viernes, 1 de febrero de 2019

DE SANGRE, LÁGRIMAS Y CAMBIOS DE CANAL


Resultado de imagen de un mundo implacable
Peter Finch en "Network"
En 1976 la película "Network. Un mundo implacable", de Sidney Lumet, se llevó 4 Oscar. Se trata de una sátira sobre el mundo de la televisión que empieza cuando a un veterano presentador de informativos (Peter Finch) le comunican su despido por baja audiencia. Le dan varias semanas de prórroga y, durante la siguiente retransmisión, anuncia que se suicidara en directo en alguno de los próximos programas. Semejante primicia hace que el "share" se dispare, algo que los directivos de la cadena exprimen sin escrúpulos, hasta desembocar en un final sangriento que revienta los audiómetros. No hace falta haberla visto ni estar enganchado a la televisión para entender que, a día de hoy, siguen vendiendo las vísceras, los escándalos, la obscena intromisión en el dolor ajeno...

Imagen relacionadaEstudié Periodismo y, quizás por eso, veo muy poca tele. Porque llegué a la carrera como casi todos, idealista, con ganas de contar lo que pasaba en el mundo, de buscar las causas y, a medida que profundizaba, me topé con la realidad. Lo que pasa no importa, todo depende de la línea editorial del medio, de los intereses que haya detrás. Si lees un periódico te dirá que lo que hace el gobierno es positivo, si lees otro parece que los que mandan nos llevan a una nueva guerra civil. Se echa la culpa al mensajero, pero la mayoría de los periodistas que están a pie de noticia son asalariados a los que su jefe les ha dado instrucciones claras: "ve allí, habla con todo el que se te ponga a tiro, insiste hasta que consigas que te cuenten alguna primicia.." Y el profesional hace su trabajo, y probablemente lo intente hacer con el máximo respeto, con rigor y cuidado, pero es consciente de que ha elegido una profesión con una tasa de paro y precariedad apabullante, con un intrusismo brutal y no es plan de jugarse el pan diciéndole al superior que lo que le está pidiendo no es noticia, es puro morbo y amarillismo.

Resultado de imagen de periodistaEn marzo de 2004 era becaria en una radio pequeña. Estaba muy contenta porque cada mañana (de 8 a 11) salía a la calle a cubrir distintas noticias, que si un escape de gas, que si la inauguración de una nueva plaza...El día 11 me llamaron para que fuera a Atocha porque había pasado "algo". Allí me planté sin ser consciente de que ese "algo" era el peor atentado de la historia de España. Cuando llegué estaba todo acordonado y me coloqué junto a un grupo de periodistas. Empezaron los rumores, el goteo de información, la comparecencia in situ del ministro Ángel Acebes, las conexiones en directo en las que yo contaba todas las novedades...No fui consciente de lo que había pasado hasta que, 8 horas después, llegué a casa y vi las terribles imágenes. En shock, me pasé la siguiente semana visitando los escenarios de la tragedia para contar lo que veía y recabar en directo el testimonio de algún vecino. Descubrí que era pudorosa con el dolor, que estar a pie de calle me gustaba, pero acosar a personas para que "abrieran su corazón" ante un micrófono me producía cierto nerviosismo.

Tiempo después trabajé en el análisis de noticias. En 2008 pasé horas viendo las imágenes del accidente de Spanair, cómo había quedado el avión, la opinión de los expertos sobre las posibles causas y el lamentable pasillo que los medios de comunicación hicieron para ver la llegada de los familiares a Barajas. Por desgracia, no era la primera vez ni será la última que, a toro pasado, los medios han tenido que hacer autocrítica por la cobertura dada a algún hecho luctuoso. Pasó con el programa que Nieves Herrero hizo sobre las niñas de Alcasser, el año pasado con la desaparición de Gabriel y, hace unos días, con el rescate de Julen de un pozo. Una cosa es que como ciudadanos queramos saber detalles de una investigación (que no estén bajo secreto de sumario), cómo se plantea un rescate técnicamente o si han encontrado o no al niño; otra muy distinta es que una cámara se plante 24 horas al día delante de una casa esperando a ver la reacción de unos padres, si lloran, si se flagelan...

Resultado de imagen de gladiadores romanosSi me viera involucrada (espero obviamente que no) en sucesos tan horribles como los que han tenido que vivir los Del Castillo, los Quer, Ruth Ortiz y tantas otras personas, no me gustaría tener a decenas de medios de comunicación espiando mis movimientos, analizando si lloro lo suficiente o soy fría porque a lo mejor tengo algo que esconder, no querría que "Sálvame" le preguntara a mis vecinos por mis intimidades o que tropecientas cámaras se apostaran a la puerta de un tanatorio. Por otra parte, y ejerciendo de "abogada del diablo", si me pusiera en la piel de algún directivo de televisión podría llegar a la conclusión (con cierta lógica) de que si al público no le das vísceras, no les ofreces detalles escabrosos, no apelas a su sentimientos más básicos, se aburre y cambia de canal. No hay más que mirar las audiencias. Un poco como en los anfiteatros romanos, la gente iba al Coliseo a ver si las fieras se comían al gladiador de turno, no a escuchar poemas de Ovidio o Virgilio.

Imagen relacionadaJesús Vázquez decía hace unos días en "Chester" que no le gusta el término "telebasura", porque la audiencia tiene la libertad de decidir en todo momento qué quiere ver. En cierto modo lleva razón, yo como espectadora decido si me decanto por un reality, un talent-show o la película de la semana. El problema es cuando ese concepto de televisión-espectáculo lo fagocita todo, y un día te encuentras que Cuatro elimina los informativos porque no tienen audiencia, cuando este tipo de espacios no deberían entrar en esa guerra porque son un servicio público.

Si realmente los espectadores tenemos el poder de elegir qué vemos, si el mando a distancia es un instrumento democrático y si los programadores dan a la gente lo que quiere, entonces yo voy a utilizar también ese poder. Más bien hace tiempo que lo utilicé, elegí hacer un consumo mínimo de un producto con el que apenas me identifico. Frente a programas de talentos, "GH" o series que una semana son los lunes y a la siguiente han desaparecido, yo me decanto por el placer de sumergirme entre las páginas de un buen libro o irme a dormir. He descubierto que mi salud física y mental sale ganando.

En resumen, "The show must go on", por tanto que cada cual decida libremente en qué emplea su tiempo, si quiere esperar a ver en directo si al final el personaje de Peter Finch se suicida, prefiere cambiar de canal o aprieta el botón de off.


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Incluyo algo de vocabulario a dos lenguas relacionado con la televisión:

Colosseo de Roma
  • Show schedule / Palinsesto: programación (de tv o radio)
  • Audience share, Rating / Dati d'ascolto: datos de audiencia
  • Breaking news / Notizia dell'ultima hora: última hora
  • Broadcaster / Emittente: emisora, canal
  • "I find television very educating. Every time somebody turns on the set, I go into the other room and read a book" - Groucho Marx / "Encuentro la televisión muy educativa. Cada vez que alguien la enciende, me voy a otra habitación a leer un libro".
  • "Everyone knows that when you look at a television ad, you do not expect to get information. You expect to see delusion and imagery" - Noam Chomsky / Todos saben que cuando miras la televisión, no esperas conseguir información. Esperas ver desilusión y una sucesión de imágenes."

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