domingo, 17 de noviembre de 2013

DELITOS A PRECIO DE SALDO

Hace unos días se hizo pública la sentencia del Prestige y tengo que reconocer que, sin haber leído en profundidad todo lo que contiene, no doy crédito a lo visto y oído. Resulta que el mayor desastre ecológico de la historia española -que afectó solo a cientos de kilómetros de costa, paralizó el sector pesquero y acabó con flora y fauna de valor incalculable- no tuvo culpables. Ni la naviera que permitió que esa chatarra se adentrara en alta mar, ni los responsables políticos que dejaron que el barco se hundiera frente a la costa coruñesa...nadie va a pagar por los destrozos multimillonarios ocasionados. Después de una década esperando a que se celebre el juicio, ahora debe ser que ese día Dios no tenía nada mejor que hacer y decidió castigar a los gallegos (y de paso al resto de españoles, que acudieron en masa a limpiar las playas) por sus pecados provocando el hundimiento de un barco cargado con millones de litros de petróleo. Por desgracia, y en mi modesta opinión, no deja de ser un ejemplo más del lamentable sistema judicial español, ese que día sí y día también emite sentencias que a muchos ciudadanos nos hacen sonrojar. Me pregunto que hubiera pasado si en vez de en España, el desastre del Prestige se hubiera producido en costas francesas, estadounidenses o australianas, por poner algún ejemplo.

Dicen que una justicia lenta no es justicia, y aquí si por algo se caracterizan los juzgados es por estar saturados. No sé a ciencia cierta si es un problema de falta de recursos, de la judicialización excesiva de la sociedad en que vivimos o de la inercia de los políticos, que en vez de pensar en el bien común se tiran los trastos a la cabeza cada vez que tienen que renovar los órganos judiciales, o tal vez de todo junto, pero lo que veo es que las cosas de palacio (de justicia) van despacio.Y reconozco que lo que más desazón me provoca no es ya que se tarde 10 años en sentar en el banquillo a Carlos Fabra, otra década en juzgar el Prestige y tropecientos años en acabar la fase de instrucción de casos como los Eres de Andalucía, Gürtel, Nóos, Malaya, Ballena Blanca, Faisán, etc.; lo que de verdad me produce vergüenza es que, después de cientos de millones gastados por parte del Estado, decenas de testigos e informes periciales y desmesuradas peticiones de cárcel e indemnizaciones por responsabilidad civil, todo quede en una sentencia absolutoria o menor a dos años de prisión y en una multa que nunca se paga. Si alguien necesita ejemplos, no hay más que recordar la reciente sentencia del caso Faisán, que no ha resuelto quién fue el chivato que avisó a ETA de que se iba a producir una operación en contra de miembros de la organización terrorista; la parte del caso Malaya de la que Isabel Pantoja ha salido sospechosamente bien parada o la mencionada sentencia del Prestige. Como las comparaciones son odiosas, pero a veces necesarias para poner cada cosa en su sitio, en Estados Unidos tardaron 8 meses en juzgar y condenar a Bernard Madoff a 150 años de prisión por la mayor estafa piramidal de la historia. De haber sido español, este caballero (que solo cometió un fraude valorado en 50.000 millones de dólares) probablemente seguiría en libertad a la espera de juicio y paseándose por las zonas más exclusivas de Madrid, Barcelona o Mallorca sin remordimiento aparente, mientras El Mundo y El País sacaban nuevas informaciones cada día sobre sus presuntas fechorías. Para resumir, sería una nueva versión de Francisco Correa, Félix Millet o Urdangarín.

