La Selección Española de Fútbol ha abandonado el Mundial de Brasil a las primeras de cambio y dando una imagen que ni los más agoreros podrían haber previsto. Yo (que en su momento fui una forofa del fútbol que no se perdía un partido del Madrid ni un programa deportivo que analizara lo ocurrido en la Liga) creía que llegaríamos al menos a cuartos, como hacíamos antes de convertirnos en una potencia mundial, por lo que la temprana eliminación me ha llevado a reflexionar sobre el significado de la victoria y la derrota y cómo se viven en España.
Vicente del Bosque, que me parece un señor con algo más que dos dedos de frente, decía antes del partido contra Chile "ni somos salvadores de la patria, ni pisoteamos la bandera". Una buena manera, en mi opinión, de dar a entender que los futbolistas se limitan a hacer su trabajo lo mejor que pueden y que el fútbol, por mucho que sea "la cosa más importante dentro de las cosas menos importantes" (Arrigo Sacchi, ex entrenador del Milan, dixit), ni salva vidas ni saca a un país de la crisis, aunque alguna alegría colectiva proporcione. Todo esto viene un poco a cuento porque la mayoría de los que hace 4 años pusieron banderas en sus terrazas y salieron a celebrar el triunfo de la Selección por las calles de toda España, ahora piden a gritos que se guillotine a los jugadores de la Roja en una plaza pública. Lo más parecido a estar en las buenas, y en las malas que cada cual se las ventile como pueda.
Siempre he oído decir que somos un país de envidiosos, donde al que se le ocurre triunfar y presumir de ello se le crucifica. Creo que con lo ocurrido en la última semana también deberíamos decir que somos un país de desmemoriados, donde al primer tropiezo se nos olvida lo bueno vivido, los éxitos conseguidos. No solo me refiero a la Selección que, aunque ahora haya pasado a ser casi el enemigo público número 1, desde hace 6 años no ha hecho más que dar alegrías a los amantes del fútbol, en particular, y del deporte, en general. Por desgracia no nos pasa solo con los deportistas, también tendemos a ser los primeros en criticar a los españoles que triunfan fuera de casa, paseando con garbo y salero el nombre de España en sitios donde no saben ni situarnos en el mapa. Javier Bardem, Penélope Cruz, Pedro Almódovar, Pau Gasol, el doctor Valentín Fuster, Elena Ochoa, el diseñador Custo Barcelona, la abogada Miriam González (esposa del vicepriministro inglés Nick Clegg)...son algunos de los muchos españoles que se han hecho un nombre no solo entre nuestras fronteras, sino que fuera gozan de un respeto y reconocimiento que, en muchas ocasiones, les negamos dentro, sea por la consabida envidia o porque en nuestra cultura está muy mal visto presumir de lo conseguido. ¡Mejor parecer un mediocre, no vaya a ser que nuestros amigos y conocidos nos tachen de soberbios!
Personalmente me da mucha pena cuando somos los primeros en destacar los defectos de los nuestros y ponerlos en la picota, como estos días se hace con los actuales campeones del mundo y de Europa de fútbol y en otras ocasiones se ha hecho con muchos otros. En vez de entender que el éxito y el fracaso son cíclicos y dependen de variados factores, ensalzamos hasta la extenuación a "nuestros héroes" para dejarlos caer en el abismo más absoluto a la primera dificultad. Pedro Almódovar, Penélope Cruz y Javier Bardem ganan sendos oscar y se atreven a hacer parte de su discurso en español, pero aquí solo importa si van a manifestaciones en defensa del cine o del Sáhara o si muestran de forma pública el rostro de sus hijos. La Selección pierde (cierto que de una forma inesperada y precipitada) y los periódicos se tiran a la yugular de Del Bosque y de los jugadores, en vez de darles las gracias por los servicios prestados y entender que mantenerse en la cima es una tarea complicadísima. Hoy están abajo, pero mañana se levantarán y volverán a demostrar que tan equivocado es considerarlos héroes como tacharlos de villanos.

Siempre he pensado que lo más inteligente es relativizar tanto la victoria como la derrota, puesto que la vida es bastante parecida a una tortilla, hoy te toca estar arriba y, sin saber muchas veces por qué, al día siguiente estar achicharrándote de cara a la sartén. Y, sinceramente, creo que las personas valemos tanto cuando nos va bien como cuando nos va mal, puesto que en circunstancias complicadas la mayoría reflexiona sobre los errores cometidos o actuaciones que le han llevado a esa situación y saca conclusiones que le valdrán para el futuro. Si para los chinos crisis significa oportunidad, también para nosotros puede ser un momento de poner en valor otros talentos que, tal vez, desconocíamos que poseíamos. En el caso concreto de nuestros futbolistas, seguro que son los primeros interesados en aprender del batacazo y volver a demostrar su valía profesional, puesto que al fin y al cabo en la derrota (en la victoria todos somos amigos) muchos se acuerdan de forma despectiva de ellos y de sus pobres madres.
Al final, como dice un sabio refrán, "quien ríe último, ríe mejor".

Al final, como dice un sabio refrán, "quien ríe último, ríe mejor".

- Netherlands trounces Spain 5-1 / Olanda schiaccia la Spagna 5-1 - Holanda aplasta/da una paliza a España 5-1.
- "You can't win them all"- No puedes ganártelos a todos
- "At the game's end we shall see who gains" - "Al final del juego veremos quién gana"
- Victory, Draw, Defeat / Vittoria, Pareggio, Sconfitta - Victoria, empate, derrota
No hay comentarios:
Publicar un comentario