jueves, 10 de septiembre de 2015

ENVIDIAS DE VERANO

Está a punto de acabar el verano -probablemente mi época del año favorita-, y recién aterrizada me ha dado por pensar que puede ser un período muy perjudicial para la salud (especialmente mental) de algunas personas. Si uno lo está pasando mal económicamente o en algún otro aspecto personal, o anda bajo de confianza, igual este período de idas y venidas, de idílicas imágenes playeras y de lucir el tipo (o no) que has estado cultivando todo el invierno no sea el preferido para estas personas.

Viendo fotos el otro día de lo vivido en las últimas semanas, me dí cuenta de que tenía muchas razones (y personas) por las que estar contenta, aunque reconozco que en algún momento he sentido una punzadita de envidia viendo en las redes sociales fotos de algún que otro amigo o conocido en uno de esos maravillosos destinos a los que me gustaría ir un día. Y me dio por pensar que tal vez más de uno que tenga muy desarrollado el susodicho pecado capital debería abstenerse de ojear durante estos meses el "Hola" o prestarle poca atención a las fotos que la gente pone en Facebook o Instagram, no vaya a ser que les dé un subidón de envidia o caigan en el terrible error de ponerse a comparar sus vidas con las de esos "afortunados".

En verano (o en cualquier otra época del año) es probable que todos alguna vez hayamos caído en la -tóxica y peligrosa- tentación de ponernos a comparar lo que hemos hecho o dejado de hacer, lo que tenemos o no, etc., con la vida del amigo, vecino, compañero de trabajo...llegando a la conclusión de que lo que tienen los demás es siempre mejor. Seguro que hemos cotilleado en Facebook algunas vidas ajenas y hemos pensado "mira ésta, de vacaciones en Nueva York", "mira el otro, todo el día de parranda con los amigos", "todo el mundo tiene suerte, menos yo"...y nos hemos compadecido de nosotros mismos porque en ese momento "solo" estamos con nuestra familia en Benidorm, comiendo una paella y disfrutando de gente que nos quiere y nos hace reír, pero eso no nos parece tan glamouroso como lo que viven los demás. Casualmente, uno se suele comparar siempre para peor, no se pone a pensar que mientras está tumbada a la bartola en una playa (o donde leches esté) hay miles de personas dispuestas a arriesgar su vida en barcas hinchables para huir de la guerra en Siria o Irak, o que mientras se lamenta por haber cogido unos kilitos de más a base de cócteles, helados y demás manjares, a lo mejor su vecino tiene la nevera (y los bolsillos vacíos). 

Sí, es cierto, siempre habrá gente con un trabajo mejor, que se pueda permitir vacaciones en resort de lujos o que simplemente prefiera vivir al día, con menos ahorros pero más viajes exóticos, más delgada y guapa, con más vida social (o más ganas de mostrar lo que hace o deja de hacer en las redes sociales)... pero, bien pensado, compararse no solo es una pérdida de tiempo que no lleva a nada bueno, sino que no deja de ser una forma de juzgar a los demás. Porque la mayor parte de las veces no pensamos "mirala/o, ha trabajado de sol a sol para poder ahorrar e irse a Tailandia", sino que hacemos comentarios despectivos tipo "en Tailandia, y luego dice que no tiene ni un duro", o cosas del estilo "viviendo a costa de mis padres, yo también me iba a Las Canarias". Tendemos a dar por sentado que nosotros somos los únicos que hacemos sacrificios, que al resto las cosas les caen del cielo solo con pedirlas, que no merecen lo bueno que tienen.
Creo que no hay mayor muestra de inteligencia emocional (o de sabiduría) que desconocer qué es la envidia; la capacidad que tienen algunas personas (entre ellas mi madre, a la que admiro profundamente por ello) de vivir felices con lo suyo o no preocuparse jamás de si fulano tiene una casa más grande, de si mengano veranea en sitios más chulos...Porque vivir pendiente de las vidas ajenas de Facebook agota, es como cargar con una pesada bola atada al pie. 

Yo he decidido que, sea en verano o en invierno, no tengo ganas ni tiempo de centrarme en lo que tienen o dejar de tener lo demás, bastante tengo (por suerte) con mis proyectos vitales y la gente que me rodea. Porque como dijo una vez Eleanor Rooosevelt: "Las mentes grandes hablan de ideas, las mentes medianas hablan de eventos; las mentes pequeñas hablan de los demás".

