viernes, 26 de abril de 2013

CONEJILLO DE INDIAS

El método Stanislavsky defiende que la única forma de que un actor haga una interpretación creíble pasa porque viva la vida de su personaje y experimente sus emociones. Algo parecido a lo que hizo Daniel Day Lewis cuando interpretó a un parapléjico en Mi Pie Izquierdo, que consistió en pasarse todo el rodaje postrado en una silla de ruedas. 

Vista la situación del país y el fracaso de determinadas políticas y medidas, que no han hecho más que llevar al colapso a millones de españoles que antes se podían permitir pisar un supermercado o hacer 4 comidas al día, se me estaba ocurriendo que a los políticos se les debería exigir experimentar en sus propias carnes las consecuencias de sus decretos, ser algo así como un conejillo de indias de sus propios recortes. De esta forma entenderían de primera mano lo que significa sufrir porque tienes un familiar dependiente al que han eliminado prácticamente todas las ayudas, porque te pasas horas delante de un ordenador rastreando Infojobs, Infoempleo y todos los demás buscadores de trabajo y te sientes más impotente que aquellos aventureros que se iban al Oeste en busca de oro, porque eres un pensionista al que han dejado tiritando y a cargo de varios hijos sin empleo o porque eres uno de esos millones de niños -hijos de padres que antes eran clase media- que apenas hacen una comida al día o dependen de Cáritas para poder tener libros y algo de ropa. Es muy fácil pedir a los demás sacrificios cuando uno vive en su búrbuja, esa en la que un hijo con una deficiencia tiene los mejores cuidados, hay dinero para colegios y sanidad privada y lo que sobra se emplea para abrir una cuenta en Suiza o pasar la Semana Santa esquiando en Baqueira. 

Propongo que cada ministro o diputado que lleve una iniciativa al Congreso que pase por la eliminación de algo derecho (de los demás, por supuesto, porque a ellos la reforma laboral, los desahucios o la ampliación de la edad de jubilación para que nadie tenga una pensión digna no les afecta) protagonice una especie de 21 días. Ruiz Gallardón se pasaría 3 semanas metido en la piel de un padre mileurista que tiene que cuidar de un hijo con una deficiencia grave y al que han eliminado ayudas de la Ley de Dependencia, Fátima Báñez experimentaría la frustración y sufrimiento de una familia en la que todos sus miembros están en paro y a la que ha llegado la carta de embargo, Montoro se metería en la piel de un pequeño empresario que empleó todos sus ahorros en levantar una tienda de barrio y ahora ve como la subida del IVA y el hundimiento consecuente del consumo le abocan al cierre y a Mariano Rajoy le convertiría en un joven licenciado con un master y dos idiomas al que han destrozado todos sus sueños y que está pensando en largarse fuera en busca de un futuro que aquí se antoja una utopía. Son sólo algunos de los ejemplos que se me ocurren, porque tendría estopa que repartir para todos, con independencia de siglas o ideologías.

Mientras ese día llega (lo que veo tan fáctible como que todos los Urdangarines, Julián Múñoz, Juan Antonio Roca y compañía que hay en este país devuelvan lo robado o que los angelitos de ETA pidan perdón e indemnicen a sus víctimas) yo voy a seguir buscando la lámpara de Aladino, a ver si se me aparece el genio y me concede un deseo -no pido 3 porque me parece egoísta-. Tengo claro cuál pediría, pero me lo quedo para mí no vaya a ser que Hacienda me acuse de evasión de deseos o algo por el estilo.

Después de esto habrá quien piense que me falta un tornillo. En ese caso me defenderé diciendo que si hubiera perdido la chaveta tal vez ya habría adquirido un muñeco de hacer vudú o alguna barbaridad por el estilo. En lugar de eso me ha dado por analizar lo que pasa a mi alrededor y evitar de esta forma que se me atrofie el cerebro y empiece a ver gigantes donde realmente hay molinos de viento. 


domingo, 7 de abril de 2013

EL LADO HAMBRIENTO DE LAS COSAS

Vivimos en un mundo de paradojas. Hace unos días se celebró en Madrid una Reunión de alto nivel sobre el Hambre, organizada por la ONU, para buscar soluciones para un problema que afecta a la mitad de la humanidad. Mientras, leía en un periódico la polémica suscitada por el último libro de recetas de Gwyneth Paltrow, en el que la oscarizada actriz reconoce que prohibe a sus hijos tomar hidratos de carbono, y veía con curiosidad (y cierta repulsión) un reportaje televisivo sobre la dieta de la sonda, el último grito entre los que se creen esos de las "dietas milagro".

Paradójico, y bastante triste, me parece que mientras millones de personas se mueren literalmente de hambre a la vez que solo 100.000 ciudadanos poseen el 20% de la riqueza mundial, en el mundo desarrollado otros decidan morirse de hambre en nombre de un bien superior llamado delgadez. He hecho dietas a lo largo de mi vida y en algún momento hubiera vendido mi alma al diablo por tener la talla 38, convencida de que la "felicidad" pasa por los dichosos 90-60-90. Ahora me he debido de volver más sabia y, aún reconociendo que la apariencia física es importante y ayuda a la autoestima, no estoy dispuesta a ingerir 300 calorías diarias para adelgazar 10 kilos en un mes y recuperar 15 al mes siguiente. Estoy convencida de que en todos los aspectos de la vida lo que perdura exige un sacrifício previo, por lo que soy más partidaria de aprender a comer bien y sudar la camiseta. Aún así, respeto a quien quiera seguir el ejemplo de esas estrellas de cine perennemente a dieta que, una nueva paradoja, participan en campañas para erradicar el hambre en África. 

Dicho esto, lo que no entenderé nunca es que determinadas obsesiones tengan como víctimas colaterales a los niños. Una cosa es enseñarles a comer de todo y ponerles límites a la hora de ingerir golosinas, y otra bien distinta prohibir a un crío de 6 años tomar huevos, patatas o pasta. Luego que nadie se extrañe si esos niños piden de regalo a los 15 una liposucción o un aumento de tetas.

En cuanto al Hambre, creo que por desgracia nunca se solucionará porque hay demasiados intereses por medio. A los países ricos y a las grandes corporaciones les viene muy bien tener mano de obra barata y materias primas que expoliar sin problemas; a la vez limpian su conciencia organizando conferencias para erradicar la pobreza en las que se comprometen a sabiendas de que ni siquiera van a ser capaces de donar un 0,7 por ciento a labores humanitarias. Si de verdad les repugnará ver a un bebé con el viente hinchado por la desnutrición, empezarían por eliminar los paraísos fiscales. Pero eso es un milagro aún más difícil de creer que la dieta de la sonda, la disociada o la de la alcachofa...

Ahora os dejo con algo de vocabulario a dos lenguas:
  • Hunger / Fame - El Hambre (To be hungry / Avere fame, essere affamato - Tener hambre)
  • Malnutrition / Malnutrizione - Malnutrición
  • Poverty / Povertà - Pobreza
  • Healthy diet for losing weight / Dieta sana per dimagrire - Dieta sana para adelgazar
  • Tax paradise, tax haven / Paradiso fiscale - Paraíso fiscal
  • Miracle diets / Dieta miracolo - Dietas milagro