jueves, 24 de enero de 2019

MY ENGLISH SUMMER

El 24 de junio de 2016 leí los titulares con estupor: "Gana el Brexit y Reino Unido decide abandonar la UE". Un 52% de británicos se había impuesto al otro 48% y había dispuesto que lo mejor era continuar su camino solos, sin compartir el proyecto de sus "indeseables" vecinos europeos. Seguí la campaña y me pareció todo una sucesión de sinsentidos, trufada de datos que nadie sabe de dónde salían y de un sospechoso tufo racista, clasista...Pensándolo bien, esas campañas plagadas de datos falsos en materia económica, de frases rimbombantes tipo "acabaré con todos los indeseables que vienen a aprovecharse de nuestros servicios públicos", de apelaciones a lo que es un buen patriota y de racismo y sexismo están a la orden del día no solo en Reino Unido, en España últimamente sabemos mucho de eso.

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Sentí mucho la decisión de los británicos y me preocupa lo que pasará a partir del 29 de marzo, porque si una salida ordenada va a tener consecuencias para España y el resto de la UE, un adiós sin acuerdo puede suponer un auténtico caos. Además, creo firmemente (aunque es ir en contra de lo que se respira últimamente en el continente) que es mejor formar parte del proyecto europeo que quedarse aislado. Como ciudadana, soy consciente de que desde Bruselas no han gestionado bien la  crisis económica y han ahondado en la sensación de que hay países de primera y de segunda clase, pero sigo pensando que en el mundo hipercompetitivo y globalizado de hoy, el aislacionismo no lleva a nada bueno.

Imagen relacionadaQuizás lo siento más porque guardo grandes recuerdos del verano que pasé en Londres trabajando y estudiando inglés. Han pasado dos décadas, pero me acuerdo perfectamente del impacto que me causó llegar a una ciudad tan inmensa y cosmopolita. Me sentí (salvando las distancias porque yo vivo en Madrid) como Paco Martínez Soria en "La ciudad no es para mí". También cabe recordar que en 1999 en España no había apenas inmigrantes, así que ir en el metro londinense rodeada de gente de todas las nacionalidades y razas era una novedad y me hizo sentir menos sola. 

Allí me planté con una de mis mejores amigas de la época y mi inglés básico dispuesta a compaginar mis clases con el trabajo que me saliera. En la agencia nos lo habían vendido como "coser y cantar", pero lo cierto es que antes de empezar a trabajar como asistente de enfermeras en un hospital geriátrico en Hampstead pasé más de una semana pateando -literalmente- la ciudad, dejando curriculums y repitiendo aquello de "I'm looking for a job". Sentí en ocasiones cierto desprecio por ser Spanish y no dominar la lengua pero, en general, la experiencia fue positiva. Ser casi la única española entre un ejército de enfermeras inglesas e irlandesas y estar rodeada de ancianos británicos me espabiló y me ayudó a hablar en inglés. Recuerdo con especial cariño a Paula, una paciente que todos los días me preguntaba, "Hey Lidia. Where did you go yesterday?". Y yo me lanzaba a contarle mis visitas al British y al Victoria & Albert Museum, mis paseos por los Kensington Gardens o Saint James Park...y que estaba ahorrando para ver un musical. Cumplí mi sueño después de varios días doblando turno y creo que aún conservo como un tesoro la entrada para "Los Miserables".

Durante dos meses compartí bajones y risas con mi amiga (una amistad que rompí por motivos absurdos, al menos visto desde la distancia de los años), English lessons con estudiantes de medio mundo, descubrí los rincones de una ciudad que me sigue fascinando y se me abrió la mente. A veces me río pensando cómo fui capaz de salir adelante, de expresarme, si ahora hablo mucho mejor inglés, y he llegado a la conclusión de que lo hice porque estaba terriblemente motivada, era un reto, un desafío...y a mí me va la marcha. Igualmente, en ese tiempo llegué a dos certezas que me han acompañado después. La primera es que era (y sigo siendo) una persona que saber cuidar de sí misma. Obviamente prefiero estar bien acompañada, pero siempre me he visto capaz de hacer las cosas sola. Esa convicción creo que también la comparte mi madre, que respetó mi decisión de marcharme a Londres y, años después, la de quedarme otro verano en Italia a trabajar como animadora en un hotel donde no conocía a nadie. 