Otra cosa que siempre me ha llamado mucho la atención es que, a pesar de que casi a diario se tipifica algo como delito, en este país no dimite ni el apuntador. Mientras que en Reino Unido un ministro dejó su cargo por una multa de tráfico y en Alemania otro tuvo que renunciar al puesto por haber plagiado su tesis doctoral, en nuestro país hay cientos de casos de políticos imputados por prevaricación, cohecho, falsedad documental, malversación de caudales públicos, tráfico de influencias y demás lindezas que no solo no presentan su dimisión de forma inmediata e irrevocable, sino que se aferran al puesto con total chulería a la vez que aseguran que todo se debe a una persecución política orquestada por la prensa y la oposición. Y para rematar la faena (y con igual desvergüenza), sus compañeros de partido salen en tropel a defender al susodicho y la honradez de su actuación. Luego que a nadie le extrañe cuando el CIS revela que una de las principales preocupaciones de los españoles son los políticos y la corrupción, eso sin contar con que cada vez es mayor la percepción general de que los que gestionan lo público son una manada de desalmados únicamente preocupados por llenarse los bolsillos. En mi opinión, en todo lo relacionado con la política se debería seguir a pies juntillas aquello que expresó Plutarco en tiempos de los Romanos, "La mujer del Cesar no solo debe ser honrada, sino parecerlo". Porque sinceramente creo que bastante quemada está ya buena parte de la ciudadanía con medidas que, casualmente o no, siempre afectan a las clases menos pudientes, como para que encima muchos políticos (y de paso grandes banqueros y empresarios) vengan a recochinearse del sufrimiento ajeno con declaraciones que a veces rayan la más absoluta insensibilidad y van cargadas de prejuicios y mala baba.

Lo que parece claro es que si jueces, fiscales y políticos quieren recuperar el crédito perdido deberán empezar por poner algo de sentido común en decisiones que atañen no solo a la credibilidad de nuestro país, sino también al bolsillo de todos los ciudadanos, porque cada uno de esos macroprocesos judiciales que se prolongan durante años y acaban en agua de borrajas cuestan miles de euros que estarían mejor invertidos en sanidad, educación, infraestructuras o ayuda a emprendedores, por poner algún ejemplo.

Y ahora os dejo con algo de vocabulario judicial a dos lenguas:
  • Crime / Reato, delitto - Delito
  • Jail sentence / Sentenza di carcere - Pena de prisión
  • To be on probation / Liberazione condizionale - Libertad condicional
  • Caution / Cauzione - Fianza
  • Fraud / Frode, truffa - Fraude, estafa
  • To be charged with doing (sth) / Essere accusato di - Ser acusado, imputado por 
  • Indemnify, Compensate / Indennizare - Indemnizar
  • Voluntarios luchando contra la marea negra del Prestige

domingo, 3 de noviembre de 2013

¿ENTRE TODOS?

El otro día me sorprendió una de esas noticias que provocan cierta perplejidad y, para que engañarnos, bastante envidia: en Suiza van a hacer un reférendum para que los ciudadanos decidan si quieren recibir una renta básica de por vida de 2.000 euros. La propuesta del gobierno helvético pretende evitar que ningún suizo caiga en la pobreza en un país en el que, igualmente, se va a decidir en las urnas si se eleva el salario mínimo a los 3.300 €. Reconozco que mi primer pensamiento fue ¡vaya putada haber nacido en España y no en Suiza!, e inmediatamente me puse a reflexionar sobre lo que significa eso del estado del bienestar.

Me llama la atención que nuestros politicos sigan ligando España a las palabras Sistema de Protección social y Estado del Bienestar, cuando no hace falta ser muy listo para darse cuenta de que la crisis, o la forma en que los que nos gobiernan la están gestionando, han dejado "en bragas" las pocas prestaciones y ayudas de las que disfrutábamos. Yo no digo que en épocas de vacas flacas no haya que ahorrar (entre otras cosas porque de donde no hay no se puede sacar), pero lo que muchos no entienden es que los brutales recortes en sanidad, educación, ley de dependencia...no se van a recuperar el día que la tan cacareada salida de la crisis llegué a los bolsillos de la gente. Entendería que pidan sacrificios a las clases medias y bajas si los periódicos no estuvieran llenos de casos de corrupción, si determinados sindicatos, patronales, banqueros y partidos políticos no emitieran facturas falsas para justificar comidas multitudinarias de miles de euros, gastos de representación inexistentes, viajes a países exóticos para celebrar una junta de accionistas... Si todo esto no pasara me creería eso de que de la crisis se sale entre todos y que cuando las cosas mejoren nos bajarán los impuestos, volverán a subir los salarios y cada cual recogerá en función de lo sembrado.