    Resultado de imagen de el error de compararse con los demas
  • "Don't criticize what you don't understand, son. You never walked in that man's shoes". - "No critiques lo que no entiendes, hijo. Nunca has caminado con los zapatos de ese hombre". 
  • "Be who you are and say what you feel because those who mind don´t matter and those who matter don´t mind" - "Sé quien eres y dí lo que sientes, porque a los que les preocupa no te importan y a los que les importa no te preocupan".
  • "As soon as you trust yourself, you will know how to live" - "Tan pronto como confies en ti mismo sabrás cómo vivir".
  • Envy, Jealousy / Invidia - Envidia 
  • Make a comparison with, Compare sb with sb / Paragonare, Mettere a confronto qlc con qlc - Compararse con alguien
  • Criticize / Giudicare - Juzgar, criticar
 

lunes, 17 de agosto de 2015

GRAZIE ITALIA

Dicen que una de las características de las personas felices es ser agradecidas, porque de esta forma son capaces de apreciar lo bueno que tiene su vida y de disfrutar del aquí y ahora, en vez de centrarse en lo que (teóricamente) no tienen. Yo intento llevarlo a la práctica, aunque a veces caigo en la tentación de pensar más en lo que creo que me falta que en lo que tengo.

Dicho esto, sí hay una experiencia en mi vida a la que estoy especialmente agradecida, porque me dio un nuevo impulso y me permitió conocer a gente magnífica (algunos de los cuales siguen estando presentes en mi vida). Me refiero al año que pasé en Italia estudiando con una beca Erasmus, momento del que están a punto de cumplirse diez años. Aquel 1 de septiembre de 2005 cogí un avión rumbo a Florencia sin sospechar todo lo bueno que me depararían aquellos meses, aunque mi intuición me decía que esa decisión era la correcta. 
         
Cierto que el tiempo borra (o diluye) los malos momentos, y que probablemente habría cosas que me preocuparan en aquellos días, pero me pasaron tantas cosas buenas y aprendí tanto de mí misma, que lo negativo me parece insignificante. Muchos lo llaman "Erasmus Orgasmus", y no niego que algo de eso hay, pero reducir la posibilidad de vivir fuera, aprender otro idioma (que aún sigo usando por motivos familiares), conocer a gente estupenda de distintos países, viajar a rincones maravillosos y salir airosa de exámenes orales en un idioma extranjero a una continúa borrachera (como hacen algunos) me parece de tener una visión del mundo limitada. Claro que hubo fiestas, comilonas y ligoteos, pero también sesiones de cine italiano en la filmoteca, caminatas para descubrir los rincones más bonitos de Siena, charlas interminables con mis mejores amigos, días de estudio para aprobar diez asignaturas, viajes de mochila y sándwich y ratos de soledad, porque creo que estar solo es muy bueno para conectar con uno mísmo.

Estoy muy agradecida al día en que decidí prolongar mi estancia en Italia en el verano de 2006 por todo lo que ha supuesto a mi vida personal aquella decisión diez años después. Y también le doy las gracias ai miei angeli caduti dal cielo Leti y Sara por cuidarme tanto durante aquellos meses y por seguir en mi vida actualmente. También a Giovanni, Ana, Patri, Valerio, Ermanno, María, Eleonora, Lidia, Donato, Andrea, Attilio, Mari, Sole, Angelo, Marga......por hacerme vivir momentos tan bonitos. Y a mi hermana, que con su visita me hizo disfrutar de uno de los viajes más divertidos de mi
vida. 
Siempre me habían dicho que las cosas llegan cuando tienen que llegar, ni antes ni después por mucho que nos tiremos de los pelos. Aquel año entendí parte del significado de esa frase, porque bastó que me relajara y me olvidara de muchas de las cosas que siempre había querido que me sucedieran...para que pasaran.

Por este y otros miles de motivos, una década después (y creo que un poco más sabia, porque "sabe más el diablo por viejo que por diablo") me apetece gritar a los cuatro vientos "GRAZIE, ITALIA. TI VOGLIO BENE".

miércoles, 15 de julio de 2015

DE SANTOS Y DESMEMORIADOS





La vida no siempre da lo que uno merece (o cree merecer). Hay momentos en los que se pone la cara para que te hagan una caricia y, en vez de eso, se recibe un bofetón de esos que te dejan un buen rato sin saber dónde estás ni qué narices ha pasado. Lo "positivo" del asunto es que de ese tipo de situaciones uno sale más fuerte y teniendo bastante claro quién está de tu parte y a quien le importas un carajo. 

Pensaba el otro día en ello y me dio por relacionarlo con la triste y solitaria despedida que ha tenido Iker Casillas en el Real Madrid. Dicen que el deporte nacional es la envidia, a lo que yo añadiría que también somos un país de desmemoriados que valora poco el (buen) producto nacional. Me da rabia que a cualquier idiota le extendamos la alfombra roja solo por ser extranjero, mientras que todo lo español nos parece poco cool y digno de orgullo. 

