domingo, 16 de marzo de 2014

DE INDULTOS Y OTROS GOLES POR LA ESCUADRA

En los últimos días se han producido diversas noticias relacionadas con la corrupción y el fútbol que me han llevado a cuestionarme de nuevo la actitud tan relajada con la que en España (o eso es lo que aparentamos) nos tomamos los asuntos que tienen que ver con unos señores que, aprovechando su situación de privilegio, meten mano en la hucha común. No sé si será consecuencia de nuestra moral judeocristiana o fruto de siglos de pésimos gobernantes, que han hecho que la gente desarrolle una mentalidad parecida a "roba tú hoy, que yo mañana si puedo haré lo mismo". Una auténtica pena, se mire por donde se mire, que desemboca en situaciones dramáticas como que cientos de ayuntamientos españoles estén en quiebra y nadie sepa dónde (o a los bolsillos de quién) han ido a parar los millones que dejó durante años la búrbuja inmobiliaria. 

A veces también me pregunto si tenemos los políticos que merecemos. El otro día el ministro Gallardón negaba que su gobierno haya indultado a corruptos, puntualizando que para los populares los corruptos que no merecen el perdón son áquellos "que se han llevado el dinero de todos". Vamos, que prevaricar para que un constructor amigo se haga de oro, aceptar prebendas de algún empresario a cambio de concesiones urbanísticas o abonar facturas infladas a la empresa de un familiar mientras se lleva a la ruina al resto de proveedores por prolongados impagos no es corrupción. Ahora va a resultar que Jesús Gil, Julián Múñoz o todos los implicados en el caso ERE son unos angelitos... Pero no solo me han producido vergüenza las declaraciones del ministro de Justicia o la negativa del PP a eliminar de la ley de indultos la posibilidad de que un condenado por corrupción solicite el perdón gubernamental, creo que lo que más estupor me ha provocado en las últimas semanas es ver como un buen número de presidentes de clubes de fútbol de 1ª y 2ª División han firmado (según ellos "por motivos humanitarios") la petición de indulto para José María del Nido, presidente del Sevilla. Sonrojo también me produce que los medios de comunicación vayan a cubrir las conferencias de prensa de semejantes personajes, en las que presumen con chulería de que la justicia no ha podido demostrar que han robado. No si ahora cobrar 2 millones de euros del Ayuntamiento de Marbella por trabajos no realizados o inflados es un acto de caridad cristiana...Y lo más irónicamente divertido es que este individuo (al que La Sexta dedicó el pasado viernes un jugoso reportaje de investigación) se declara fervierte católico. Claro que igual no le explicaron de pequeño que uno de los mandamientos del cristianimo dice "NO ROBARÁS". Pero no solo es digno de reflexión el que el resto de colegas muestren su apoyo explícito a Del Nido, harto preocupante resulta igualmente que los aficionados de su equipo, en vez de pedir a gritos su dimisión, le jaleen cuando sale al palco presidencial del estadio Sánchez Pizjuán como si fuera un héroe nacional. Tal vez no habría más de un 30% de paro en Andalucia si los ciudadanos no se tomaran a broma las correrías de tanto ladrón de guante blanco. 

Para que veamos un poco la diferencia con otros países, esta misma semana el "honorable" Presidente del Bayern de Munich ha sido condenado a 3 años de prisión por evadir al fisco alemán más de 3,5 millones de euros. En el país bávaro ha causado auténtica conmoción que alguien considerado un empresario honorable y dirigente de uno de los mejores equipos del mundo haya reconocido que robó a todos sus compatriotas, quienes no hubieran entendido que la sentencia no hubiese sido ejemplar. Aquí, por el contrario, como a Hacienda se le ocurra meter mano en los asuntos económicos de algún club de fútbol sale escaldada. No hay más que ver la que se ha armado con el asunto Neymar. En vez de esperar al resultado de la investigación judicial, el presidente del Consejo Superior de Deportes, Miguel Cardenal, escribe una carta a un diario nacional en la que solo le falta "poner la mano en el fuego" por la integridad de los dirigentes barcelonistas. ¿Cúantas veces hemos oído de boca de un político una defensa cerrada de algún compañero de partido, que resulta que meses después ha sido condenado por cohecho, prevaricación, fraude fiscal y demás lindezas que tienen que ver el dinero de todos los españoles? A mí sinceramente que un dirigente ponga en duda la labor de un juez para defender a sus amigos me resulta sospechoso, o de una ignorancia supina. Yo creo que por la única persona que pondría la mano en el fuego es por mí misma...y a lo mejor hasta me lo pienso. Lo que al final me parece más triste es que un título europeo, el fichaje de un supuesto crack o la construcción de un estadio de última generación sirvan para comprar el silencio de miles de aficionados. ¡Qué poca responsabilidad o inteligencia demuestra alguien que "perdona" que un club defraude al fisco millones de euros con tal de que en su equipo juegue perico el de los palotes! Acaso esa gente no se da cuenta de que si no hay dinero en la hucha común eso redundará en recortes en sanidad, educación o infraestructuras...

