lunes, 30 de septiembre de 2013

HERMANA NO HAY MÁS QUE UNA

Una de mis películas favoritas es Sentido y Sensibilidad, aparte de porque tanto Emma Thompson como Kate Winslet me parecen actrices maravillosas, porque cuenta una relación entre hermanas capaz de superar pruebas muy duras.

Pensaba en ello el otro día porque dentro de poco se cumplirán 3 décadas desde que mis padres me hicieron uno de esos regalos que ni la mejor Mastercard es capaz de comprar: nació un terremoto rubio que cambió mi vida (en un sentido positivo) para siempre. Pasé de jugar sola a que una pequeñaja me persiguiera por toda la casa gritando "Llilla, me aburro", a que esos juguetes que siempre cuidé con tanto mimo aparecieran mordisqueados o pintarrajeados, a convertirme en el cerebro de un dúo implacable que no tenía mejor diversión que lanzarse de la cuna a la cama de mis padres...y vuelta a empezar. La verdad es que no recuerdo haberme sentido desplazada, ni haberme meado en la cama para llamar la atención de mamá, tal vez porque durante esos nueve meses también me sentí un poco protagonista, siempre intentando convencer a mi madre para que no permitiera que papá bautizara a mi nuevo hermano/a con nombres tan poco edificantes como Bienvenido/a o Restituto/a.

Ella siempre se ríe cuando le digo, medio en broma, que yo le salvé la vida al evitar que se cayera de la cama siendo un bebé y, que por tanto, está en deuda conmigo. La realidad es que, cuando mis padres la trajeron a casa del hospital, me limité a colocarla en el centro de la cama porque me pareció que estaba demasiado cerca del filo y podía acabar en el suelo. Supongo que fue la forma más sencilla que se me ocurrió de demostrarme a mí misma y a mis papis que asumía de forma gustosa la responsabilidad de ser la hermana mayor. Sinceramente no tengo ni idea de si he cumplido bien con mi papel de "referente", entre otras cosas porque en muchos aspectos no es que no nos parezcamos, sino que somos como dos caras de la misma moneda. Lo que en una está muy agudizado, en la otra está bastante diluido. Un poco como en las dos hermanas que protagonizan el filme antes mencionado, que representarían algo así como la pasión y el raciocinio.

Quizás porque tengo la suerte de que en la misma persona cuento con una hermana y con una amiga, me da mucha pena cuando la gente asegura que no tiene relación con los de su misma sangre, sea cual sea el motivo. Yo -que últimamente ando sumergida en un pozo de pesimismo en lo que respecta a mi desarrollo laboral y personal-, casi nunca he dudado de la lealtad fraterna y, con el tiempo, me he alegrado de que determinados baches me hicieran ser consciente de que lo mejor estaba en el interior (de mi casa). Creo que los que nos conocen bien saben que, aunque una diga A y la otra B, en el fondo compartimos valores y tenemos una concepción parecida de la vida, además de que cuando a una le da por interpretar al temerario Pinocho, la otra se mete en la piel de Pepito Grillo...

Si tuviera que resumir en pocas palabras lo que significa para mí esa niña que puso patas arriba mi vida desde el día que nació debido a su inagotable energía, me apropiaría de una frase de Cabecita Loca, de Amaral: "Eras mi ángel de la guarda, sobrevolando mis horas bajas. Eras la música del alba, la lluvia cuando estalla". Porque en ciertas ocasiones asumo que no es fácil ni entenderme ni aguantarme y, sin embargo, siempre tengo la impresión de que ese ángel está cerca, dispuesto a amortiguar la caída o a brindarme su mano para que me levante.

En esta ocasión dejo de lado el vocabulario a dos lenguas y dedico este pequeño espacio a alguien que se merecería un monumento, pero como yo no se esculpir con la piedra, me limito a usar las palabras para agradecerle tantas cosas....






jueves, 19 de septiembre de 2013

HIJOS DE LA VIOLENCIA

Hace un par de meses, coincidiendo con la sentencia del caso Bretón, leí en Vanity Fair Italia un suceso igualmente escalofriante que me hizo plantearme lo lejos que aún están determinados jueces o sistemas judiciales de comprender que la violencia de género no significa únicamente el que un hombre maltrate a su pareja. Se trataba del asesinato de dos hermanos de 9 y 12 años a manos de su padre, incapaz de asumir que su mujer lo hubiera abandonado después de años de humillaciones y malos tratos. Sin duda, un ejemplo de vendetta llevaba al extremo, un episodio más de esos en los que un "individuo" elige destruir la vida de su ex pareja acabando con lo que ésta más quiere: sus hijos. 