Que conste que me parece que una suplencia no mata a nadie, especialmente si uno sigue cobrando una millonada sin siquiera quitarse el chándal, pero debe ser muy duro pasar de ser un ídolo a que, de un día para otro, te releguen al banquillo porque a un señor le caes mal y encima orquesten una campaña mediática en tu contra en la que se llegan a meter hasta con tu hijo recién nacido. Como país algunos tienen mala memoria para lo que les interesa. Sin ir más lejos, un 11 de julio de 2010 la selección española de fútbol conquistó un mundial después de perder el primer partido y que hasta un periódico otrora tan serio como "The Times" señalara como culpable de la derrota a la novia del portero. Probablemente el deporte español no celebraría esa fecha si el hoy denostado por algunos Casillas no hubiera parado un gol cantado a Robben. Lo que siguió fue una celebración de varios días en la que participaron miles de personas, una prensa deportiva rendida al talento de los jugadores y que bautizó como "El Santo" al portero madridista, además de una petición popular para que Móstoles dedicara una calle a "la madre que parió a Casillas". 

5 años después, un ídolo para miles de personas y uno de los pocos futbolistas que se ha mantenido fiel a su club y que siempre se ha puesto como ejemplo de los mejores valores del deporte, se marcha por la puerta de atrás. Y no solo eso, es que a algunos les hubiera gustado hasta apedrearle no se sabe bien por qué.

Por desgracia, no es el único ejemplo de lo poco que valoramos lo nuestro, del trato muchas veces despectivo que dispensamos a españoles cuya trayectoria profesional ha trascendido fronteras y ha hecho que fuera sepan dónde se sitúa España. A Pedro Almódovar (que "solo" ha ganado dos Oscar, varios Bafta, Cesar y Goyas) le adoran en Francia y Estados Unidos (donde ostenta el título de Caballero de la Orden de la Legión de Honor Francesa y fue investido doctor Honoris Causa por la Universidad de Harvard), mientras que en nuestro país cuenta con una legión inmensa de detractores no tanto por sus películas, sino por sus opiniones políticas o su condición sexual. Otro tanto pasa con Antonio Banderas, al que muchos prefieren tachar de mal actor a reconocer que se marchó a principios de los 90 a Hollywood sin hablar ni papa de inglés y se ha labrado una estupenda carrera; con Javier Bardem o Penélope Cruz, ganadores de sendos Oscar y con una brillante trayectoria tanto en España como en Estados Unidos, al que cierta prensa no soporta porque se niegan a dar detalles sobre su vida privada...

Ellos son solo algunos de los españoles que, en muchas ocasiones, han cosechado más simpatías fuera que dentro de su propio país. Debe ser que aquí somos tan zafios en ocasiones que preferimos elevar a los altares a personajillos sin oficio ni beneficio, carne de esos "reality-show" que (inexplicablemente para mí) cosechan año tras año elevados índices de audiencia. Mientras, empujamos a gente de gran valía (famosa o anónima) a buscarse fuera las habichuelas, no vaya a ser que valorar lo nuestro nos cueste algún reproche de soberbíos o creídos. En eso admiro a los franceses, como lo suyo no hay nada, aunque sea una bazofia. 

Y, por desgracia, la falta de autoestima patria no solo se traduce en que seamos incapaces de valorar que contamos con algunos de los mejores cocineros, deportistas, médicos e investigadores o artistas del mundo, sino que nuestros propios políticos no son capaces de convencer a nadie en la escena internacional de que merecemos mayor protagonismo porque sabemos hacer muchas cosas bien. Y si no que se lo pregunten al gobierno español, que acaba de ver como De Guindos perdía la votación para convertirse en el próximo Presidente del Eurogrupo. 

No es cuestión de no reconocer el mérito del contrario o de lo que viene de fuera, sino simplemente de tener claro que aquí, muchas veces, tenemos lo mismo o algo incluso mejor. ¡Si ellos tienen a Federer, nosotros podemos decir bien alto que tenemos a Nadal!

martes, 19 de mayo de 2015

LEONAS

Hace varias semanas se celebró el Día de la Madre y, entre tanto jolgorio y declaración de amor en las redes sociales a las que nos dieron la vida, me llamó la atención un artículo titulado "Día de la Madre, ¿hay algo que celebrar?", una reflexión sobre todos los problemas a los que se enfrentan las mujeres que han decidido ser madres en los últimos años sin, por ello, renunciar a la vida profesional. Porque eso de la multitask superwoman suena muy cool, pero a la hora de la verdad es una mochila muy pesada con la que cargan miles de mujeres en nuestro país (y en el resto del globo).

