Ahora que se acercan los Oscar y el mundo -no sé si como consecuencia de la crisis o porque a los seres humanos nos falta un tornillo- anda especialmente revuelto, el otro día me dio por pensar en una de esas películas que, utilizando un argumento aparentemente sencillo, tratan de explicar las consecuencias de determinadas ideas represoras y fundamentalismos que, lejos de ser cosa del pasado, parecen estar resurgiendo con fuerza en la Vieja Europa. Se trata de "La cinta blanca", dirigida por Michael Haneke, una película alemana que no sé si habrá visto nuestro ministro de Cultura (para el que la calidad de una película va directamente unida a su recaudación en taquilla), pero que sin ser una revientataquillas ganó la Palma de Oro en Cannes, varios Premios del Cine Europeo y un Globo de Oro... Una reflexión en blanco y negro sobre cómo educar en la represión y las ideas absolutas pudo ser el germen del nazismo y las dos guerras mundiales que desangraron a nuestro continente.
La verdad es que este título me vino a la cabeza tras leer en el periódico varias entrevistas con líderes eurófobos de Holanda y Reino Unido y después de escuchar las declaraciones de algunos políticos y personas contrarias al aborto y firmes defensoras de la nueva reforma que pretende sacar adelante el ministro Ruiz-Gallardón. Habrá quien piense que mezclo churras con merinas, pero me puse a reflexionar sobre lo oído y llegué a la conclusión de que detrás de esas opiniones no se escondía otra cosa que una visión del mundo absoluta y que no deja lugar a la reflexión ni a la discusión. Yo puedo entender (aunque no lo comparta necesariamente) que alguien esté en contra de la interrupción de un embarazo por motivos éticos, morales, de conciencia, o que crean que la mejor manera de que un país prospere sea votando a partidos racistas que dinamiten la UE desde sus propias instituciones, ya que es probable que estos ciudadanos hayan dejado de creer en los partidos que actualmente nos gobiernan (o desgobiernan). Pero lo que no entiendo es el integrismo con el que defienden sus ideas ni que para convencer utilicen argumentos sin fundamento, la más vil manipulación o, como ocurre con algunos partidos de extrema derecha, las amenazas o la violencia.
José Ortega y Gasset escribió "yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella no me salvo yo", y a mí me parece una buena manera de expresar que en la vida no solo estamos condicionados por nosotros mismos, sino por lo que nos rodea o nos ocurre en un determinado momento. Creo que sería algo sobre lo que deberían reflexionar determinados políticos y supuestos "defensores de la vida", ahora que han decidido desempolvar el tema del aborto para distraer a la gente de las penurías económicas. Reitero mi respeto a quien considera que un cigoto o un embrión es un ser humano con todos los derechos, pero no entiendo la cerrazón con la que pretenden que todos comulguemos con ese pensamiento. Como tampoco entiendo la beligerancia contra el matrimonio homosexual. Por suerte, a ninguna mujer embarazada la obligan a abortar y a nadie le ponen un puñal en el pecho para que se case con alguien del mismo sexo o, simplemente, asista al enlace entre dos gays o lesbianas. Se olvidan también que España es un país aconfesional (que no laico) en el que el Estado no se identifica con ninguna religión (aunque ya vemos que en la práctica sea todo lo contrario), que muchos ciudadanos no están bautizados o no practican el catolicismo y que, en el caso de las uniones homosexuales, se trata de un acto civil sobre el que la Iglesia no tiene ninguna jurisdicción. Ciertamente me pone bastante nerviosa la suficiencia y soberbia (supongo que fundada en la convicción de una cierta superioridad moral) con que determinadas personas denigran a otras que defienden que la ley del aborto siga como está, como si estar a favor de que una mujer pueda decidir (en la mayoría de los casos se trata de una decisión tomada en circunstancias de salud, económicas o vitales muy difíciles) qué tipo de vida quiere para ella y su futuro hijo fuera comparable a un acto terrorista (por desgracia para una concejala del PP sí). En pleno siglo XXI hay quien sigue considerándonos simplemente úteros sin capacidad de pensar ni razonar, aunque se da también la terrible circunstancia de que esos mismos políticos que se preocupan tanto por defender a los "no nacidos" se olvidan de ellos y de sus madres una vez se ha cortado el cordón umbilical.