La otra certeza es que soy una persona afortunada. Pateando Londres, viendo la pobreza en las calles o en el metro, siendo consciente de las dificultades por las que atraviesan la mayoría de los que emigran, un día le dije a mi amiga que teníamos suerte. Si nos iba mal, si no encontrábamos trabajo o nos quedábamos sin dinero, podíamos llamar a casa y coger el primer avión. Nuestros padres nos recibirían con los brazos abiertos. Ella me dio la razón.

No regresé antes de tiempo (incluso me plantearon si quería quedarme, pero no quise), pero entendí que en el mundo hay millones de personas que no tienen ningún sitio al que volver. Que han cogido sus pocas pertenencias, han comprado un billete de barco o avión y se han plantado en Londres o donde sea en busca de una vida medianamente digna. Cierto es que la inmigración tiene que ser controlada, que hay que cumplir unas normas, pero ese discurso de "todos los extranjeros son unos delincuentes", "solo vienen a robar y a vivir de las ayudas" no siempre es cierto y empeora las cosas. Solo desvía la atención de los problemas importantes (las desigualdades sociales, la falta de acceso a la vivienda, a un trabajo con condiciones dignas...) y aumenta las agresiones gratuitas al que habla una lengua distinta o tiene otra religión. A mí me parece tremendo que en Gran Bretaña se hayan incrementado los ataques a personas que hablan español en público, por ejemplo.

Resultado de imagen de racismo en reino unidoUna vez me sentí extranjera (europea, es cierto, pero extranjera al fin y al cabo), pero jamás se me pasó por la cabeza que mi presencia fuera perjudicial para el país que me acogía. Trabajé y pagué los impuestos requeridos; me dejé cientos de libras haciendo turismo y me comporté como lo habría hecho en mi país o en mi casa. Y como yo, hay miles de españoles que cada año emigran en busca de una oportunidad en Reino Unido o en cualquier parte del globo. Y miles de extranjeros que vienen a España a trabajar y se comportan de forma cívica. Criminalizar a una persona por el simple hecho de tener distinta lengua, religión o por ser pobre (con los ricos el racismo no existe) es dar carta blanca a partidos de dudosa vocación democrática. 

Siempre guardaré un maravilloso recuerdo de my English summer, y ojalá hagan un segundo referéndum sobre el Brexit y los británicos decidan quedarse, pero no para torpedear la UE desde dentro, sino porque crean realmente que es lo mejor para todos. Yo sigo pensando que, en la mayoría de las ocasiones, "la unión hace la fuerza". 

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Ahora incluyo algo de vocabulario a dos lenguas:

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  • Immigrants and refugees / Immigrati e profughi: Inmigrantes y refugiados
  • "Of course Brexit means that something is wrong in Europe. But Brexit means also that something was wrong in Britain" - Jean-Claude Juncker (Presidente de la Comisión Europea) /"Por supuesto que el Brexit significa que hay algo equivocado en Europa. Pero el Brexit también implica que algo no iba mal en Gran Bretaña".
  • "Siamo sempre lo straniero di qualcun altro. Imparare a vivere insieme é lottare contro il razzismo" - Tahar Ben Jelloun / "Siempre seremos extranjeros para alguien. Aprender a vivir juntos es luchar contra el racismo".
  • Prejudice, preconception / Pregiudizi: prejuicios


miércoles, 16 de enero de 2019

YO, YO MISMA Y LAS REDES (SOCIALES)

Hace unos días, viendo en el Telediario algo que se había convertido en trending topic y que me provocó incredulidad, mi hermana me dijo: "¡Lidia, es que no sabes lo que se cuece en las redes sociales!". Pensé que llevaba toda la razón, pero a día de hoy me va bien tal y como estoy.

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Crecí en los 80, no soy lo que denominan una nativa digital y, tal vez por eso, una publicación o un like en una red social no me condicionan la vida. A día de hoy uso Facebook, tengo una cuenta en Twitter en la que habré escrito 3 tuits en los últimos 4 años y no siento ninguna necesidad de estar en Instagram, Pinterest o de abrirme un canal en Youtube. Me entero de lo que es trending topic leyendo los periódicos en Internet y aún no he experimentado vacío existencial alguno por no estar al tanto de lo que "recomiendan" las influencers más renombradas o "suben" los youtubers con más éxito. 