25 cosas que nunca debes decirCualquiera que haya sido madre compartirá conmigo que es (probablemente) la experiencia más alucinante que a una le pueda ocurrir, a la par que un desafío sin parangón, y que te digan "mamá, te quiero" te hace dar ganas de dar saltos de alegría, pero también estará de acuerdo en que la maternidad no te anula como mujer ni como ser humano, aunque tus prioridades cambien y el centro de tu vida deje de ser tu ombligo. A un hombre-padre no se le critica que tenga hobbies, que cultive sus amistades o que pase en la oficina la mitad del día. Por desgracia, no ocurre lo mismo con las mujeres-madres. Quizás porque aún sigue muy vigente la creencia de que los hijos son para las madres, está muy mal visto que una mujer no pida reducción de jornada para cuidar de sus peques (aunque por otro lado, eso te pueda suponer un despido) o que se tome un par de horas libres a la semana para desconectar. Y si por un casual no te sientes culpable por algún aspecto relacionado con la educación de tus hijos, ya te lo harán sentir los demás. Porque basta con que anuncies tu estado de buena esperanza, para que te caigan consejos del cielo: que si lactancia materna, que si mejor biberón, que si le tienes que quitar el pañal al año, que si mejor esperar, que si tienes que dejarle llorar hasta que se duerma...


Tengo que reconocer que, desde que soy madre, intento no criticar la forma en que los demás educan a sus hijos, aunque haya aspectos con los que pueda no estar de acuerdo. Doy por hecho que todas las madres (y padres) intentan hacerlo lo mejor posible y se esfuerzan en ser un espejo lo más perfecto posible para sus descendientes. Pero no siempre es fácil, sea porque nadie te enseña a ser padre, o porque cada niño es un mundo (por mucho que creamos que podemos convertirlos en un mini-yo), o bien porque vivimos en una sociedad en la que se premia (o esa es la percepción que yo tengo) la irresponsabilidad y la mediocridad. ¿Cómo le inculcas a tus hijos la importancia de ser responsables, de esforzarse por lo que quieren si luego los mejor preparados tienen que hacer las maletas porque el mercado laboral no les quiere? ¿Cómo explicas a un niño que cada acto tiene una consecuencia si luego un adolescente de 13 años mata a un profesor y está a punto de cargarse a varias personas más y se va de rositas porque para la ley es inimputable? Es realmente complicado educar si hasta el apuntador se atreve a cuestionar lo que haces o dejas de hacer con tus hijos. Aunque volvemos a lo de antes, se suele cuestionar el comportamiento de las madres, no el de los padres. Si un niño se desvía, se señala con el dedo a la mamá: que si trabaja mucho y lo tiene descuidado, que si es una consentidora...como si el padre fuera una mera figura de porcelana que se coloca en un estante para que coja polvo.
A pesar de todas las dificultades (o precisamente gracias a ellas) que afrontan a diario las madres, y de esa opinión aún tan extendida de que las mujeres son el sexo débil y la maternidad las aleja irremediablemente del mercado laboral, yo creo que no hay ejemplar más fuerte y resistente que una mamá. No es que los hijos nos doten de superpoderes, pero casí. Como decía Angelina Jolie en una entrevista que le hicieron al adoptar a su primer hijo: "No me he vuelto más dulce por ser madre. Ahora tengo un motivo para matar". Sin llegar a esos extremos, es cierto que si una mujer no encuentra un motivo para luchar por sí misma, seguro que encuentra un motivo para luchar por sus hijos. Si está reventada, desmotivada, ojerosa y lo único que quiere es pillar la cama, seguro que encuentra dentro de sí fuerzas para leerle un cuento a su peque o ayudarle a hacer algún trabajo manual.

Tal vez no haya mucho que celebrar, pero ya nos encargaremos nosotras de encontrar el lado bueno de las cosas y de seguir luchando, eso sí, mientras con una mano hacemos la lista de la compra y con la otra terminamos el último informe del trabajo. 