Reconozco que desde que en mi vida hay una personita morena y revoltosa soy más sensible a todo lo que tiene que ver con la infancia, pero aún así mucha gente compartirá mi perplejidad ante sentencias de divorcio o separación que entregan la custodia (o permiten un régimen de visitas) a maltratadores obviando que, aunque un padre no le haya puesto la mano encima a su hijo, haberle obligado a vivir en un ambiente de terror ha convertido a este crío en una víctima más de la violencia. No entiendo que haya jueces, fiscales o abogados que no consideren una amenaza digna de tener en cuenta frases como "me llevo a los críos de vacaciones, pero te los devuelvo muertos", "quizás no pueda acabar contigo, pero te voy a dar donde más te duele"....y hagan informes favorables a señores capaces de patear la cabeza, amenazar con un hacha o intentar atropellar a su pareja o ex pareja. Ahora va a resultar que los hijos de las cientos de víctimas de violencia de género que hay en España o Italia (por poner solo dos ejemplos) son críos de lo más felices, ignorantes de que su papá es lo más parecido a un psicópata. Tal vez piense asi porque aún no he olvidado el día en que una de mis grandes amigas me contó como ella y sus hermanas se escondían debajo de la mesa cada vez que su padre habría la puerta, a pesar de que sabían que a la que arreaba el guantazo era a su madre, entre otras cosas porque era la que se interponía entre la furia de ese "señor" y ellas.

Cuando la violencia de género dejó de ser un problema doméstico y pasó a ser protagonista en telediarios y páginas de los periódicos (lo que sin duda ha contribuido a que se pueda empezar a buscar soluciones, a pesar de la dificultad que esto entraña), empecé a preguntarme por qué muchos hijos ya adultos no habían hecho nada para evitar que su padre maltratara durante décadas a su madre. Escuchando testimonios de esas víctimas colaterales, llegué a la conclusión de que ellos también fueron anulados por el maltratador con una de las armas más poderosas que existen: el miedo. Y me provocó entre vergüenza e indignación escuchar a algunos de esos hijos del maltrato relatar cómo en los años 60 o 70 acompañaron a sus madres a poner una denuncia al cuartel de la Guardia Civil y los propios agentes le respondieron a sus madres "que lo que tenían que hacer era volver a sus casas, que para eso se habían casado". La verdad es que a pocos sorprenderá que este tipo de situaciones se dieran hace años, lo vergonzoso es que aún hoy día haya polícias o jueces (cada día menos, por suerte) que pongan en duda los testimonios de muchas mujeres maltratadas. Y parece que cuanto mayor nivel económico tienen la víctima y el verdugo, mayores probabilidades de que la denuncia caiga en saco roto y el "sinvergüenza" quede impune. Son los privilegios que da el dinero o tener un círculo capaz de cualquier cosa con tal de tapar semejantes escándalos.

Porque otra de las cuestiones que siempre me ha llamado poderosamente la atención es la postura que suele adoptar la familia y el entorno más cercano del denunciado. Quitando casos excepcionales, incluso cuando el maltrato es algo obvio, hay informes médicos, psicológicos y policiales que así lo atestiguan, y los propios críos han sido testigos, muchos familiares del maltratador acosan y coaccionan a la víctima hasta conseguir que retire la denuncia. Tal vez los padres y hermanos de Bretón aleguen que el cuerpo de los niños nunca ha aparecido, lo que para ellos demuestra que es inocente y los niños están en poder de una tercera persona; pero en el caso de los dos hermanos italianos fue el propio padre el que prendió fuego a la casa con sus hijos dentro, como después confesó a la policía. ¿Es posible entonces que a los abuelos o tíos paternos se les ocurra tratar de exculpar a semejante asesino? Sé que en estos casos siempre habrá quien diga "el corazón tiene razones que no entiende la razón", pero yo solo sé que se me saltaron las lágrimas cuando leí la noticia.

Creo que si la protección a la infancia es una de las supuestas prioridades de la sociedad en la que vivimos, no me entra en la cabeza por qué un padre puede ser condenado a cárcel o alejamiento por darle un simple cachete a su hijo en un momento puntual, y en cambio progenitores con condenas por violencia de género o intento de asesinato a sus parejas o ex parejas pueden disfrutar de quince días de vacaciones en compañía de sus hijos. El día que nos entre en la cabeza que la mayor parte de los lobos se esconden dentro de pieles de cordero, tal vez casos como los de los niños de Córdoba no se repitan nunca más.

Y ahora os dejo con algo de vocabulario a dos lenguas:
  • Maltreat, Abuse / Maltrattare - Maltratar
  • Gender violence / Violenza contro le donne - Violencia de género
  • Crime / Delitto, Reato - Delito
  • Domestic abuse / Violenza domestica - Violencia doméstica
  • Joint custody / Affidamento, custodia condivisa - Custodia compartida
  • Violence against children / Violenza contro i bambini - Violencia contra los niños
  • Collateral damages / Danni collaterali - Daños colaterales