Obviamente me parece que las redes tienen un lado positivo. A mí me mantienen en contacto con amigos de otros países, las uso para enterarme de las últimas noticias casi en directo y, cuando lo veo oportuno, expreso mi opinión sobre temas variados. Gracias a ellas puedo escribir un blog y que, tal vez, lo lean personas que no conozco y lo recomienden.


Imagen relacionadaPero igual que veo las luces, cada día soy más consciente del reverso tenebroso, serán cosas de la edad. El fin de semana leí un artículo sobre las nuevas adicciones de los jóvenes, y una de las que más ha aumentado es, precisamente, la adicción a las redes sociales; adolescentes que son incapaces de "desconectar", que descuidan estudios, amistades, familia porque un like o la última publicación de no sé qué personaje les consume la vida. Menores enganchados al porno digital, que luego agreden a otras menores porque su concepto de amor/sexo está totalmente viciado. Y no solo eso, a mi entender las redes se parecen cada día más a un anfiteatro romano, donde una masa anónima se cree con derecho a lanzar a las fieras al más pintado. Igual que hay gente capaz de atraer a miles o millones de followers, dispuestos a seguir a pies juntillas sus consejos sobre moda, belleza o convertir su última canción en un "hit" mundial, también afrontan el riesgo de enfurecerlos y, entonces, apaga y vámonos. Se abre la veda para insultos de todo tipo (especialmente los relacionados con el físico), amenazas y hasta comentarios de dudoso gusto sobre sus hijos, normalmente menores que no tienen la culpa de nada.

Por suerte o por desgracia no soy famosa, así que no siento la necesidad de compartir con cientos de personas mis rutinas de belleza, mis restaurantes favoritos o una foto de mi hija para estar de moda y conseguir nuevos contratos. Eso no significa que nunca suba una foto a Facebook o comparta algo que me interese o me apetezca, pero no me quita el sueño que lo vean muchos o pocos. Respeto el uso que cada uno haga de sus redes sociales, y me parecen una forma fantástica de promoción personal o profesional, pero yo procuro no sobrepasar determinados límites que solita (y por coherencia personal) me he marcado.

Resultado de imagen de bebe con un ordenadorSoy consciente de que en unos años me enfrentaré a eso de "mamá, quiero abrirme un perfil en Facebook, Instagram...porque tod@s mis amig@s lo tienen". Y como prohibírselo puede ser contraproducente, me tocará sentarme a explicarle qué son las redes, para qué sirven y cuáles son sus ventajas e inconvenientes. Y le enseñaré el uso que hago yo de ellas. Como pretendo ahorrarme aquello de "¿cómo vas a prohibirme subir fotos mías si tú llevas desde que nací mostrando mi cara o mi cuerpo?", tengo como norma no enseñarla en mi Facebook. Básicamente subo fotos en las que aparezco yo, que soy adulta y controlo el tipo de publicación que hago, no etiqueto nunca a terceras personas ni suelo decir dónde estoy. En caso de publicar algún comentario, cuido mucho qué digo y cómo lo digo, ya que se puede tener una opinión clara sobre algo sin necesidad de recurrir al exabrupto. Y no acepto solicitudes de amistad de desconocidos. Es más, tengo un buen puñado de amig@s y compañer@s de trabajo a los que no tengo como amigos virtuales. Prefiero, siempre que es posible, el placer de una buena charla cara a cara.


Resultado de imagen de postureoEn resumen, con las redes sociales tengo casi la misma relación que con esas revistas del corazón que publican reportajes maravillosos con el famoso de turno. Las ojeo, a veces comento con mi madre "mira que casoplón", "pero qué guapa es esta mujer" o "aquí se han pasado con el photoshop", pero no me obsesionan porque soy consciente de que detrás hay un trabajo previo de grandes profesionales. Y lo mismo con las redes, igual que cuando subo algo intento no salir hecha unos zorros, entiendo que el resto hace lo mismo, publicamos momentos bonitos, lugares idílicos. El problema viene cuando alguien se cree que todo lo que se ve en las redes es real, compara con su vida y se entrega a la frustración y el desasosiego.