  • To raise children, Bringing up / Prendersi cura dei bambini - Cuidar de los hijos
  • Stay-at-home mothers, Housewife, Homemaker / Casalinga - Ama de casa
  • Multitask women / Donne multitarea - Mujeres multitarea 
  • Maternity / Maternità - Maternidad
  • Maternity leave / Permesso di maternità - Baja maternal 
  • Inequality in the job market for women and mothers / Unuguaglianza nel mercato lavorativo per donne e madri - Desigualdad laboral de mujeres y madres
  • "Behind every great man there's a great woman" - "Detrás de cada gran hombre, hay una gran mujer"

miércoles, 8 de abril de 2015

REFLEXIONES AÉREAS

Hay sucesos que a uno le llevan a reflexionar o a analizar desde distintos ángulos, quizás porque llegan de forma especial y generan una ola de empatía entre (casi) todo el mundo. En estos días he seguido con sumo interés todo lo relacionado con la trágica desaparición del avión de Germanwings en los Alpes (llamarlo accidente, después de saberse que fue el copiloto quien lo estrelló deliberadamente, no me parece adecuado). 

La primera conclusión que he sacado es la necesidad de disfrutar de cada pequeño momento, sin analizar demasiado si nos falta esto o lo de más allá, puesto que igual hoy mismo salimos de casa y ya no volvemos. Y dándole vueltas al asunto, me dí cuenta de que durante mucho tiempo fue víctima de eso que llaman "la felicidad diferida", un "síndrome" que lleva a posponer la dicha siempre para mañana, cuando ocurra algo especial, cuando seamos ricos, cuando tengamos la talla 38... Pero, ¿y si no logramos alguno de esos objetivos? Ciertamente, muchos seguirán atrapados en el bucle del mañana, yo por mi parte he decidido mirar más a mi alrededor y reírme con ganas siempre que se presenta la más mínima oportunidad. 

Otro ángulo desde el que mirar es el de los medios de comunicación. Reconozco que, como periodista vocacional, me hubiera gustado tener la oportunidad de estar en el lugar de la noticia (igual que tuve la oportunidad de cubrir el 11M desde Atocha cuando no era más que becaria en una radio), pero nunca entenderé el afán de las empresas del sector en obligar a que los periodistas se aposten en el aeropuerto a ver si pueden grabar la llegada de los familiares (que, como es lógico, llegan desorientados y consternados porque no debe ser fácil asumir que tu padre, madre, hijo, nieto...no han llegado a su destino). El dolor se debería respetar siempre, otra cosa es que esos familiares quieran después hacer declaraciones a la prensa. 

Algunos que también deberían hacer autocrítica -en este caso, sobre el tipo de país que están creando- son los políticos y determinada televisión de procedencia italiana. Mientras la mayoría de la gente mostraba su consternación y sus condolencias, algunos energúmenos cercanos a la psicopatía se reían de que las víctimas eran catalanas (entre otras lindezas), un hecho al que probablemente han contribuido nuestros políticos, que en los últimos años no han hecho más que desunir a los españoles: "que si los andaluces son todos unos vagos que viven de subvenciones", "que si los manchegos son tal", "que si los madrileños son cual", "que si los catalanes esto y lo otro"..., en vez de fomentar un sentimiento de solidaridad entre regiones, porque las comunidades autónomas no deberían estar nunca por encima de las personas. Al despropósito, por supuesto, se unió Artur Mas, que aprovecha cualquier fregao para lloriquearle a la comunidad internacional. Esta vez le ha sentado mal que el monolito en memoria de las víctimas no esté escrito en catalán, olvidándose que las 52 víctimas de nuestro país que iban en el vuelo tenían la nacionalidad española, no la catalana, madrileña o murciana.Y qué decir de los "seres" que se autodenominan seguidores de ese monumento al músculo cerebral que es "MYHYV". Se puede ser cenutrio (Mediaset seguro que está encantada del tipo de espectadores que tiene), pero "cagarse en todo" en las redes sociales porque un accidente aéreo con 150 fallecidos ha provocado el retraso de su programa favorito vuelve a rozar nuevamente la psicopatía. Seguro que también sus padres están super orgullosos de los valores que han transmitido a sus hijos.

Por último, que no menos importante, me han llamado mucho la atención todas las informaciones en torno a las posibles razones que han llevado al copiloto Andreas Lubitz a estrellar el avión a propósito. Han repetido que padeció una fuerte depresión hace años y que podría encontrarse nuevamente deprimido por diversos problemas en la vista y una ruptura amorosa. Sin darse cuenta, los medios han lanzado la idea de que una persona deprimida es un potencial asesino, estigmatizando a todo el que pueda tener que recurrir a un psiquiatra en algún momento de su vida (algo mucho más habitual de lo que la gente piensa: la depresión es una de las principales lacras del siglo XXI). Tal vez, tanto los expertos como la gente de la calle necesitamos recurrir a enfermedades mentales porque lo que más miedo da al ser humano es constatar que la maldad en sí misma existe. Sin necesidad de padecer ningún trastorno, y manteniendo una apariencia normal, algunas personas han cometido actos monstruosos y la única explicación "lógica" que han dado después es que querían saber lo que se sentía al matar. Ya lo dije una vez, es más fácil de asumir que un monstruo sea alguien feo, oscuro, deforme, a pensar que pueda ser ese vecino con el que nos cruzamos en el portal, o ese amigo con el que hemos compartido confidencias.