Por desgracia no soy tan ingenua. En primer lugar porque cuando este país presumía de músculo económico millones de trabajadores no pasaban de mileuristas, las pensiones eran de las más bajas de Europa y las ayudas sociales eran escasas, puntuales y no se concebían como un derecho de las personas, sino como una limosna social. Eso era antes, porque ahora que las cuentas del Estado sufren de anorexia la situación ha llegado a tal extremo que Cáritas y Banco de Alimentos denunciaron recientemente que 3,7 millones de españoles malviven con menos de 307€ al mes. A la vez (y según Forbes), el número de millonarios ha aumentado en España durante la crisis.

Sinceramente más de una vez me he preguntado qué están haciendo el gobierno y los empresarios para revertir esta situación y generar empleo, a la vez que he intentado imaginármelos profundamente preocupados por todo lo que está pasando... ¡No lo he conseguido! Igual soy yo, pero cuando miro a mi alrededor lo único que veo es que si este país aún no ha explotado es porque la solidaridad y la inmensa labor que están desarrollando Cáritas, Cruz Roja, Bancos de Alimentos y otras Ongs está cubriendo los huecos que nuestro mal llamado sistema del bienestar ha provocado. Últimamente pongo la tele y tengo sentimientos contradictorios. Por una parte, ante los cientos de campañas solidarias que proliferan en los últimos meses (Antena 3 Especial Solidarios; Campaña Un Juguete, Una ilusión; Cruz Roja recogiendo microdonativos para alimentar a miles de niños españoles, etc), la mitad de mí se alegra de que aún quede gente buena en este país, personas generosas que dedican una parte de su dinero o su tiempo a ayudar a otros que lo están pasando muy mal. Mi otra mitad siente desazón y un profundo cabreo con los que han provocado tanta miseria y no hacen nada para paliarla. ¿Cómo es posible que en el programa de TVE "Entre todos" aparezcan casos de familias numerosas con los dos progenitores en paro que no reciben ningún tipo de prestación; o de personas dependientes a las que han recortado drásticamente la ayuda y tienen que ir a mendigar una silla de ruedas; o de madres solteras en paro que ruegan que alguien les done libros o material escolar porque las comunidades autónomas han eliminado las ayudas de libros, comedor, transporte...?

Cada día me queda más claro que ni de los malos momentos se sale entre todos ni, por desgracia, todos saldrán. Y mientras los suizos andan enfrascados en reférendums propios de sociedades ricas y avanzadas, en España una ILP (Iniciativa Legislativa Popular) está recogiendo firmas para que el parlamento apruebe una renta mínima para parados sin ingresos que rondaría los 400€. Como dirán que no hay dinero para semejante "derroche", se me ocurre que la parte de los presupuestos que se dedica a pagar a diputados, senadores y demás políticos se suspenda y se entregue a todas las organizaciones solidarias que Sí están trabajando para impedir que nos convirtamos definitivamente en parte del Tercer Mundo. Y a los pobres profesionales de la política que consideren mi propuesta insolidaria les recordaré que, al igual que a Escarlata O'Hara siempre le quedaba la tierra roja de Tara, ellos (y sus ahorros) siempre tendrán abiertas las puertas de algún paraíso fiscal.

Ahora os dejo con algo de vocabulario social a dos lenguas:
  • Welfare state / Stato del benessere - Estado del bienestar
  • Social policy / Politica sociale - Política social
  • Unemployment benefit / Sussidio di disoccupazione - Prestación por desempleo
  • Living hand to mouth - Vivir en la pobreza
  • Chronic poverty / Povertà cronica - Pobreza crónica
  • Solidarity campaing / Campagna di solidarietá - Campaña solidaria