Hace varias semanas se celebró el Día de la Madre y, entre tanto jolgorio y declaración de amor en las redes sociales a las que nos dieron la vida, me llamó la atención un artículo titulado "Día de la Madre, ¿hay algo que celebrar?", una reflexión sobre todos los problemas a los que se enfrentan las mujeres que han decidido ser madres en los últimos años sin, por ello, renunciar a la vida profesional. Porque eso de la multitask superwoman suena muy cool, pero a la hora de la verdad es una mochila muy pesada con la que cargan miles de mujeres en nuestro país (y en el resto del globo).
Tengo que reconocer que, desde que soy madre, intento no criticar la forma en que los demás educan a sus hijos, aunque haya aspectos con los que pueda no estar de acuerdo. Doy por hecho que todas las madres (y padres) intentan hacerlo lo mejor posible y se esfuerzan en ser un espejo lo más perfecto posible para sus descendientes. Pero no siempre es fácil, sea porque nadie te enseña a ser padre, o porque cada niño es un mundo (por mucho que creamos que podemos convertirlos en un mini-yo), o bien porque vivimos en una sociedad en la que se premia (o esa es la percepción que yo tengo) la irresponsabilidad y la mediocridad. ¿Cómo le inculcas a tus hijos la importancia de ser responsables, de esforzarse por lo que quieren si luego los mejor preparados tienen que hacer las maletas porque el mercado laboral no les quiere? ¿Cómo explicas a un niño que cada acto tiene una consecuencia si luego un adolescente de 13 años mata a un profesor y está a punto de cargarse a varias personas más y se va de rositas porque para la ley es inimputable? Es realmente complicado educar si hasta el apuntador se atreve a cuestionar lo que haces o dejas de hacer con tus hijos. Aunque volvemos a lo de antes, se suele cuestionar el comportamiento de las madres, no el de los padres. Si un niño se desvía, se señala con el dedo a la mamá: que si trabaja mucho y lo tiene descuidado, que si es una consentidora...como si el padre fuera una mera figura de porcelana que se coloca en un estante para que coja polvo.
A pesar de todas las dificultades (o precisamente gracias a ellas) que afrontan a diario las madres, y de esa opinión aún tan extendida de que las mujeres son el sexo débil y la maternidad las aleja irremediablemente del mercado laboral, yo creo que no hay ejemplar más fuerte y resistente que una mamá. No es que los hijos nos doten de superpoderes, pero casí. Como decía Angelina Jolie en una entrevista que le hicieron al adoptar a su primer hijo: "No me he vuelto más dulce por ser madre. Ahora tengo un motivo para matar". Sin llegar a esos extremos, es cierto que si una mujer no encuentra un motivo para luchar por sí misma, seguro que encuentra un motivo para luchar por sus hijos. Si está reventada, desmotivada, ojerosa y lo único que quiere es pillar la cama, seguro que encuentra dentro de sí fuerzas para leerle un cuento a su peque o ayudarle a hacer algún trabajo manual.
Tal vez no haya mucho que celebrar, pero ya nos encargaremos nosotras de encontrar el lado bueno de las cosas y de seguir luchando, eso sí, mientras con una mano hacemos la lista de la compra y con la otra terminamos el último informe del trabajo.
Tal vez no haya mucho que celebrar, pero ya nos encargaremos nosotras de encontrar el lado bueno de las cosas y de seguir luchando, eso sí, mientras con una mano hacemos la lista de la compra y con la otra terminamos el último informe del trabajo.
- To raise children, Bringing up / Prendersi cura dei bambini - Cuidar de los hijos
- Stay-at-home mothers, Housewife, Homemaker / Casalinga - Ama de casa
- Multitask women / Donne multitarea - Mujeres multitarea
- Maternity / Maternità - Maternidad
- Maternity leave / Permesso di maternità - Baja maternal
- Inequality in the job market for women and mothers / Unuguaglianza nel mercato lavorativo per donne e madri - Desigualdad laboral de mujeres y madres
- "Behind every great man there's a great woman" - "Detrás de cada gran hombre, hay una gran mujer"