Y que nadie piense que voy en contra de unos colores, a mí me produce igual de rabia que se perdone una deuda millonaria con Hacienda o la Seguridad Social al Rel Madrid que al Barcelona o al Villarreal. Porque me genera gran enfado que siempre el pez grande se coma al pequeño. Y sí me alegraría que el Madrid ganara la Décima, pero no a costa de que sus futbolistas paguen tipos impositivos bajísimos mientras los licenciados y la gente de a pie que se ha pasado la vida trabajando no llegué ni a 1000€ al mes, ni a costa de que se perdonen deudas de muchos ceros a los clubes mientras se niega la financiación a empresas solventes que están pasando por momentos puntuales de apuro. A mí que no me vendan la moto de que si España gana de nuevo el Mundial yo voy a ser más feliz. Me alegraré, sí, pero feliz de verdad seré el día que como sociedad dejemos de mirar para otro lado cuando un político o un gran empresario evadan impuestos y en vez de premiarles con un nuevo mandato, la justicia les premie con la cárcel y con la devolución "ipso facto" de todo lo robado.

Y para concluir lo haré con un chiste que leí el otro día y me pareció bastante gráfico. "Un niño con un bocadillo en la mano le pregunta a su padre: Papá, qué son los impuestos. El padre le coje el bocata al pequeñín y se come el 80% antes de devolvérselo. El niño le mirá estupefacto y el padre le responde: Cariño, los impuestos consisten en trabajar mucho para que otros se lleven la mayor parte de tu bocadillo". 
Yo añadiría que bienvenidos sean si mejoran la vida de todos, pero me temo que en este país mientras unos se ponen como focas a costa del trabajo ajeno, el resto mira y se conforma con las migajas.

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miércoles, 5 de marzo de 2014

I WILL SURVIVE

Hace varias semanas me conmovió la imagen de un niño sirio de 4 años que había sido encontrado por personal de ACNUR cuando cruzaba solo el desierto para escapar de la guerra. No es únicamente una muestra más de los horrores que tiene que estar sufriendo la población de aquel país, sino una prueba de la capacidad de los seres humanos para superar pruebas terribles y aferrarse a la vida con todas sus fuerzas. Debe ser que estamos programados para la supervivencia, porque si no me costaría creer que haya gente que ha salido con vida de los campos de exterminio nazi o de los gulag soviéticos, o que haya sobrevivido varios días atrapado entre los escombros de un edificio tras un terremoto. 

Creo que todo el mundo ha exclamado alguna vez ante una desgracia ajena de importante envergadura "si a mí me pasa esto, me muero". Y sin embargo, los hechos demuestran a diario que las personas no sabemos lo fuerte que somos hasta que la vida nos enfrenta a determinadas situaciones. No sé si va impreso en nuestro código genético, es una cuestión de carácter o del apoyo que encontremos a nuestro alrededor, pero cada día me reafirmo más en que muchas veces el que más se queja es el que menos motivos tiene. A lo mejor es una percepción equivocada, pero he conocido a lo largo de mi vida a mucha gente con circunstancias personales harto complicadas que afrontaban la situación de una forma tan natural y digna (y sin que les faltara la sonrisa) que no dejaban de provocarme ganas de quitarme el sombrero. Porque no creo que sea fácil despertarse una mañana y descubrir que ya nunca más volverás a ver, o que la persona con la que habías formado un hogar te abandona con dos hijos pequeños y sin ingresos...Injusticias de distinto tipo que, sin embargo, los afectados han afrontado con valentía. O tal vez, más que valor, han entendido que no hay nada mejor para salir adelante cuando parece que estás remando contracorriente que emplear la inteligencia emocional. 

