lunes, 17 de agosto de 2015

GRAZIE ITALIA

Dicen que una de las características de las personas felices es ser agradecidas, porque de esta forma son capaces de apreciar lo bueno que tiene su vida y de disfrutar del aquí y ahora, en vez de centrarse en lo que (teóricamente) no tienen. Yo intento llevarlo a la práctica, aunque a veces caigo en la tentación de pensar más en lo que creo que me falta que en lo que tengo.

Dicho esto, sí hay una experiencia en mi vida a la que estoy especialmente agradecida, porque me dio un nuevo impulso y me permitió conocer a gente magnífica (algunos de los cuales siguen estando presentes en mi vida). Me refiero al año que pasé en Italia estudiando con una beca Erasmus, momento del que están a punto de cumplirse diez años. Aquel 1 de septiembre de 2005 cogí un avión rumbo a Florencia sin sospechar todo lo bueno que me depararían aquellos meses, aunque mi intuición me decía que esa decisión era la correcta. 
         
Cierto que el tiempo borra (o diluye) los malos momentos, y que probablemente habría cosas que me preocuparan en aquellos días, pero me pasaron tantas cosas buenas y aprendí tanto de mí misma, que lo negativo me parece insignificante. Muchos lo llaman "Erasmus Orgasmus", y no niego que algo de eso hay, pero reducir la posibilidad de vivir fuera, aprender otro idioma (que aún sigo usando por motivos familiares), conocer a gente estupenda de distintos países, viajar a rincones maravillosos y salir airosa de exámenes orales en un idioma extranjero a una continúa borrachera (como hacen algunos) me parece de tener una visión del mundo limitada. Claro que hubo fiestas, comilonas y ligoteos, pero también sesiones de cine italiano en la filmoteca, caminatas para descubrir los rincones más bonitos de Siena, charlas interminables con mis mejores amigos, días de estudio para aprobar diez asignaturas, viajes de mochila y sándwich y ratos de soledad, porque creo que estar solo es muy bueno para conectar con uno mísmo.

Estoy muy agradecida al día en que decidí prolongar mi estancia en Italia en el verano de 2006 por todo lo que ha supuesto a mi vida personal aquella decisión diez años después. Y también le doy las gracias ai miei angeli caduti dal cielo Leti y Sara por cuidarme tanto durante aquellos meses y por seguir en mi vida actualmente. También a Giovanni, Ana, Patri, Valerio, Ermanno, María, Eleonora, Lidia, Donato, Andrea, Attilio, Mari, Sole, Angelo, Marga......por hacerme vivir momentos tan bonitos. Y a mi hermana, que con su visita me hizo disfrutar de uno de los viajes más divertidos de mi
vida. 
Siempre me habían dicho que las cosas llegan cuando tienen que llegar, ni antes ni después por mucho que nos tiremos de los pelos. Aquel año entendí parte del significado de esa frase, porque bastó que me relajara y me olvidara de muchas de las cosas que siempre había querido que me sucedieran...para que pasaran.

Por este y otros miles de motivos, una década después (y creo que un poco más sabia, porque "sabe más el diablo por viejo que por diablo") me apetece gritar a los cuatro vientos "GRAZIE, ITALIA. TI VOGLIO BENE".

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