domingo, 25 de septiembre de 2016

MATER AMANTISIMA...O A LO MEJOR NO


 
La verdad es que llevaba muchos meses sin pasarme por esta página, y no por falta de ganas, si no más bien por falta de tiempo, porque cuando uno está enfrascado en varias cosas a la vez llega a casa y lo único que quiere hacer es desconectar el cerebro y olvidarse de ordenadores, ipads y demás.
 
Resultado de imagen de una madre con su bebe
Hoy he pensado que era un buen momento para sentarme a escribir un poco, y lo que me ha provocado esas ganas no ha sido la situación política (de la que seguro que escriben mejor en los periódicos), ni la tan cacareada recuperación económica (esa que cuando vas en metro cuesta ver, ya que no hay estación en la que no entre alguien pidiendo ayuda porque está al borde del desahucio después de años en paro), sino la publicación de un libro llamado "Madres arrepentidas", de la socióloga israelí Orna Donath, un estudio minucioso sobre uno de los grandes tabúes de la sociedad: mujeres que se arrepienten de la maternidad. No se trata en ningún caso de maltratadoras o malas madres, son mujeres que adoran a sus hijos, pero si pudieran dar marcha atrás no los tendrían.

No escribo sobre esto porque me identifique con el tema. Quienes me conocen saben que mi hija es el
mayor tesoro de mi vida; desde que nació tengo la impresión de haberme hecho más resistente, de haber reconectado con lo mejor de mí porque siento que me observa, que soy un espejo en el que ella se refleja, y eso es una gran responsabilidad. Dicho esto, también reconozco que no me siento con la autoridad moral de decirle a ninguna mujer si tiene o no que ser madre, y no me considero más mujer por saber lo que significa la maternidad. Ese fue el camino que decidí tomar en un momento de mi vida, pero respeto a las que no quieren transitar por esa vía. La vida es una cuestión de prioridades y creo que no debe de haber nada más triste que tener un hijo sin desearlo, igual que también debe de ser desesperante querer ser madre y que el embarazo no llegue.
 
Me considero respetuosa y discreta en lo que respecta a la vida de los demás, por eso creo que en muy pocas ocasiones (exceptuando alguna amiga íntima) le he preguntado a ninguna mujer si no se anima a tener hijos, o si no cree que tener un hijo solo es malo... Cuestiones que me he aburrido de escuchar en los últimos años, especialmente de casi desconocidos que no saben de mi vida de la misa a la mitad. Si por cada vez que me han preguntado que para cuándo el segundo o me han dado un discurso sobre lo perjudicial que puede ser para un niño no tener hermanos hubiera cobrado un euro, ya podría haber ahorrado para la universidad de varios churumbeles.
 
La sociedad presume de moderna, pero en lo más profundo continúan arraigadas creencias sobre el papel que tiene que desempeñar la mujer, que para muchos se limita a madre y esposa amantísima. Si no tienes hijos dan por hecho que vives frustrada, si no tienes pareja tienes que ser también una amargada de manual, si te quejas porque después del trabajo te esperan las tareas del hogar, llevar a los críos a preescolares y no tienes tiempo ni para cortarte las uñas te espetan que eres una quejica debilucha, si esos hijos a los que has inculcado todos los valores habidos y por haber se "desvían" del camino te van a tachar de dejada y "mala madre"... La cuestión (bastante triste) es que las mujeres, hagamos lo que hagamos, siempre tenemos que cargar con la crítica a nuestras decisiones, con los prejuicios, con la incomprensión.

Y si a alguien le parece que estoy exagerando, ahí está una campaña lanzada por el gobierno italiano para fomentar la natalidad llamada "La bellezza non ha età, la maternità si". No digo que no lo hayan podido hacer con las mejores intenciones, pero si lo que pretende el gobierno transalpino es que aumente el número de nacimientos (y esto es extrapolable a España), debería ponerse manos a la obra para erradicar la precariedad laboral, la discriminación a las mujeres embarazadas o madres, las interminables jornadas de trabajo; habría que tratar de acercar el horario escolar al horario laboral, aumentar el número de becas escolares y las ayudas para guarderías públicas y comedor... Si Italia y España se parecieran en protección a la familia y a los derechos de las mujeres a los países nórdicos (en Suecia la baja maternal es de más de un año y los padres disfrutan de un permiso por maternidad obligatoria de unos 4 meses), no haría falta ninguna campaña para decirle a las mujeres si tienen que ser madres y cuándo.
 
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La maternidad no tiene marcha atrás, te llena de alegrías pero también implica renuncias, sacrificios y convivir el resto de tu vida con el miedo (hasta ese momento desconocido) a sobrevivir a tus hijos, algo a todas luces antinatural para todo el que quiera a su descendencia. Y como me parece una cuestión tan trascendental, creo que debería ser tomada libremente por cada mujer de este mundo, sin interferencias externas, sin que ningún desconocido que pase por la calle se crea con derecho a opinar sobre lo que tienes que hacer con tu cuerpo, con tu vida y con tus sueños.
 
Porque al final, como decía Calderón de la Barca "la vida es sueño, y los sueños, sueños son". Y para algunas en esos sueños aparecen pañales y biberones, mientras que otras prefieren ahorrárselos y dedicarse a otros menesteres. En mi opinión, todas perfectamente respetables y todas perfectamente mujeres.
 

  •  Regretting Motherhood, by Orna Donath. - "Madres arrepentidas", de Orna Donath
  • Maternity leave / Maternità - Baja maternal
  • Birth rate / Tasso di natalità - Tasa de natalidad
  • Stay-at-home mother / Housewife / Casalinga - Ama de casa
  • Pregnancy and maternity discrimination / Discriminazione delle donne in gravidanza e delle madri lavoratrici - Discriminación a las embarazadas y a las madres que trabajan