Tal vez lo que más me llame la atención (o directamente me indigne) es que desde que se anunció la existencia de un anteproyecto de Ley del Aborto que parece que va a impedir la interrupción del embarazo en casos de malformaciones graves, ningún miembro del gobierno se ha referido a una ley de acompañamiento en la que se fijen las cuantias que van a cobrar -en calidad de pensión por incapacidad y ley de dependencia- los bebés que nazcan con cardiopatías severas, parálisis cerebral o cualquier otra enfermedad que los incapacite para trabajar y llevar una vida independiente. ¿O es que cuando se refieren a los derechos del no nacido se refieren a que una vez fuera del vientre materno ya puede morirse de hambre, frío o por alguna enfermedad cuyo tratamiento no puedan costear sus padres? ¿Por qué la Conferencia Episcopal nunca habla de esos más de dos millones de niños españoles que están en riesgo de pobreza, de los recortes brutales que han sufrido las familias españolas y del riesgo que supone para la salud de los más pequeños que vacunas como el neumococo hayan pasado a ser de pago (76,34 € la dosis, de la que se administran 4 hasta los 15 meses? Claro, debe ser que esas cuestiones no arrastran votos entre los sectores más conservadores.
Tal vez lo que más me llame la atención (o directamente me indigne) es que desde que se anunció la existencia de un anteproyecto de Ley del Aborto que parece que va a impedir la interrupción del embarazo en casos de malformaciones graves, ningún miembro del gobierno se ha referido a una ley de acompañamiento en la que se fijen las cuantias que van a cobrar -en calidad de pensión por incapacidad y ley de dependencia- los bebés que nazcan con cardiopatías severas, parálisis cerebral o cualquier otra enfermedad que los incapacite para trabajar y llevar una vida independiente. ¿O es que cuando se refieren a los derechos del no nacido se refieren a que una vez fuera del vientre materno ya puede morirse de hambre, frío o por alguna enfermedad cuyo tratamiento no puedan costear sus padres? ¿Por qué la Conferencia Episcopal nunca habla de esos más de dos millones de niños españoles que están en riesgo de pobreza, de los recortes brutales que han sufrido las familias españolas y del riesgo que supone para la salud de los más pequeños que vacunas como el neumococo hayan pasado a ser de pago (76,34 € la dosis, de la que se administran 4 hasta los 15 meses? Claro, debe ser que esas cuestiones no arrastran votos entre los sectores más conservadores.
Volviendo al principio, cada día me doy más cuenta de que las ideas absolutas hacen mucho daño, y que el uso de términos como "todos", "nada", "siempre", "nunca" no son más que distorsiones cognitivas, formas de pensamiento irracional que pueden llevar a las personas a la locura y, lo que es más grave, a las sociedades. En la película de Haneke la cinta blanca era utilizada por el severísimo pastor protestante como forma de castigo a sus hijos, que debían lucirla delante de sus vecinos para penar por no sé sabe qué pecado. Yo, que debo estar pasando por un período pesimista, he empezado a pensar que a algunos les gustaría volver a los tiempos de la cinta blanca o la letra escarlata (esa que se le ponía a las mujeres acusadas de adulterio), y obligar a aquellos que no comparten su forma monocolor de ver la vida a portarlas en señal de castigo por haberse atrevido a pensar y hacer preguntas.
Y ahora os dejo con algo de vocabulario a dos lenguas:
- Totalitarianism / Totalitarismo
- Follower of an ideology / Seguace di un´ideologia - Seguidor de una ideología
- Intolerance, Rigorousness / Intransigenza - Intolerancia
- Punishment / Punizione - Castigo
- Circumstances / Circostanze - Circunstancias
- Falseness, Hypocrisy / Ipocrisia - Hipocresía


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