Espero sinceramente que todos los familiares encuentren con el tiempo razones para seguir adelante, seguro que ese será el mejor homenaje que le puedan hacer a sus seres queridos. 

  • Flight accident / Incidente aereo - Accidente aéreo 
  • Black box / Scatola nera - Caja negra
  • To crash / Sbattere, schiantarsi - estrellarse, chocar
  • Deliberate / Intenzionale, deliberato - Deliberado
  • To lose the head / Perdere la testa - Perder la cabeza 
  • Pain, sorrow / Dolore, sofferenza - Sufrimiento, dolor
  • Sensationalism / Sensazionalismo - Sensazionalismo, amarillismo


miércoles, 25 de marzo de 2015

CIUDADANOS DE SEGUNDA

Con motivo del 70 aniversario de la liberación del campo de exterminio de Auschwitz, donde fueron asesinadas millones de personas a manos de esa máquina de matar que fue el Nazismo, leí varios artículos que me hicieron pensar mucho sobre la importancia de nacer en un sitio u otro y de tener un color de piel o profesar una religión determinada. En uno de ellos, el autor de un libro sobre los españoles prisioneros en campos de concentración nazis venía a decir que las potencias europeas permitieron el holocausto (del que, al parecer, había pruebas fehacientes desde los primeros años de la guerra) porque las víctimas eran en su gran mayoría judíos, gitanos y comunistas. Otro gallo hubiera cantado si los prisioneros hubieran sido ingleses, franceses o norteamericanos...
Monumento en recuerdo de los judíos enviados por los nazis a los campos de concentración. Gueto de Varsovia

Con la perspectiva de la historia, parece claro que a los señores que mandaban en Europa en esos momentos sacrificar a unos millones de indeseables judíos (un pueblo que ha sufrido persecución a lo largo de la historia) o de piojosos gitanos les pareció un mal menor, un "daño colateral", en su gran objetivo de acabar con Hitler. Igual que callaron durante la Guerra civil española, y permitieron que los franquistas y sus apoyos externos (de nuevo los nazis o Mussolini) ganaran la contienda y sumieran al país en 40 años de dictadura y atraso. Me pregunto si Gran Bretaña o Estados Unidos se hubieran mantenido neutrales si la guerra civil se hubiera declarado en Francia en los años 30, pero es que España en esos momentos era una potencia de tercera.

Hoy día parece que las cosas han cambiado, con eso de que tenemos una Declaración de Derechos Humanos que consagra que todos los hombres son iguales con independencia de raza, credo, sexo...pero yo no estoy tan segura de que no siga mandando "ese poderoso caballero, don dinero". ¿La UE, el FMI y el BCE serían tan duros e intransigentes si en vez de hablar de Grecia nos refiriéramos a Alemania, Francia o Reino Unido? ¿Habría esperado la Organización Mundial de la Salud a que se hubieran producido más de 1000 muertos por ébola para declarar situación de emergencia si en vez de unos cuantos pobres africanos negros los fallecidos fueran europeos? No hay más que recordar que se armó la marimorena cuando Teresa Romero fue diagnosticada de ébola, ya que se trataba de la primera víctima contagiada en Europa. Otro ejemplo ilustrativo sería que durante el terrible tsunami que tuvo lugar en Tailandia en 2004 se primó la atención de los turistas, no fuera a ser a que uno de los pilares de la economía se viera aún más afectado. Seré cínica, pero tengo claro que si un día me marcho de crucero y tengo la mala suerte de cruzarme con un comando terrorista, el consulado español y las autoridades del país en que me encuentre (pongámosle Túnez, como en el reciente atentado contra el Museo del Bardo) se van a preocupar por buscarme porque provengo de un país del primer mundo, cosa que tal vez no me pasaría si fuera un ciudadano pobre autóctono.
Monumento en recuerdo a los judíos. Berlín