Concluiré diciendo que, al igual que en otros aspectos de la vida (especialmente de la mía), me parece importante mantener el equilibrio. Tomar una cerveza no convierte a nadie en alcohólico, lo mismo que pasar un rato en Facebook, Youtube o Twitter no implica estar enganchado, pero sobrepasar determinados límites no conduce a nada bueno y me da mucho miedo. Como una vez escribió el Márques de Vauvenargues: "la moderación es el estado del alma que es dueña de sí misma". Y yo tengo intención de hacerle caso...



Ahora os dejo con algo de vocabulario a dos lenguas relacionado con el tema:


  • Social media obsession and anxiety /Dipendenza da internet e disturbi di ansia sociale: dependencia de las redes sociales y ansiedad
  • Digital natives /Nativi digitali: nativos digitales
  • Parenthal control / Controllo parentale: control parental
  • "What is interesting is the power and the impact of social media... So we must try to use social media in a good way" - Malala Yousafzai /Lo interesante es el poder y el impacto de las redes sociales...Así que debemos tratar de usarlas de forma correcta.
  • "Social media has given us this idea that we should all have a posse of friends when in reality, if we have one or two really good friends, we are lucky". Brene Brown /Las redes sociales nos han dado la idea de que deberíamos tener cientos de amigos, cuando en realidad si tenemos uno o dos realmente buenos, somos afortunados.

jueves, 10 de enero de 2019

DE REFERENTES Y MUÑECAS


  
Acaban de pasar los Reyes Magos y seguro que, en muchas casas, han dejado muñecas, un tipo de juguete que está actualmente en el centro de todos los debates sobre igualdad y sexismo. Relacionado con esto, hace semanas leía una entrevista con la presidenta del CSIC, Rosa María Menéndez, la primera mujer que alcanza ese puesto, Doctora en Química y una eminencia en el campo de la investigación. En ella aseguraba que nunca se sintió condicionada por jugar con muñecas en vez de con camiones, ya que pesan más los referentes, si en la vida te tienes que esforzar más o menos por conseguir las cosas. Y me pareció un tema sobre el que reflexionar.


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A mi hija le gustan las muñecas. Tiene una colección maravillosa de Nancys y de muñecas Disney. No me preocupa demasiado, porque igual que juega con muñecas, lo hace conmigo a las estatuas musicales, al escondite o las construcciones. Yo de pequeña también jugaba con muñecas, pero igualmente me inventaba obras de teatro y juegos con todo lo que cayera en mis manos. Y, sobre todo, me sentaba delante del televisor y veía a Rosa María Sardá, Concha García Campoy, Ángeles Caso o Mayra Gómez Kent, y quería ser como ellas. No necesariamente periodista (carrera en la que años después me licencié), yo veía a esas mujeres hacer cosas y quería imitarlas de mayor.

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Volviendo a la importancia de los referentes, especialmente en las niñas, yo sin duda le debo parte de lo que soy y de lo que he hecho en mi vida (poco o mucho, que cada cual piense lo que quiera) a mi MADRE. Probablemente porque conoció la explotación laboral desde bien pequeña y después lo ingrato de ser ama de casa, desde que tuvimos uso de razón nos insistió a mi hermana y a mí sobre la importancia de estudiar, de formarnos y no dejarnos ningunear por los que piensan (aún por desgracia muchos e, incomprensiblemente, muchas) que el lugar de las mujeres está en la cocina. Cuando alguien le decía que tenía que enseñarnos a cocinar o coser, ella respondía que bastante ocupadas estábamos con los estudios y el trabajo. Su optimismo, su esfuerzo y su generosidad han sido fundamentales para que hayamos dispuesto de oportunidades que ella no tuvo. Nunca me he arrepentido de estudiar, a pesar de las piedras en el camino, entre otras cosas porque me ha inculcado la perseverancia, el espíritu de hormiga, y siempre que he estado de bajón ha actuado de psicóloga/animadora: "El que la sigue, la consigue"...


