martes, 30 de octubre de 2012

BLANCO Y NEGRO

La Edad Media siempre se ha definido como un período oscuro, en el que dominaba la ignorancia y la superstición y donde sólo unos pocos privilegiados tenían acceso al saber y la cultura. Frente a esto podríamos contraponer la época actual, en la que teóricamente vivimos en un mundo en el que la razón y la capacidad crítica se imponen a la estupidez. 

Viendo los periódicos de los últimos días, la verdad es que tengo muchas dudas sobre si los seres humanos no hemos perdido definitivamente la cabeza y hemos retrocedido a aquellos tiempos. Cuando se supone que deberíamos unir fuerzas (empezando por los políticos) para superar unos momentos muy complicados y apostar por la empatía y las ganas de llegar a soluciones que mejoren la vida de la mayoría, tengo la impresión de que todo lo que nos rodea son fundamentalismos, ya sean religiosos, políticos, educativos...

Seré una ingenua, pero no entiendo que cuando mucha gente lo está pasando verdaderamente mal haya políticos que decidan que la solución a todos los males -o una forma muy efectiva de distraer de los problemas y manipular- pasa por enfrentar territorios y personas, como si de repente unos fuéramos de Marte y otros de Saturno, o por prohibir a la gente estudiar en un determinado idioma en vez de fomentar el bilingüismo que tradicionalmente ha existido en determinadas regiones. Tampoco me cabe en la cabeza que las ideas de independencia hagan a la gente votar en masa a partidos políticos que defienden el terrorismo y  los derechos de unos individuos que durante 50 años han provocado muerte, destrucción y dolor.

Quizás soy yo la idiota, pero igualmente me repugnan los fundamentalismos religiosos, esos que llevan a un grupo de talibanes a atentar contra una niña de 14 años cuyo único delito fue querer ir a la escuela o a un político estadounidense antiabortista a decir que "si una mujer violada se queda embarazada es por voluntad de Dios". Y eso por no hablar de los que comulgan con el nazismo o forman parte de grupos ultraviolentos cuya máxima diversión pasa por la caza al inmigrante. 

Cada uno tiene sus ideas y derecho a defenderlas, pero creo que todo sería más fácil si por un momento nos pusiéramos en la piel del otro y entendiéramos que las personas siempre son más importantes que las creencias extremas y, como dice el refrán, "en el término medio está la virtud".

Después de esta personal reflexión, os dejo algo de vocabulario a dos lenguas:
  • Fundamentalism / Fondamentalismo - Fundamentalismo
  • Independence referendum / Referendum sull'indipendenza - Referendum independentista
  • Nationalism / Nazionalismo - Nacionalismo
  • Terrorist organization / Gruppo terroristico - Grupo terrorista
  • Belief / Credenza - Creencia
  • Ultraconservative / Ultraconservatore - Ultraconservador
  • Ideology / Ideologia - Ideología

martes, 9 de octubre de 2012

EN BUSCA DE LA FELICIDAD

Desde que Ronaldo comentó que estaba triste me ha dado por pensar qué significa eso de la felicidad. Lo primero que me llamó la atención es que un señor que teóricamente lo tiene "todo" haga semejante declaración, diría a bote pronto que se trata de una persona egoista que vive fuera de la realidad. Pensando más detenidamente llego a la conclusión de que todos somos seres humanos y tenemos derecho a experimentar sentimientos negativos y momentos de bajón, con independencia del éxito o el dinero. Quizás el problema es que desde pequeños la sociedad nos convence de que eso llamado felicidad es una especie de meta a la que se llega cuando obtenemos determinados objetivos materiales -como un cochazo o un trabajo reconocido-, sin enseñarnos las herramientas para superar los pequeños fracasos ni a disfrutar del camino. Además, parece que si careces de X cosas estás condenado a la infelicidad eterna.

Creo que nada más lejos de la realidad. He oído cientos de veces "no es más feliz quien más tiene, sino quien menos necesita", y cada día me doy más cuenta de la verdad de este refrán. Por mi experiencia he aprendido que la felicidad no es una especie de El Dorado o Jardín del Edén que nos espera en algún punto de nuestra vida, sino que es un cúmulo de pequeñas cosas que podemos experimentar a diario. También tengo claro que la mayor parte de las veces ser feliz consiste en aprender a convivir con los aspectos positivos y negativos de nuestra vida, ser consciente de que un problema puntual o más prolongado no tiene que por qué impedirnos sonreir o valorar lo que sí funciona. Supongo que si fueramos conscientes de que igual que nos ponemos zancadillas llenando nuestra cabeza de pensamientos negativos tipo "no sirvo para nada", podemos fomentar la autoestima a base de mantras positivos y regodeándonos en lo bueno que cada uno tiene, estaríamos todos un poco menos estresados. ¿Porqué acaso una persona pierde su valía y lo que la convierte en un ser humano único ante determinadas circunstancias, como el desempleo o una depresión? Yo diría que no.

A una persona a la que quiero mucho (y que atraviesa por un momento complicado) le diría que uno no puede elegir sus circunstancias, pero sí cómo afrontarlas. Nadie dice que sea fácil ser optimista en un momento de dificultad, pero la grandeza del ser humano radica en su capacidad para sobreponerse a situaciones a veces estremecedoras. Si no fuera así, aún seguiríamos viviendo en la época de las cavernas.

Después de esta personal reflexión, os dejo con algo de vocabulario a dos lenguas.

El Dorado
  • Optimism / Ottimismo - Optimismo
  • Mental strength / Forza mentale - Fuerza mental
  • Circumstances / Circostanze - Circunstancias
  • Happiness / Felicità, Gioia - Felicidad
  • Sadness / Tristezza - Tristeza
  • Self-confidence / Fiducia in se stesso - Confianza en uno mismo