Soy un proyecto de madre que espera ilusionada ver la cara de su primer bebé en pocas semanas. Quizás por mi estado o simplemente porque soy mujer y empatizo especialmente con los problemas a los que se enfrenta mi género, sigo con especial interés el debate sobre el aborto que ha reabierto, sin saberse muy bien con que intención, el ministro Ruiz Gallardón. Sentir una vida dentro es una sensación indescriptible, por eso respeto a quienes no están de acuerdo con la interrupción del embarazo, sin embargo no comparto sus intentos de criminalizar a las mujeres que en un momento dado de su vida han optado por no continuar con su maternidad, y mucho más cuando hablamos de violación o malformaciones graves del feto.
Ciertos sectores ultraconservadores que se creen moralmente superiores al resto de los mortales olvidan que el aborto no es una obligación, sino una opción de las mujeres. Si se detectan problemas graves en un feto o existe riesgo para la vida de la madre, los médicos no imponen en ningún caso el aborto, sino que informan sobre las opciones y dejan que sea la mujer la que actúe en consecuencia. Igual que se respetan los deseos de una persona que decide continuar con su gestación aun sabiendo que su futuro hijo nacerá enfermo, se debe respetar e intentar comprender qué lleva a otra mujer a no seguir adelante porque considera que así ahorra a su feto una vida de sufrimiento.
Lo que parece claro es que mientras el mundo sea mundo seguirán existiendo abortos, por lo que antes de prohibir y crear un doble sistema -uno para las mujeres con recursos, que acudirán a clínicas privadas, y otro para las pobres, que u optarán por someterse a intervenciones clandestinas, con los riesgos que entrañan, o tendrán que peregrinar como si fueran criminales a Londres-, sería mucho más conveniente continuar con el actual sistema de plazos, que ofrece garantías sanitarias y jurídicas a las mujeres y las convierte en seres capaces de tomar decisiones por sí mismas.
Durante los últimos meses he conocido a un montón de embarazadas y puedo asegurar que un 99% de ellas lo único que desean es que su hijo/a nazca sano/a, para lo que están dispuestas a hacer los sacrificios que haga falta. Eso creo que demuestra que no compartir las tesis del ministro no implica ser una especie de talibán que no aprecia la vida, sino simplemente un ser humano, con todo lo que ello significa.
Después de esta personal reflexión, os dejo algo de vocabulario -a dos lenguas- sobre la maternidad.
- To have a miscarriage - Tener un aborto natural
- To have an abortion / Abortire - Interrumpir el embarazo.
- Maternity leave / Essere in maternità - Estar de baja por maternidad.
- Pregnancy / Gravidanza o Essere incinta - Embarazo (Essere in Imbarazzo en italiano no significa estar embarazada, sino sentirse un poco ridículo).
- To bring up / Crescere - Criar un hijo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario