
Han pasado más de 3 décadas, pero
aún me acuerdo con mucho cariño de mi primer día de colegio. Quizás lo recuerde
porque estaba deseando empezar parvulitos para relacionarme con niños de mi
edad (y eso que yo pocas veces me aburrí con mi abuela y los juegos que me
montaba con un puñado de garbanzos y cuatro cacharritos), porque ese día conocí
a la que durante diez años fue mi mejor amiga –hasta que diferencias de
carácter y visión de la vida nos separaron-, o tal vez porque me topé con una
profesora maravillosa: Mimí.
Era una de esas maestras a las
que se le notaba su amor por los niños y por la enseñanza, alguien a quien
recibíamos todas las mañanas recitando a coro “buenos días señoría, ¿ha comido
usted judías?” (a lo que ella contestaba con una gran sonrisa: "¡nadie desayuna judías!"), y una de las
primeras personas que me enseñó la importancia de hacer las cosas con mimo. A
los 22 años me la encontré en una cafetería y le dije “¡usted es Mimí y yo he
sido su alumna!”, a lo que ella respondió “y tú eres Lidia. Te recuerdo porque
eres igual que a los 4 años”. Probablemente si no me hubiera hecho tanta
ilusión que se acordara de mí después de tres lustros y cientos de alumnos, hoy
no estaría contando esta anécdota.
Creo que me ha venido a la cabeza
porque estamos en plena vuelta al cole y miles de niños afrontan estos días su
primer día de escuela o de guardería. Y con ellos, miles de madres se enfrentan
a una angustia por la que yo pasé hace 4 años: la de dejar por primera vez a mi
peque en un ambiente distinto, la de separarme de ella sin saber si estará
bien, si se adaptara, si hará amigos o se sentirá marginada… He dicho madres y no padres no porque no
crea que haya cientos de hombres que acompañan a sus hijos al cole y se
preocupan por ellos, sino porque desde mi punto de vista “la culpa” es algo muy
femenino, un virus que suele atacar con mayor virulencia a las madres,
especialmente si trabajan fuera de casa.

La verdad es que no puedo dar muchos consejos
sobre cómo afrontar ese primer día porque es una vivencia personal, habrá quien
no le dé más importancia y quien tenga que tomarse una tila, pero de lo que me
di cuenta en su momento es de que los niños “absorben” nuestro estado de ánimo;
si intuyen que para mamá dejarles en el colegio representa casi un trauma, irán
a clase con la misma predisposición que si los lleváramos a una sesión de
tortura. Reconozco que tenía pavor a que llegara ese día tan especial, que me
horrorizaba pensar si ella sería capaz de seguir el ritmo siendo de las pequeñas de
la clase…y que esa jornada hice una de mis grandes actuaciones. El camino al
cole fue una “fiesta”: fotos con el baby nuevo, historias sobre lo bien que me
lo había pasado yo en el cole y lo fantástica que era mi profe...
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| Imagen de una Granja-Escuela |
El tiempo me ha demostrado (por
suerte hasta el momento) que mis miedos sobre su incapacidad para salir adelante o hacer amigos eran infundados. Además, en su primer año se topó con su
“Mimí” particular: Almudena - una persona sobresaliente con la que sigo
teniendo una relación muy estrecha-, pasó dos noches fuera de casa en una
Granja-Escuela (con lo que eso tuvo de reto para ella y los papis) y empecé a
ver que se parece más a mí de lo que pensaba: muy sensible, perfeccionista y
con una gran capacidad para adaptarse a “
un
roto y un descosido”.
Diré a mi pesar que, igual que con el paso de los cursos he mantenido casi a raya "mis neuras" relacionadas con nuevos retos académicos y nuevos profesores (aunque estoy siempre ojo avizor), lo que apenas siento que se haya mitigado -por mucho que no sea patente- es la sensación de "
culpa" por no estar a todo, esa especie de ansiedad constante por cuadrar horarios, por no parecer que cargo demasiado a mis padres con responsabilidades que son mías, esa presencia casi continua de una vocecita que me dice "tienes que tener más paciencia" o "no estás a la altura". A veces me consuela ver que no soy la única a la que le ronda el fantasma de la
"malamadre"...
Visto el panorama, creo que este curso yo también voy a vivir una suerte de "primer día de colegio". Me voy a matricular en una escuela imaginaria en la que las asignaturas sean relajación, tolerancia a los fallos e introducción al estoicismo, a ver si de una consigo "entender" que hay cosas que escapan a mi control, entre ellas, las vivencias de nuestros hijos una vez traspasan la puerta del cole o la guardería SU PRIMER DÍA DE COLEGIO.
P.D: ¡en junio igual revelo si he conseguido aprobar alguna de esas asignaturas!
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Incluyo algo de vocabulario a dos lenguas sobre el colegio:
- Kindergarten / Asilo nido: guardería
- Primary school / Scuola elementaria: escuela primaria
- Bullying / Bullismo: acoso escolar
- How to prepare your kids for going back to school / Consigli per preparare i bambini per il rientro a scuola: Consejos para preparar a los niños para la vuelta al colegio.
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