Con motivo del 70 aniversario de la liberación del campo de exterminio de Auschwitz, donde fueron asesinadas millones de personas a manos de esa máquina de matar que fue el Nazismo, leí varios artículos que me hicieron pensar mucho sobre la importancia de nacer en un sitio u otro y de tener un color de piel o profesar una religión determinada. En uno de ellos, el autor de un libro sobre los españoles prisioneros en campos de concentración nazis venía a decir que las potencias europeas permitieron el holocausto (del que, al parecer, había pruebas fehacientes desde los primeros años de la guerra) porque las víctimas eran en su gran mayoría judíos, gitanos y comunistas. Otro gallo hubiera cantado si los prisioneros hubieran sido ingleses, franceses o norteamericanos...
| Monumento en recuerdo de los judíos enviados por los nazis a los campos de concentración. | Gueto de Varsovia |
Con la perspectiva de la historia, parece claro que a los señores que mandaban en Europa en esos momentos sacrificar a unos millones de indeseables judíos (un pueblo que ha sufrido persecución a lo largo de la historia) o de piojosos gitanos les pareció un mal menor, un "daño colateral", en su gran objetivo de acabar con Hitler. Igual que callaron durante la Guerra civil española, y permitieron que los franquistas y sus apoyos externos (de nuevo los nazis o Mussolini) ganaran la contienda y sumieran al país en 40 años de dictadura y atraso. Me pregunto si Gran Bretaña o Estados Unidos se hubieran mantenido neutrales si la guerra civil se hubiera declarado en Francia en los años 30, pero es que España en esos momentos era una potencia de tercera.
Hoy día parece que las cosas han cambiado, con eso de que tenemos una Declaración de Derechos Humanos que consagra que todos los hombres son iguales con independencia de raza, credo, sexo...pero yo no estoy tan segura de que no siga mandando "ese poderoso caballero, don dinero". ¿La UE, el FMI y el BCE serían tan duros e intransigentes si en vez de hablar de Grecia nos refiriéramos a Alemania, Francia o Reino Unido? ¿Habría esperado la Organización Mundial de la Salud a que se hubieran producido más de 1000 muertos por ébola para declarar situación de emergencia si en vez de unos cuantos pobres africanos negros los fallecidos fueran europeos? No hay más que recordar que se armó la marimorena cuando Teresa Romero fue diagnosticada de ébola, ya que se trataba de la primera víctima contagiada en Europa. Otro ejemplo ilustrativo sería que durante el terrible tsunami que tuvo lugar en Tailandia en 2004 se primó la atención de los turistas, no fuera a ser a que uno de los pilares de la economía se viera aún más afectado. Seré cínica, pero tengo claro que si un día me marcho de crucero y tengo la mala suerte de cruzarme con un comando terrorista, el consulado español y las autoridades del país en que me encuentre (pongámosle Túnez, como en el reciente atentado contra el Museo del Bardo) se van a preocupar por buscarme porque provengo de un país del primer mundo, cosa que tal vez no me pasaría si fuera un ciudadano pobre autóctono.
| Monumento en recuerdo a los judíos. Berlín |
Por desgracia, en pleno siglo XXI sigue habiendo muchos ciudadanos de segunda o tercera, empezando por la mayoría de las mujeres que pueblan el planeta tierra. Si exceptuamos a los países más ricos, donde SOLO sufrimos discriminación laboral (mayor nivel de paro femenino, un 23% de media de discriminación salarial por desempeñar el mismo puesto de trabajo, invisibilidad si se te ocurre pedir reducción de jornada, etc), en África, Asia o la mayor parte de Latinoamérica nacer mujer (y pobre) es lo más parecido a una maldición que te pueda ocurrir. A la falta de derechos se unen la esclavitud sexual, la ablación, los matrimonios forzados, el altísimo riesgo de morir de parto, el analfabetismo, los crímenes de honor y toda una serie de aberraciones a cada cual más vergonzosa. Pero, ¿es un asunto prioritario para algún gobierno u organismo mundial? No lo parece, ya que ni en la avanzada Alemania se ponen de acuerdo para aprobar una ley que acabe con la discriminación salarial de las mujeres.
Desde pequeños "nos venden la moto" de que todos somos iguales, y cuando abrimos los ojos nos damos cuenta de que somos más iguales cuanto más dinero (o más blancos y cristianos) seamos. Ya lo decía El Último de la Fila en una famosa canción: "tanto tienes, tanto vales, no se puede remediar, si eres de los que no tienes, a galeras a remar". Menos mal que aún sigo pensando hay más gente interesada en hacer el bien que el mal, porque si no emigraba a Marte o a Venus.
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