Por desgracia, en pleno siglo XXI sigue habiendo muchos ciudadanos de segunda o tercera, empezando por la mayoría de las mujeres que pueblan el planeta tierra. Si exceptuamos a los países más ricos, donde SOLO sufrimos discriminación laboral (mayor nivel de paro femenino, un 23% de media de discriminación salarial por desempeñar el mismo puesto de trabajo, invisibilidad si se te ocurre pedir reducción de jornada, etc), en África, Asia o la mayor parte de Latinoamérica nacer mujer (y pobre) es lo más parecido a una maldición que te pueda ocurrir. A la falta de derechos se unen la esclavitud sexual, la ablación, los matrimonios forzados, el altísimo riesgo de morir de parto, el analfabetismo, los crímenes de honor y toda una serie de aberraciones a cada cual más vergonzosa. Pero, ¿es un asunto prioritario para algún gobierno u organismo mundial? No lo parece, ya que ni en la avanzada Alemania se ponen de acuerdo para aprobar una ley que acabe con la discriminación salarial de las mujeres.

Desde pequeños "nos venden la moto" de que todos somos iguales, y cuando abrimos los ojos nos damos cuenta de que somos más iguales cuanto más dinero (o más blancos y cristianos) seamos. Ya lo decía El Último de la Fila en una famosa canción: "tanto tienes, tanto vales, no se puede remediar, si eres de los que no tienes, a galeras a remar". Menos mal que aún sigo pensando hay más gente interesada en hacer el bien que el mal, porque si no emigraba a Marte o a Venus. 



miércoles, 25 de febrero de 2015

JUNCO O ROBLE

Esta mañana me he levantado deseosa de leer en el periódico las medidas que Rajoy anunció ayer, durante el Debate sobre el Estado de la Nación, dirigidas especialmente a las clases medias y bajas, las que más sacrificios han hecho para "salir de la crisis". Se me ha quedado cara de boba con lo prometido, ingenua de mí esperaba una recuperación de las beca-comedor, de las ayudas de libros, a la dependencia, el fin de los recortes en educación y sanidad...pero nada, en lugar de eso me he encontrado con una pequeña medida para favorecer a hogares monoparentales con dos hijos, y he decidido pasar a otra cosa. 

En esas me ha dado por pensar en la gente que, teniendo problemas de gran envergadura o que ha pasado por auténticas tragedias, siempre tiene una sonrisa para el prójimo, o al menos desprende cierta serenidad. He llegado a la conclusión de que ese tipo de personas han desarrollado, consciente o inconscientemente, algo que se llama resiliencia, un término del que no había oído hablar hasta hace poco y que he decidido incluir en mi diccionario vital. Se trata de una capacidad que nos permite afrontar las crisis o situaciones potencialmente traumáticas y salir fortalecidos de ellas. La resiliencia implica reestructurar nuestros recursos psicológicos en función de las nuevas circunstancias y de nuestras necesidades. 

Explicación sencilla del origen del roble de las barricas. Francés.A mi me recuerda a la palabra resistencia, pero no una pasiva, si no una activa. Una vez me preguntaron qué creía que era más adecuado para afrontar una crisis, comportarse como un roble o como un junco. En un principio pensé que nada mejor que ser tan fuerte como un roble, pero luego me di cuenta de que es más inteligente (o útil) parecerse a un junco. Si viene un huracán, es probable que arranque de cuajo al magnífico roble, sin embargo el junco se adaptará a la dirección del viento y es muy probable que sobreviva. Algo así como que si no puedes luchar contra la corriente, déjate llevar río abajo y reserva tus energías para cuando puedas agarrarte bien fuerte a un tronco y salir del agua. 

Soy consciente de que no siempre es fácil adaptarse a las circunstancias, pero sí se puede hacer un esfuerzo para intentar ser lo más feliz posible. Lo vivo en mi día a día desde que hace tres años algún directivo decidió que mi puesto sobraba. Desde entonces he bregado en todo tipo de webs de búsqueda de empleo, he pasado por distintas empresas con contratos de risa, me he lamentado en el hombro de mi madre, me he enfadado con el mundo, me he reconciliado con él y, por difícil que resulte de creer, he descubierto un montón de cosas por las que estar agradecida, desde mi familia y amigas hasta mi propia capacidad de reinventarme. Si María Isabel cantaba aquello de "antes muerta que sencilla", yo convivo con mi propio mantra, "antes muerta que rendida".

