportamientos racistas se han elevado a cuotas insoportables, pero si en privado preguntáramos a muchos españoles quién tiene más derecho a acceder a los servicios sociales o a un trabajo, si un nacional o un inmigrante, la mayoría respondería que el Estado tiene que preocuparse primero de las necesidades de sus ciudadanos. No hay más que ver que la decisión de dejar a los inmigrantes indocumentados sin asistencia sanitaria no ha generado escándalo social, solo ha inquietado a una pequeña parte de la población y al personal sanitario, que ha alertado del riesgo de un rebrote de enfermedades ya erradicadas como la tuberculosis o la malaria. 

Viéndolo desde este punto de vista, ni nosotros somos tan buenos ni los holandeses, ingleses, daneses, griegos o franceses que han votado a partidos xenófobos son, probablemente, tan malos. Aquí es muy común escuchar que las ayudas siempre van a los de fuera, mientras que los españoles se quedan sin becas comedor, ayudas al estudio u otras ayudas sociales. Yo no voy a entrar en si es cierto o no porque a ciencia cierta lo desconozco, pero este pensamiento es el que ha calado en otros países, que se han visto desbordados por la llegada de inmigrantes europeos y extracomunitarios que huían de la crisis. Probablemente si fuera británica, sueca o danesa me preocuparía mucho que miles de extranjeros llegaran a mi país con la esperanza de aprovecharse desde el primer día de prestaciones sociales que a mí me cuestan miles de euros en forma de impuestos. Y no pensaría que soy una racista o una radical, si no una ciudadana preocupada por el futuro de sus hijos, por las pensiones de sus padres y por el mantenimiento de un estado del bienestar que ha costado décadas conseguir.

El pasado viernes se estrenó la película "Maléfica", que cuenta la historia de la Bella Durmiente desde el punto de vista de la malvada y explica por qué un hada buena que vivía en un paraje idílico se convirtió en un ser terrible cuyo único objetivo era la venganza. Me parece muy interesante conocer una historia clásica desde otro punto de vista y desmitificar a los personajes: ni los buenos son tan inocentes, ni los malos son tan malos...o al menos no lo son sin motivo. Lo mismo diría del resultado de las elecciones europeas, ni los presuntos defensores de Europa son tan santos ni los partidos que no creen en la UE son tan absolutamente malvados. Sus razones tienen y cambiar esa percepción que tienen millones de votantes de que los eurodiputados viven ajenos a la realidad en su búrbuja de 8000 euros al mes es la tarea que espera a las instituciones europeas en los próximos 5 años.
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