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Con semejante mujer como ejemplo, ahora soy yo la que se esfuerza por ser un referente materno. Un día mi hija me dijo que quería ser policía. Otro, cocinera para ir a "Masterchef". Yo siempre le repito que me da igual lo que quiera ser de mayor, pero que haga lo que haga tendrá que esforzarse para conseguirlo, como hacen papá y mamá. Aún es pequeña, pero considero fundamental el ejemplo. Ella me ha visto estudiar durante varios años, "robarle" tiempo que me hubiera gustado dedicarle para encerrarme en la biblioteca, hasta alguna vez me ha dicho si me podía ayudar con los apuntes...A veces me he sentido culpable (ese síndrome de la "malamadre" que padecemos alguna vez casi todas), pero creo sinceramente que, desde su inocencia, ha entendido por qué mamá a veces no está disponible y, a su manera, me admira.


Me di cuenta un día que la llevé al Museo del Prado a una visita para niños. Me pidió que me sentara detrás suyo para chivarle las respuestas cuando la guía preguntara quiénes eran la Infanta Margarita o la diosa Atenea. Como me gusta Velázquez, sabía de lo que estaban hablando. Al salir, le pregunté si le había parecido interesante y me respondió: "Mamá, tú si que eres interesante, porque sabes muchas cosas". Luego, me ha repetido en varias ocasiones que soy muy inteligente y que le encanta que sea su English teacher.

No soy Einstein o Marie Curie, no he descubierto una vacuna ni inventado nada, pero siempre he sido intelectualmente muy curiosa e intento inculcárselo. Le leo una historia cada noche desde que tenía un año, la llevo a exposiciones, cuentacuentos, le digo que lo más importante no es ser muy inteligente, sino no rendirse, porque la mayor parte de las cosas no salen a la primera. Cuando vemos "Mulan" o "Brave", y en la película  se ríen de ellas por ser mujeres, no le oculto que en el mundo hay muchas personas que piensan que las niñas son inferiores, pero que ella no haga ni caso a esos comentarios y crea siempre en sí misma.
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En definitiva, me gustaría que, a medida que crezca, interiorice que si su madre puede, ella también, y que crezca siendo consciente de las dificultades de la vida, pero también convencida de que a lo largo de la historia ha habido (y hoy día por fortuna hay cientos de ejemplos) muchas mujeres que han luchado y que han abierto camino al resto. Destacadas políticas, deportistas, científicas, escritoras, pero también mujeres anónimas (como su madre, su tía, sus abuelas), que pueden servirla de referente, de fuente de inspiración. Creo que sí eso lo tiene claro, jugar con muñecas tampoco le va a hacer mucho daño.

P.D: El regalo que ha pedido para su próximo cumpleaños es una caja de herramientas.
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Incluyo algo de vocabulario a dos lenguas (inglés e italiano) sobre el tema:

  • Gender gap/ Divario di genere: brecha de género
  • Sexist toys / Giocattoli sessisti: juguetes sexistas
  • The glass ceiling / Soffitto di cristallo: techo de cristal
  • “How important it is for us to recognize and celebrate our heroes and she-roes!” - Maya Angelou
  • “We must raise both the ceiling and the floor.” - Sheryl Sandberg / "Debemos alcanzar ambos: el techo y el suelo".

viernes, 4 de enero de 2019

18 OTRA VEZ

Llevo mucho sin escribir, no porque no se me agolpen los temas en la cabeza, sino porque en los últimos meses me ha sido imposible encontrar tiempo para sentarme un rato delante del ordenador, tenía otras prioridades que me han absorbido los días. Pero no he dejado de reflexionar sobre lo que veo a mi alrededor.

Debido a la zona donde trabajo, todas las mañanas me topo en el transporte público con cientos de universitarios. Alguna vez he sentido nostalgia por aquellos años, en los que yo también era una universitaria idealista, una cría de 18 años que se sentía muy mayor y, en ocasiones, "un bicho raro".