lunes, 9 de septiembre de 2013

MIRAR HACIA ADELANTE

Reconozco que me hubiera gustado que nos concedieran los Juegos Olímpicos de 2020, entre otras cosas porque me hacía ilusión llevar a mi pequeña a ver una competición deportiva. No ha podido ser y a muchos se nos ha quedado la misma cara que pondría alguien que lleva años preparando una oposición, ha hecho todos los test, ha seguido todos los consejos y recomendaciones de expertos y, el mismo día del examen, descubre con gran amargura que los puestos ya han sido designados a dedo. Si en 2016 la candidatura fue tan ingenua de pensar que no se cumpliría la regla no escrita de que los Juegos siempre cambian de continente, en 2020 ha perseverado pensando (de nuevo con gran inocencia) que los supuestos "valores" por los que tanto aboga el COI (unos señores privilegiados que posiblemente poco sepan de sacrificio y superación) acabarían venciendo a aquello que mueve el mundo: el DINERO. Porque lo que ha tumbado a Madrid no creo que tenga que ver con el nivel de inglés de Ana Botella, la falta de carisma de nuestros políticos o el dopaje, sino que se resume en que en nuestro proyecto olímpico no caían los billetes de 500 de los árboles o de la Caja Mágica. Creo sinceramente (y no sin cierta amargura) que para volver a contar en la escena internacional tenemos que presentar unas cifras macroeconómicas parecidas a las que nos llevaron a protagonizar ese ficticio "milagro español". No hay nada como una cartera llena para que los demás te tengan en cuenta, el presidente de Estados Unidos incluya tu número en su agenda o la UE se digne en colocar de nuevo a algún español en un puesto de responsabilidad. Como diría mi madre "el mejor amigo son siempre cinco duros en el bolsillo..."

La verdad es que la elección de Tokio me fastidia también por el futuro de los deportistas españoles, esos que se dejan la juventud para conseguir un sueño y no tienen muchas veces ni el material más mínimo para entrenar. Por lo demás, tras el "varapalo" del sábado prefiero quedarme con lo que me dijo una vez mi padre tras una amarga experiencia: "Hija, no hay mal que por bien no venga". Y tal vez bien pensado este "No" puede ser positivo para que los políticos y la sociedad en general nos centremos en lo que, según yo veo, es ahora mismo prioritario: sacar a este país de la crisis sin destrozar las pocas cosas buenas que aún nos quedan.

Hace unos días leía un artículo sobre la importancia que tiene para una sociedad la búsqueda de un objetivo común. El autor consideraba que la organización de unos Juegos siempre unen a la gente porque la obliga a mirar hacia adelante y luchar por una meta. Tal vez sea cierto pero creo que, con independencia de si te "premian" o no con la organización de competiciones deportivas, los españoles sí tenemos una meta común aunque a veces se nos olvide. Igual que cuando uno fracasa en algo después no deja de darle vueltas a lo que pudo hacer mal, como país tenemos que plantearnos qué hemos hecho mal para que en cuatro días la bonita casa que estábamos construyendo (y que era la envidia del vecindario) se haya derrumbado. Porque ya no es solo cuestión de que la macroeconomía mejore y se empiece a crear empleo para frenar la sangría de profesionales que se están marchando fuera o para que la gente no tenga que ir a mendigar a un programa de televisión comida o libros para sus hijos. El objetivo común es no repetir los errores, crear bases sólidas para que la búrbuja inmobiliaria no se repita nunca más y la gente pueda seguir disfrutando en el futuro de sanidad o educación, además de mejorar el funcionamiento de la justicia para que todos los "chorizos" y defraudadores entiendan que el dinero público sí tiene dueño y que robar se paga. 

En mi opinión, como meta común no está mal y nos puede tener bien ocupados en los próximos años, aunque habrá más de uno que prefiera seguir dándole vueltas a lo pobrecitos que somos y a la tirria que nos tienen fuera. No digo que todo el mundo nos tenga simpatía, pero los únicos que podemos revertir esa situación somos nosotros, en nuestra mano está demostrar que la simpatía y el buen rollo que reinan por estas tierras no son sinónimos de falta de seriedad y diligencia. Que para ser un buen profesional no es necesario tener cara de estreñido crónico...

Yo he tomado la decisión de mirar hacia adelante, entre otras cosas porque me estaba empezando a afectar a la salud física y mental darle tantas vueltas al pasado, a si en aquel momento concreto tenía que haber tomado ese camino y no el otro. En vistas de que la memoria me ha jugado alguna mala pasada y no he llegado a ninguna conclusión porque hay cosas que no puedo cambiar, voy a centrar mis energías en ir día a día, que razones para levantarme por las mañanas (por suerte) no me faltan. Y si dudo y me da por volver a las andadas, entonces escucharé A new day has come, de Celine Dion, porque un nuevo día siempre llega, otra cosa es que nos demos cuenta. 

Y ahora os dejo con algo de vocabulario a dos lenguas:
  • Common goal / Obiettivo comune - Meta común
  • "We've nothing to fear but fear itself" - "No tenemos nada que temer, excepto al miedo"
  • Work in team / Lavoro in gruppo - Trabajo en equipo
  • To struggle, To fight / Lottare - Luchar
  • "A goal is a dream with a deadline" / "Uno scopo è un sogno con una data limite" - "Un objetivo no es más que un sueño con una fecha tope"
  • To stumble and get up / Inciampare e alzarsi - Tropezar y levantarse