Después de unas navidades estupendas (y en las que apenas he tenido tiempo libre) pensaba retomar mi blog hablando sobre la presunta "recuperación" de la que tanto habla el Presidente del Gobierno, pero he llegado a la conclusión de que me deprime pensar que la tan cacareada mejora en las cifras del paro está basada en contratos basura de corta duración (y peor remuneración) y en la reactivación del sector de la construcción, ese que nos ha llevado a la peor crisis de las últimas décadas. Por eso, porque me he propuesto empezar el año con cierto optimismo, dejo el análisis económico para otro día.

Lo que no me ha cambiado con la llegada de 2015 es el espíritu combativo y la identificación con los problemas de mi género. Hace unos días leía una entrevista con Candela Peña que me dio por pensar. En ella, la actriz aseguraba que a su carrera le hubiera venido mejor menos premios y, en vez de eso, haber sido elegida rostro más bonito del cine español. No deja de ser triste (o a mí me lo parece) que una mujer que ha ganado tres Goyas (por
"Princesas", "Te doy mis ojos" y "Una pistola en cada mano") llegue a la conclusión de que en el cine (y en otras muchas profesiones, por desgracia) se valora más una cara bonita que el trabajo bien hecho y el talento. Y con ello no quiero decir que una mujer guapa no pueda ser excelente en su trabajo, pero en determinados sectores prima más un buen culo que un buen cerebro. Y si pierdes tu atractivo, te puedes quedar sentada en casa esperando a que en Twitter te llamen ballena, gorda, fea y demás lindezas (y si no que se lo pregunten a Tania Llaseras, que cometió el "imperdonable" pecado de engordar unos kilos y salir a la calle sin esconderse).
Vivimos en una sociedad en la que te meten en la cabeza desde pequeña (porque con los niños no pasa, o pasa mucho menos) que tu valía depende de tu belleza, por lo que si no eres guapa tendrás una vida de mierda y vivirás a la sombra de la reina del baile. Quizás por eso siempre he admirado a las mujeres que, sin ser bellísimas ni tener medidas de barbie, se han puesto el mundo por montera y se han dicho: "a mi no me moja la oreja ni dios", aunque luego hayan convivido en la intimidad con sus inseguridades, que de esas sí que tiene todo el mundo. Será porque yo me pasé años flagelándome por no tener cintura de avispa, ni ser la más alta ni la más guapa, y soñaba con despertarme pareciéndome a las protagonistas de las películas, esas que se ligan al más guapo del lugar.



Después de tanto sufrimiento en vano, uno de los mejores días de mi vida fue áquel en el que me miré al espejo y me dije: "nunca me pareceré a Monica Bellucci ni a Ava Gardner, no mediré 1,75 ni protagonizaré la portada de Vogue, así que me voy a centrar en sacar lo mejor de mí y convertirme en una persona feliz en mi piel". En un tanto por ciento muy alto lo he conseguido, he aprendido a valorar más las cosas que me hacen única y mis pequeños logros y he dejado de mirar a las mujeres de las revistas como sinónimo de éxito y felicidad. Prefiero a las Candela Peña, las Meryl Streep, las Ana Blanco o las Blanca Portillo porque me parecen más reales que esas modelos que llenan las revistas y que para llegar ahí se han comido 4 tomates al día (Beyonce dixit), se han elevado el culo, el mentón, los pómulos, se han sometido a una sesión de peluquería y maquillaje de varias horas con los mejores profesionales...y pretenden hacernos creer que se levantan así por las mañanas. A lo mejor todo esto no lo diría si fuera Elsa Pataky o Gisele Bündchen, pero como no lo soy me permito estas reflexiones.
Ahora
tengo la complicada tarea de educar a mi pequeña en la creencia de que
la valía personal está por encima de pesar más o menos o de tener un
rostro más o menos bello; tiene que ver con el esfuerzo, con caerse,
levantarse y querer seguir adelante, con saber que has dado lo mejor de
ti en todas las situaciones, sin que eso signifique que no podamos
cuidarnos para que nos guste lo que vemos delante del espejo.
¡Espejito, espejito! ¿A ver si te atreves a decirme que no soy la más valiosa del lugar?
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