Son dos palabras que parece que se han puesto de moda en los últimos años (al igual que Resiliencia, la capacidad de los sujetos para sobreponerse a períodos de dolor emocional y situaciones adversas), pero si uno lo piensa fríamente han estado ahí toda la vida, aunque nuestros padres y antepasados no supieran ponerle nombre. La inteligencia emocional es algo tan sencillo, y a la vez tan complicado, como la capacidad para adaptarse a lo que viene y no luchar inútilmente contra aquello que no podemos cambiar. Una cualidad que yo erróneamente confundía con la resignación pura y dura y que ahora asocio con la aceptación del pasado para no darle vueltas a lo que ya es inamovible y centrar esfuerzos en el aquí y ahora (que es lo único que podemos medianamente controlar), aunque éste no sea tan bonito como nos gustaría. Y pensando en la inteligencia emocional, el otro día me topé con un artículo sobre la película Philomena, basada en la historia real de Philomena Lee, una mujer irlandesa a la que hace 50 años las monjas de la Magdalena arrebataron a su hijo para vendérselo a una pareja rica norteamericana (un caso que a muchos recordará al de los niños robados en España durante décadas). El pecado de esta señora había sido convertirse en madre soltera en la católica y estricta Irlanda de los años 50. Su conmovedora historia la recogió el excorresponsal y ex asesor de Tony Blair Martin Sixsmith en el libro The Lost child of Philomena Lee. Dejando a un lado que me provoca profunda tristeza que a alguien le roben con total impunidad a su hijo, me llamó especialmente la atención algo que comentaba Sixsmith durante la presentación de su obra, "de Philomena me desarmó su inmensa humanidad. Congeniamos desde el principio y durante los cuatro años que compartimos buscando a su hijo. Y valoré mucho su inteligencia emocional para no dejarse arrastrar por la amargura o malograr su vida por lo que el mundo le había hecho". 

Charles Darwin, en su teoría de la evolución, llegó a la conclusión de que no sobrevivían necesariamente las especies más fuertes, sino áquellas que eran capaces de adaptarse a los cambios. Y si eso no fuera cierto, los antepasados de los mamíferos (que habitaban en el océano y eran los últimos de la cadena alimentaria) jamás habrían sobrevivido y se habrían convertido en los amos de la tierra firme. Ni los dinosaurios se habrían extinguido. Un día una amiga psicóloga me dijo que hay momentos en los que lo más inteligente para sobrevivir no es luchar contra la corriente, sino hacerse el muerto, dejar que esa corriente nos arrastre río abajo y, cuando las aguas se calmen, empezar a nadar para alcanzar nuestra meta. Y no deja de tener lógica, ya que si nos empeñados en nadar en contra de las circunstancias éstas acabarán dejándonos sin fuerzas y nos ahogaremos. Y otra reflexión que me pareció muy interesante fue si conviene más ser roble o ser junco. Yo, que siempre he sido luchadora y constante, pensaba hasta hace poco que no hay nada como un roble, y ahora me he dado cuenta de que lo más inteligente es seguir la estrategia del junco y adaptarse a los cambios de viento. Así no nos tumbará ni un huracán. 

En definitiva, siendo consciente de que el duelo es una cuestión personal y nadie puede meterse en la piel de otro y vivir su dolor (por muy empáticos que seamos), creo que hay historias y personas que sí pueden convertirse en referentes para otros por la forma en que han sido capaces de sobreponerse a la injusticia y la pérdida. Ese niño sirio de 4 años o Philomena Lee probablemente no fueran las personas más fuertes física o mentalmente, pero entendieron que como no podían cambiar una situación adversa (una guerra o la incomprensión social ante la maternidad fuera del matrimonio) lo único que quedaba era seguir para adelante y encontrar una razón para vivir -o sobrevivir, según los casos-. Llámese el deseo de reencontrarse con la familia, con un hijo pérdido o váyase usted a saber, pero estoy convencida de que en el fondo los malos momentos ayudan a descubrir dentro de cada uno ese motor que nos impide tirar la toalla y aferrarnos a la vida igual que Kate Winslet se aferró a un trozo de madera al final de Titanic.

Y ahora os dejo con algo de vocabulario a dos lenguas:
  • Emotional intelligence / Intelligenza emotiva - Inteligencia emocional
  • Resilience / Resilienza, Capacità di ripresa - Resiliencia
  • Willpower / Forza di volontà - Fuerza de voluntad
  • Survivor / Sopravvissuto - Superviviente
  • Adaptation and acceptance / Adattamento e acettazione - Adaptación y aceptación