Porque si hay personas que se levantan cuando la vida las enfrenta a enfermedades, atentados o miseria, no voy a ser yo menos y me voy a dejar vencer por unas cuantas piedras (laborales) en el camino. Resiliente y resistente "porque yo lo valgo".
  • Mindfulness / Consapevolezza - Conciencia, concienciación
  • Strenght / Fortezza - Forteza
  • Resistance / Resistenza - Resistencia
  • Ability to adapt / Capacità di adattamento - Capacidad de adaptación
  • Potentiality / Potenzialità - Potencialidad

domingo, 11 de enero de 2015

ESPEJITO, ESPEJITO

Después de unas navidades estupendas (y en las que apenas he tenido tiempo libre) pensaba retomar mi blog hablando sobre la presunta "recuperación" de la que tanto habla el Presidente del Gobierno, pero he llegado a la conclusión de que me deprime pensar que la tan cacareada mejora en las cifras del paro está basada en contratos basura de corta duración (y peor remuneración) y en la reactivación del sector de la construcción, ese que nos ha llevado a la peor crisis de las últimas décadas. Por eso, porque me he propuesto empezar el año con cierto optimismo, dejo el análisis económico para otro día.

Meryl Streep, ganadora del Oscar a la mejor actriz por 'The Iron Lady'Lo que no me ha cambiado con la llegada de 2015 es el espíritu combativo y la identificación con los problemas de mi género. Hace unos días leía una entrevista con Candela Peña que me dio por pensar. En ella, la actriz aseguraba que a su carrera le hubiera venido mejor menos premios y, en vez de eso, haber sido elegida rostro más bonito del cine español. No deja de ser triste (o a mí me lo parece) que una mujer que ha ganado tres Goyas (por "Princesas", "Te doy mis ojos" y "Una pistola en cada mano") llegue a la conclusión de que en el cine (y en otras muchas profesiones, por desgracia) se valora más una cara bonita que el trabajo bien hecho y el talento. Y con ello no quiero decir que una mujer guapa no pueda ser excelente en su trabajo, pero en determinados sectores prima más un buen culo que un buen cerebro. Y si pierdes tu atractivo, te puedes quedar sentada en casa esperando a que en Twitter te llamen ballena, gorda, fea y demás lindezas (y si no que se lo pregunten a Tania Llaseras, que cometió el "imperdonable" pecado de engordar unos kilos y salir a la calle sin esconderse). 

Vivimos en una sociedad en la que te meten en la cabeza desde pequeña (porque con los niños no pasa, o pasa mucho menos) que tu valía depende de tu belleza, por lo que si no eres guapa tendrás una vida de mierda y vivirás a la sombra de la reina del baile. Quizás por eso siempre he admirado a las mujeres que, sin ser bellísimas ni tener medidas de barbie, se han puesto el mundo por montera y se han dicho: "a mi no me moja la oreja ni dios", aunque luego hayan convivido en la intimidad con sus inseguridades, que de esas sí que tiene todo el mundo. Será porque yo me pasé años flagelándome por no tener cintura de avispa, ni ser la más alta ni la más guapa, y soñaba con despertarme pareciéndome a las protagonistas de las películas, esas que se ligan al más guapo del lugar. 
Candela Peña, Goya a la mejor actriz de reparto por 'Una pistola en cada mano'.

   
Scarlett Johansson: Portada de Vogue ChinaDespués de tanto sufrimiento en vano, uno de los mejores días de mi vida fue áquel en el que me miré al espejo y me dije: "nunca me pareceré a Monica Bellucci ni a Ava Gardner, no mediré 1,75 ni protagonizaré la portada de Vogue, así que me voy a centrar en sacar lo mejor de mí y convertirme en una persona feliz en mi piel". En un tanto por ciento muy alto lo he conseguido, he aprendido a valorar más las cosas que me hacen única y mis pequeños logros y he dejado de mirar a las mujeres de las revistas como sinónimo de éxito y felicidad. Prefiero a las Candela Peña, las Meryl Streep, las Ana Blanco o las Blanca Portillo porque me parecen más reales que esas modelos que llenan las revistas y que para llegar ahí se han comido 4 tomates al día (Beyonce dixit), se han elevado el culo, el mentón, los pómulos, se han sometido a una sesión de peluquería y maquillaje de varias horas con los mejores profesionales...y pretenden hacernos creer que se levantan así por las mañanas. A lo mejor todo esto no lo diría si fuera Elsa Pataky o Gisele Bündchen, pero como no lo soy me permito estas reflexiones.
Ahora tengo la complicada tarea de educar a mi pequeña en la creencia de que la valía personal está por encima de pesar más o menos o de tener un rostro más o menos bello; tiene que ver con el esfuerzo, con caerse, levantarse y querer seguir adelante, con saber que has dado lo mejor de ti en todas las situaciones, sin que eso signifique que no podamos cuidarnos para que nos guste lo que vemos delante del espejo.           
¡Espejito, espejito! ¿A ver si te atreves a decirme que no soy la más valiosa del lugar?  
  
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