Resultado de imagen de retrasar el relojUn día me dio por pensar que haría si volviera a tener 18, o si me concedieran la oportunidad de vivir las mismas cosas pero sabiendo lo que sé ahora (que, 20 años después, tampoco sé bien si es mucho o poco). ¿Afrontaría igual los problemas amorosos y las inseguridades? ¿Cuidaría más a algunas personas estupendas a las que di la espalda? ¿Pondría en su sitio a imbéciles a los que les permití hacerme creer que no era lo suficientemente buena? 

Sinceramente, y como esto no es "Atrapado en el tiempo", donde el protagonista tiene la oportunidad de enmendar errores y demás, no sé responder a las preguntas anteriores. A la única conclusión a la que he llegado es que, gracias a todas mis vivencias (buenas, malas y regulares), a los errores y aciertos, ahora soy la persona que soy, y esa persona me gusta más y es más feliz que la persona que era a los 18. 
No es que vaya a despotricar de ser joven, porque yo tengo recuerdos estupendos de mis años de estudiante, de mis viajes con amigas, de las tropecientas cosas que hacía a la vez... pero desde la distancia veo con claridad que me faltaba autoestima, y buscaba (aunque fuera inconscientemente) la aprobación constante de los demás. A mis ojos no era buena en nada, no entraba en los cánones, y ese tipo de pensamientos negativos, a la larga, pasan una factura muy alta. 

Ahora, por el contrario, a veces me digo a mí misma: "Lidia, quién ha visto y quién te ve". Porque me ha costado muchísimo, pero hace tiempo entendí que sin amor propio y confianza no podría convertirme en mi mejor versión. Creo que fue liberador darme cuenta de que nunca sería otra persona, nunca viviría la vida del vecino ni tendría la cara ni el cuerpo de la famosa X, así que empecé a pulir mi "diamante". ¡Cual fue mi sorpresa al descubrir que me parecía a mi "yo" de niña y adolescente: alegre, constante, curranta, con infinitas ganas de aprender, de mejorar.....La diferencia, y por eso digo que ahora soy más feliz, es que madurar me ha ayudado a mirarme con el mismo amor con el que me ha mirado mi madre siempre. 

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Volviendo a esos universitarios a los que veo cada día, si solo pudiera darles un consejo (aunque es cierto que cada persona es única y lo que vale para uno, igual no sirve para otro) les diría que se quieran a sí mismos y acepten que cada cosa en la vida tiene su momento, y que por mucho que te emperres, si no es tu momento, te tocará esperar. Pero eso no significa no hacer ni el huevo, implica estar en continuo movimiento, estudiar, viajar, VIVIR...porque igual cuando menos te lo esperas te llaman de aquella entrevista que hiciste hace meses y de la que no tuviste noticias, o conoces a alguien verdaderamente especial y te planteas la vida de otra forma o...qué sé yo, pero te pueden pasar infinidad de cosas si estás en el "camino". Y, a ser posible, que no se comparen con nadie. Igual tu amigo/a tiene novio/a antes que tú, se independiza primero o le va muy bien en su carrera, pero eso no implica ni que sea mejor o peor ni que a ti no te vayan a pasar esas cosas.

En resumen, como no puedo volver atrás, me voy a centrar en eso que llaman el "aquí y ahora" (que lo tengo cargadito de gente y de cosas estupendas) y me despido con una frase que me ha parecido la mar de inspiradora: "Ya somos esa persona que nos gustaría ser, si no nos vemos así es porque todavía no aprendimos a vernos con amor".


Incluyo algo de vocabulario a dos lenguas relacionado con la autoestima y el amor propio:

  • To turn back time / Tornare indietro: volver atrás
  • Self-esteem/ Self-confident /Autostima: autoestima
  • Self-respect /Amor proprio: amor propio
  • "To me, beauty is about how being comfortable in your own skin. It´s about knowing and accepting who you are": "Para mí, la belleza tiene que ver con estar a gusto en tu propia piel. Tiene que ver con el conocimiento y la aceptación de quién eres" -Ellen Degeneres
  • "Stimati tu prima di cercare estima negli occhi degli altri: vedrai che quando il tuo specchio ti rimanderà l´immagine che cerchi il mondo ti vedrà attraverso i tuoi stessi occhi": "Quiérete tú antes de buscar la estima en los ojos de los demás: verás que cuando tu espejo te envíe la imagen que buscas, el mundo te verá a través de tus propios ojos".