Hace varios años ganó el Goya la película de David Trueba "Vivir es fácil con los ojos cerrados", título sacado de una canción de The Beatles que me ha servido de inspiración para escribir estas líneas.
Estoy convencida de que es más sencillo vivir ignorando lo que pasa a nuestro alrededor, centrados en el "yo, mí, me, conmigo", el problema es que, en mi caso y desde que tengo uso de razón, me recuerdo con un libro o un periódico en la mano, haciéndome preguntas sobre el mundo e intentado hallar respuestas. Y, a veces, es un ejercicio agotador y muy frustrante.
Recuerdo que cuando era pequeña el terrorismo se percibía como un problema serio, pero lejano. Era algo que ocurría fundamentalmente en el País Vasco y afectaba a políticos o guardias civiles, así que el resto de población civil podíamos estar "tranquilos". Tuvo que pasar mucho tiempo para que la sociedad española se diera cuenta de que era un asunto de estado y de que cualquiera podía ser la siguiente víctima.Últimamente tengo la misma impresión con la violencia de género. En lo poco que llevamos de 2017 han sido asesinadas 17 mujeres (y dos niños) a manos de sus parejas o ex parejas, otros 8 críos vivirán el resto de su vida sin madre y con el estigma de tener un padre asesino en la cárcel...pero aún hay mucha gente que mira para otro lado, convencidos de que eso no va con ellos.
Más leo sobre el tema y más cuenta me doy de que ninguna mujer estamos libres de esta lacra, da igual si eres universitaria, ama de casa, joven o anciana, rica o pobre, vives en un país desarrollado o en el tercer mundo. La violencia de género es, en mi opinión, un tipo de terrorismo aún más aterrador que el que practicó durante años ETA, porque se da principalmente en el sitio donde una persona debería sentirse más segura y quienes recurren al maltrato, la humillación, el miedo, son individuos que "teóricamente" deberían quererte y cuidarte. Y luchar contra esta lacra y pedir igualdad no significa declararle la guerra a los hombres, es plantarle cara a creencias que MATAN, a ideas y estereotipos que se transmiten de padres/madres a hijos/as y provocan DOLOR, DESIGUALDAD, HUÉRFANOS y dejan miles de cadáveres femeninos cada año en todo el mundo. Madres, abuelas, hijas, nietas, SERES HUMANOS que deberían estar hoy aquí, pero que están bajo tierra porque un energúmeno decidió que no valían nada y había que eliminarlas.
Mientras no entendamos que luchar contra las injusticias (y la violencia de género es una de dimensiones estratosféricas) no tiene género, y que un problema que nos puede parecer lejano podría afectarnos mañana mismo, no habrá nada que hacer. Mientras haya miles de hombres (y un buen número de mujeres) que sigan pensando que esto no va con ellos (o que va contra ellos), que es la queja de 4 locas "feminazis" que se ofenden muy fácilmente porque las manden a fregar o hagan chistes sobre sus atributos físicos, seguirá viéndose como un "asunto doméstico" lo que tiene que ser una prioridad de estado.
Me llama profundamente la atención que, después de varios años sin violencia terrorista en España (afortunadamente), nadie discuta la vigencia ni la necesidad de la Ley de Protección de las Víctimas del Terrorismo; sin embargo, últimamente se ha generado una especie de corriente en contra de la existencia de la Ley contra la Violencia de Género, como si el asesinato de las 17 mujeres arriba mencionadas, o la existencia de otras miles de féminas en riesgo real de muerte fuera un invento de un poderoso lobby de periodistas feministas.
Me llama profundamente la atención que, después de varios años sin violencia terrorista en España (afortunadamente), nadie discuta la vigencia ni la necesidad de la Ley de Protección de las Víctimas del Terrorismo; sin embargo, últimamente se ha generado una especie de corriente en contra de la existencia de la Ley contra la Violencia de Género, como si el asesinato de las 17 mujeres arriba mencionadas, o la existencia de otras miles de féminas en riesgo real de muerte fuera un invento de un poderoso lobby de periodistas feministas.

Me gustaría escuchar la voz de los hombres, de esos que sí son buenos padres, maridos, hijos, de esos que cuando miran a una mujer ven, por encima de todo, una persona y no una vagina. Me gustaría que dejaran de reírle las gracias a los acosadores, a los que ante una violación exclaman "seguro que iba provocando", a los que se jactan de no hacer nada en casa... Como dice la campaña lanzada en contra del acoso escolar, "SE BUSCAN VALIENTES", hombres que arrinconen a los maltratadores y apoyen una lucha en favor de la humanidad, porque detrás de cada mujer víctima de un crimen machista seguro que hay un padre, un hermano, un hijo que la llorará y tal vez viva el resto de sus días pensando si no pudo hacer más.
Mi madre me inculcó desde bien pequeña la importancia de estudiar, de pensar y de no permitir que ningún hombre me ninguneara. Como prácticamente a todas las mujeres, en algún momento de mi vida me han mandado a la cocina, me han llamado zorra, estrecha, inútil o me han dedicado lindezas tipo "mujer tenías que ser". No han podido conmigo, es más, más vieja me hago y más lista y fuerte me siento, y con más ganas de aportar mi grano de arena para que el mundo que le voy a legar a mi hija sea un poco mejor.
Es más fácil vivir con los ojos cerrados (y sin abrir la boca), pero a mí no me apetece. Estas líneas son mi pequeño recuerdo para todas esas mujeres que ya no están, y para los millones de niñas y mujeres que jamás podrán escribir un blog, porque les han negado su derecho a la educación por el simple hecho de no tener un pene entre las piernas.
Mi madre me inculcó desde bien pequeña la importancia de estudiar, de pensar y de no permitir que ningún hombre me ninguneara. Como prácticamente a todas las mujeres, en algún momento de mi vida me han mandado a la cocina, me han llamado zorra, estrecha, inútil o me han dedicado lindezas tipo "mujer tenías que ser". No han podido conmigo, es más, más vieja me hago y más lista y fuerte me siento, y con más ganas de aportar mi grano de arena para que el mundo que le voy a legar a mi hija sea un poco mejor.
Es más fácil vivir con los ojos cerrados (y sin abrir la boca), pero a mí no me apetece. Estas líneas son mi pequeño recuerdo para todas esas mujeres que ya no están, y para los millones de niñas y mujeres que jamás podrán escribir un blog, porque les han negado su derecho a la educación por el simple hecho de no tener un pene entre las piernas.
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