El próximo 7 de abril regresa una de mis series favoritas, "Juego de Tronos", y hace unos días (tal vez influida por una entrevista que leí con la actriz Lena Headey) me dio por pensar en el papel que desempeñan normalmente las mujeres en este tipo de producciones y en los roles a los que tradicionalmente han quedado relegadas en la vida real. Oona Chaplin (que interpreta a la mujer de Rob Starck) decía que en la serie "o eran putas o vírgenes", y tal vez algo de razón lleve la nieta del gran "Charlot".
Durante siglos las mujeres han visto limitado su potencial y talento a 3 papeles: monja, esposa y madre o prostituta. De ahí que la opinión generalizada que tiene el público de personajes que se salen de la norma como Daeneris Targarian o Cersei Lannister sea la de mujeres manipuladoras, ambiciosas y malvadas. Yo reconozco que siento debilidad por esta última y, lejos de considerarla una especie de diablo con bellos ropajes, la veo como una superviviente nata, alguien con la suficiente inteligencia para haberse abierto camino en un mundo de hombres donde las mujeres son meras monedas de cambio, objetos que se compran y se venden en función de intereses territoriales y ansías de poder. Pensándolo bien, tengo la impresión de que estoy hablando del presente, de los cientos de países donde aún se conciertan matrimonios entre niñas/adolescentes y cuarentones a cambio de una dote, o de todos esos lugares donde ser mujer es el peor delito que una pueda cometer.
Reconozco mi absoluta repugnancia por determinadas "prácticas" muy extendidas (ablación, matrimonios forzados, aborto selectivo de fetos femeninos), que algunos justifican alegando que se trata de cuestiones culturales de gran raigambre. A mí no me van a convencer con estos argumentos, aparte de que me resulta muy sospechoso que esas "tradiciones" siempre tengan como víctima a una mujer. No me entrará nunca en la cabeza tal ensañamiento con las que han dado la vida a tanto maltratador, opresor o como se les quiera llamar. Ni entenderé nunca la estupidez que supone ignorar la inteligencia, la determinación y la capacidad de trabajar que tiene el 50% por ciento de la población mundial. No seremos tan prescindibles ni tan estúpidas cuando resulta que somos capaces de aprovechar la mínima oportunidad para convertirnos en grandes científicas (Marie Curie, la única persona con dos premios Nobel en la historia), escritoras (Jane Austen o las hermanas Brönte), piratas, empresarias (las Koplowitz dejaron su papel de ricas amas de casa para hacerse cargo de FCC tras sus respectivos divorcios), actrices, comunicadoras (una mujer negra, de origen pobre y gordita como Oprah Winfrey es la reina de la televisión mundial), políticas (Merkel, Hillary Clinton) médicos o referentes mundiales (caso de Teresa de Calcuta)...Y no es una cuestión de "quítate hombre, que me pongo yo mujer", sino más bien de "aprovechemos lo bueno de cada uno para crear un mundo más justo".
Decía que me molestan determinadas prácticas porque las considero inhumanas, pero también me "repatea" que mucha gente vea como algo natural la discriminación laboral que sufren millones de mujeres en el mundo desarrollado. Si a muchos les parece tan normal que no tengamos acceso al mundo del trabajo o que ganemos menos haciendo lo mismo, entonces ¿por qué las estudiantes pagan la misma matrícula universitaria que sus colegas masculinos?, ¿por qué nos exigen los mismos requísitos que a los hombres para ejercer determinados puestos, si nunca nos van a dejar ascender? La verdad es que doy por hecho que nadie va a responder a estas preguntas, así que mientras alguno de esos sesudos defensores de la superioridad masculina (por suerte, cada vez hay más hombres que han interiorizado la igualdad) me presenta un informe definitivo que demuestre de forma científica que somos el sexo débil desde el punto de vista mental, yo mostraré mi absoluta admiración por los millones de mujeres a las que han privado de su derecho a la educación o a decidir sobre su cuerpo y su destino y que, aún así, sacan adelante a sus hijos trabajando de sol a sol, o pidiendo microcréditos para poder desarrollar una pequeña actividad que ayude a otras semejantes.
Por todas las que bajan a la mina, cuidan de sus padres e hijos sin rechistar, afrontan la maternidad en solitario, sacan adelante a su familia en condiciones laborales casi de esclavitud o se atreven a levantar la voz frente al maltrato en sitios donde semejante osadía te puede costar la vida, el resto de mujeres que sí hemos tenido la "suerte" de estudiar y desarrollar alguna de nuestras capacidades tenemos la obligación de seguir adelante y de demostrar que estamos por encima de tanto prejuicio y pensamiento estrecho. Pero también tenemos que eliminar esa tendencia a tirar piedras contra nuestro propio tejado, a calificar de forma despectiva a mujeres que han llegado a lo más alto en su carrera como "zorras ambiciosas y trepadoras". El día que aprendamos a ser tan tolerantes con los errores femeninos como lo somos con los masculinos tal vez nos vaya mucho mejor. En ese momento dejaremos de considerar a las Cersei Lannister como brujas maléficas y empezaremos a verlas como seres dotados de gran inteligencia, y nos daremos cuenta de que la mayor parte de los hombres que pueblan el universo de "Juego de Tronos" son mucho más crueles y sanguinarios que el personaje que interpreta Lena Headey.
En conclusión, con independencia de si uno es hombre o mujer (aunque nosotras lo solemos tener siempre más complicado), la mejor manera de ganarse el respeto ajeno es demostrar que uno se quiere y respeta a sí mismo, igual que no hay mejor forma de neutralizar que alguien se ria de uno que aprender a reírnos a carcajadas de nosotros mismos.

- Gender discrimination / Discriminazione di genere - Discriminación de género
- Male chauvinism / Maschilismo - Machismo
- Equal job opportunities / Uguaglianza e pari opportunità - Iguales oportunidades laborales
- "Behind every great man there is a great woman" - Detrás de cada gran hombre hay una gran mujer
- "A woman who thinks she is intelligent demands the same rights as man. An intelligent woman gives up" (Colette). Una mujer que piensa que es inteligente pide los mismos derechos que un hombre. Una mujer inteligente se rinde.
- "As soon as you trust yourself, you will know how to live". Tan pronto como confíes en ti mismo/a, sabrás como vivir.
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